Consecuencias tras la caída. Anàlisis. -16-

 

CONSECUENCIAS  TRAS  LA  CAIDA

                                                                   1961- 1962

Cuando el cuerpo sin vida de Rafael Trujillo, cae una noche en el pavimento de una solitaria autopista frente al mar Caribe, a raíz de esto, se establece un precedente funesto para el futuro  de la sociedad dominicana.    

 Debido a los vientos huracanados de la Guerra Fría y a deciciones que luego trajeron efectos fatales en momentos tan delicados, el barco pierde a su capitán; pero la tripulación que lo ayuda a navegar durante tres decenios, sale indemne. 

Y esa embarcación necesitando reparaciones urgentes, cae en manos de quienes no les importa el bienestar de sus pasajeros, ya que solo buscaban proteger sus intereses en medio del caos dejado a su paso por ese fenómeno de la naturaleza política: el ajusticiamiento.

Después de 30 años de crímenes, expoliaciones y todas clases de vejámenes, este hombre al  morir redime con ello la culpa de sus cómplices, ya que solo hubieron cambios en la fachada y  no se estableció un proceso para determinar responsabilidades, donde por lo menos se juzgara y llevara a la càrcel a los que con sus acciones ayudaron a victimizar a todo un pueblo a lo largo de tres decenios  

Los casos, como el del general Federico Fiallo, el cual se suicida cuando la justicia trata de  alcanzarlo en su casa, no se sabe si por remordimientos de su conciencia a última hora o porque  consideró indigno dejarse humillar por quienes deseaban llevarlo a los tribunales, ya que algunos de ellos habían viajado con él en el barco de la dictadura; y el de algunos agentes del S.I.M. que  cumplieron un par de años en la cárcel, muestran la imagen hoy en día, de que fueron golpes  contundentes que acallaron las voces en esos momentos de quienes pedían castigo para los culpables, pues crearon la imagen pública de que se estaba haciendo algo, cosa totalmente  diferente a lo que pensaban quienes dirigían la gran comedia tras bastidores.  

Prueba de ello, fue el drama televisado del juicio que le siguieron a los autores materiales de las muertes de las hermanas Mirabal y la del chofer que las acompañaba, de donde estos salieron  condenados y encarcelados, para luego ver como en un descalabro institucional que sufriera el país, les llegaba un poder misterioso y los liberaba a todos, sin que nadie a la vuelta de la  institucionalidad se preocupara por declararlos prófugos y se  planeara alguna acción para reapresarlos .  

Ni siquiera se intentó seriamente castigar los últimos hechos de sangre, en donde asesinaron e hizieron desaparecer los cuerpos de los Héroes del 30 de Mayo, junto a varios de sus familiares, aquellos que participaron en  la muerte directa de Rafael Trujillo y que guardaban prisión; favoreciendo con esto a su hijo  mayor y promotor de esos crímenes, en un acto de venganza motivada por la pérdida de su progenitor.  A este se le permitió el desquite, pero al pueblo ultrajado que tanto padeció por los verdugos que su padre utilizó, le impidieron actuar de igual forma. 

Luego, un tribunal condenó a Ramfis en ausencia a 30 años de càrcel, pero todo quedó en ese punto. A parte de los tres casos anteriores, jamás se volvió a mencionar ningún otro para actuar en contra de los que se quedaron y extraditar a los que huyeron del país . 

Otro hecho verídico que muestra por quién o quiénes empezó a ser dirigido el estado, fue el  pago en dinero que se les hizo a dos hermanos del dictador para que se marcharan, ya que los mismos no contaban con recursos suficientes para vivir en el exterior, según ellos  “decentemente.” ¡Precedente insólito!  A los beneficiarios de una dictadura se les gratifica por los bienes que iban a dejar, con anterioridad a su expulsión.

Sobre lo anterior, se alegó como excusa en su momento, de que uno de ellos tenía fuerzas paramilitares que podían crear caos y derramamiento de sangre innesaria.  Solamente por la forma en que se produjo el cambio de mando en el país, donde no fue un pueblo reclamando justicia, sinó los manipuladores de siempre intercambiando las fichas de su tablero, era que tal forma de chantaje, si fue verdad que lo hubo, podía prosperar.

Las consecuencias de que no se produjeran cambios más profundos y se reivindicaran a tantas víctimas, muchas de las cuales veían como una burla el que los autores de tantos atropellos se  marcharan tranquilamente hacia el exterior o se escondieran en las sombras del anonimato al recluirse en sus hogares, permitieron que en el devenir de los años algunos de ellos volvieran a  surgir y siguieran en las mismas andadas, causando estupor entre la población con los nuevos crímenes que permitieron o cometieron.

Tuvo mucho que ver en parte con todo lo anterior, a que el grupo que tomó el poder después que desapareció físicamente el tirano, civiles y militares,  no tuvieran la fuerza moral  para  aplicar la justicia, ya que fueron los que sostuvieron con su trabajo e intelecto a la dictadura;  o lo que es igual, de quienes comprometidos con ese pasado oprobioso no podían desligarse del mismo.  

La otra parte que influyó notablemente para dejar sin castigo a tantos verdugos, fueron las maniobras que ejecutó el gobierno norteamericano de esa época para que en esos momentos se hiziera una transición sin violencia; no para evitarle mayores desgracias al pueblo dominicano, pero si para cortarle la posibilidad a los sectores de izquierda de tomar el poder en el ambiente de la Guerra Fría.     

Esa transición que se propusieron hacer sin la llamada “violencia”, fue un acto de negación de la justicia, una hechura de los manipuladores externos apoyada por los burócratas internos, ignorando de paso los cambios que el país necesitaba.

Por eso no hubo castigos por los crímenes cometidos durante treinta años, ya que hacerle justicia a la ciudadanía no formaba parte del plan luego de quitar del medio a los trujillo, como tampoco lo hubo, -porque ese no era el propósito- hacer planes para los cambios que la sociedad presente y futura necesitaba para sacar del atraso sus instituciones.  Solo estimularon para que se llevaran a cabo unas elecciones, porque pensaban que quien las ganaría seguiría sus directrices.  Cuando les resultó todo lo contrario, propician el madrugonazo del 25 de septiembre del año de 1963, donde sus aliados internos toman por asalto el poder.

Pero esa política, la de no alborotar las cosas, era precisamente lo que les convenía a los que ayudaron a Rafael Trujillo mantener el régimen dictatorial, para escabullirse como lo hizieron.  No hubo perdón, la sociedad fue empujada al olvido.  Los políticos del patio junto a los de afuera, por dos razones diferentes, crearon  un  estado de impunidad donde cada quien obtuvo lo suyo, menos la gran mayoría de la población que padeció treinta y un año de tiranía y luego por varios decenios màs la continuación de lo mismo.     

 Y fue por eso también que todo quedó igual, tal como lo dejó el tirano al morir, siendo esta una de las razones  por la cual continuó su “Era”, ya que a los culpables los conviertieron en intocables y le dejaron a su merced las estructuras del mal que luego siguieron utilizando.

 

 

     

 

 

 

 

 

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