La Invitación. Agosto 1960.- (10)

               RELATO  SOBRE  EL  MIEDO

                                                          LA INVITACION

 La suma de todos los miedos que produjo la dictadura trujillista y los temores que esta generó, se vio cuando pusieron a un civil al frente del Servicio de Inteligencia Militar, al cual hizieron luego coronel, el nombrado Johnny Abbes García.  Este ya había servido con éxito al régimen en operaciones secretas en el exterior.

 

 En la foto de arriba se ve al temible jefe del S.I.M. en el aeropuerto Trujillo, cuando salía hacia el exterior a ocupar un cargo diplomàtico en el Japón, luego de la muerte del “Jefe”.  Nunca llegó allí, porque se dirigió al vecino país de Haití a ponerse a las órdenes de otro dictador, el sanguinario Francois Duvalier. 

 El instinto de conservación es algo innato en el ser humano.  Se manifiesta como una sensación que motiva a ejecutar una acción aparentemente voluntaria, pero que es inducida por un recóndito miedo o señal de peligro.  O lo que es lo mismo, cuando algunas veces no caemos en cuenta de que somos empujados, llevados a realizar una determinada acción influenciado por el medio en que interactuamos, pensando en que lo hacemos por voluntad propia, siendo la realidad todo lo contrario. 

 Y eso fue lo que le pasó a Don Siligüey en un momento de su vida cotidiana, cuando se vivía bajo la dictadura de Rafael Trujillo.

Un día, en horas de la mañana, en el momento que iba caminando por una calle del barrio de San Carlos, se encuentra con una persona a la cual él nunca había visto en su larga existencia, pues pasaba ya de los setenta años de edad. 

Este sujeto iba manejando una ruidosa motocicleta.  Sin desmontarse de la misma, y parqueándose en el borde de la acera,  le hizo una seña a mi progenitor para que se detuviera.  El desconocido, pronunciando un apodo que sólo sus amigos íntimos conocían, le dijo:

  – ¡Caramba  don  Siligüey,  a  usted  nunca  lo  he  visto  por  los  mítines 

     que  se  hacen  en  honor  a  Trujillo!  

 Mi padre le sonrió y sin esperar respuesta alguna, aquel individuo se alejó calmadamente del lugar con su escandaloso medio de transporte.

Don Siligüey captó enseguida el propósito que perseguía esa misteriosa persona.  Y cuando llegó a la fonda, así lo comentó discretamente.   Aunque él no necesitaba de tal  estímulo,  ya que veía más cosas positivas que negativas de ese régimen, a partir de esa semana empezó a participar en los parques de la ciudad, en las demostraciones de solidaridad que se estaban dedicando a su querido “jefe.”

También, de paso, me vi a mi mismo participando en las mismas, ya que varias veces me llevaron de acompañante a esas actividades, a las cuales les daban un sentido patriótico, màs que político.

Este caso muestra una de las tantas formas que utilizaba el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), para coaccionar a la ciudadanía. La persona se sabía vigilada y para evitarse futuras represalias,  actuaba de acuerdo a la voluntad de quienes en el momento controlaban la situación. 

 Cuando casos como éstos llegaban a ser de conocimiento público, pero a través del rumor popular, se creaba un ambiente de inseguridad colectiva. Su finalidad, en esos momentos, era mantener a la población controlada utilizando el miedo.  

 En esa época se estaban realizando multitudinarias concentraciones en apoyo al insigne “Benefactor de la Patria”, por las sanciones económicas que le habían impuesto al país a raíz del atentado que contra su vida sufrió en ese entonces el presidente de Venezuela, el Sr. Rómulo Betancourt, y del cual se  encontraron pruebas incriminando al gobierno de Trujillo.

                              Sr.Rómulo  Betancourt

                        

                

 

Avenida de las Fuerzas Armadas, Caracas,                                                                                                        Venezuela.                                                                                                      

 El 16 de junio de 1960, una bomba que explotó casi debajo del vehículo en que viajaba, por poco  acaba con su vida, dejàndolo mal herido.  Luego se descubre que los autores materiales fueron reclutados por un agente al servicio del régimen deTrujillo, el coronel Johnny Abbes García.

Buscando eludir represalias internacionales por el atentado contra el presidente de Venezuela, el 3 de agosto de 1960, el dictador hace que renuncie a la presidencia de la república su hermano, Héctor B. Trujillo.  En su lugar, toma juramento como nuevo presidente el Dr. Joaquín Balaguer Ricardo, quien ocupaba el cargo de Vice-Presidente.  El dictador pretendía crear la imagen de que él y su familia se alejaban del poder.

 Pero de nada le vale esa jugada política. Varios días después, el 21 de agosto, los estados miembros de la OEA deciden romper las relaciones diplomàticas y suspender las relaciones comerciales con la Rep. Dominicana. 

                          

 

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