El Amor por la Justicia. 1963. (19)

                 EL  AMOR  POR  LA  JUSTICIA

                                      1963

En cada generación hay simientes que no se contaminan.  Nacen puras y así se mantienen. Son las que pregonan la verdad cuando otras por temor o conveniencia las callan; las que se integran a las luchas políticas con romanticismo, sin buscar prebendas, importándoles las consecuencias que trae el combatir a un enemigo màs poderoso, porque sienten en cada latido de su existir que la razón està de su lado; y las que se enamoran de la justicia, cuando otras se hacen cómplices de las acciones injustas. Eso pasó con una parte de la “ Generación del Silencio.”

 Entre aquellas personas que nacieron bajo el régimen trujillista, vivieron la caída del mismo y combatieron desde las calles a los intentaban perpetuarse como sus herederos, habían  jóvenes quienes habían escogido como a sus héroes a los miembros más destacados  del  ejército  rebelde  que derrocó la tiranía de Fulgencio Batista en Cuba.  Para ellos, la revolución  cubana  era  el  camino;  más  aún, después que sus dirigentes auspiciaron  la invasión del 14 de Junio en 1959 para derrocar a Trujillo.  Fidel  Castro y Ernesto “Che” Guevara, con su hazaña,  dieron a esos jóvenes la esperanza de que las  tiranías podían ser vencidas y el valor necesario para luchar en contra de ellas.  Esperanza y valor, fueron los nutrientes con que esos jóvenes fortalecieron su espíritu.    

Cuando cae la dictadura, la organización política con màs prestigio a los ojos de la juventud en esos momentos, lo era el “Movimiento Revolucionario 14 de Junio”.  Ellos habían tomado el nombre de su agrupación de la fecha en que se dio la invasión armada que salió del suelo Cubano y que fracasó militarmente, con la finalidad de derrocar la  dictadura dirigida por Rafael Trujillo. 

Sus principales líderes, fogueados en la lucha contra ese régimen ya desaparecido, salidos de sus càrceles y centros de torturas, se ganaron de inmediato la simpatía de miles de jóvenes que sentían sus mismas inquietudes, los cuales habían descubierto en el fragor de las batallas libradas en contra de los remanentes de la dictadura,  en donde estaba el enemigo a combatir: la oligarquía y sus representantes en el poder, junto a sus aliados extranjeros.

Cuando surge el primer gobierno constitucional,  en màs de treinta años, donde sectores poderosos empiezan a desarrollar una serie de actividades para tratar de eliminarlo, ellos  empiezan a prepararse para lo que se avecina.

Al darse  lo que tanto se presintió, la madrugada del 25 de septiembre de 1963, de inmediato las fuerzas golpistas clausuran sus locales y los dirigentes de la organización empiezan a ser perseguidos.  Sus planes de lucha armada estaban avanzados, pero no terminados.

El 28 de noviembre de 1963, dos meses después del Golpe de Estado y motivado por éste,  decenas jóvenes pertenecientes al “Movimiento Revolucionario 14 de Junio”  se van a las montañas  y  se convierten en guerrilleros.  Era su respuesta al derrocamiento del gobierno constitucional del profesor Juan Bosh, y la manera de cumplir la promesa hecha al pueblo junto a su líder,  durante una manifestación frente al antiguo altar de la patria.  En ese entonces, entre otras cosas,  el  Dr. Manuel A. Tavàrez  Justo, dijo en parte lo siguiente:

“Oiganlo muy bien señores de la reacción, si imposibilitan la lucha   pacífica del pueblo, los hombres y mujeres  del 14 de junio, saben muy bien donde quedan las escarpadas montañas de Quisqueya, y  a ellas iremos, siguiendo el ejemplo, para realizar la obra de los héroes de junio de 1959; y en ellas mantendremos encendida la antorcha de la libertad, de la justicia, el espíritu de la revolución, porque no nos quedará entonces otra alternativa que la de libertad o muerte”.

 Semanas después de empezada esa incursión guerrillera, no pueden resistir; y un grupo de ellos, junto a su principal dirigente, se acogen a los términos de una rendición.  Después de que se entregan, son asesinados.

En ese enfrentamiento en la Cordillera Central, segundo intento en nuestro suelo de seguir el modelo cubano, el cual fracasa, vemos cómo lo peor que había parido una dictadura se impone sobre lo mejor que había resistido los embates de la misma. Y vemos también cómo  por  primera vez en nuestra historia contemporànea, los compromisos contraídos con el pueblo a la hora de cumplirse, no hacen ceder ante la magnitud del sacrificio que representan, a un grupo de ciudadanos, que toman la estatura de héroes ante los ojos de las futuras generaciones por su  ejemplo, el cual se volverá a repetir diez años después en esos  mismos predios montañosos. 

Pasan los meses después del Golpe de Estado.  Los nuevos “jefes” de la situación no pueden conciliar sus intereses.  Se fragmenta su base de sustentación y se produce, en consecuencia, una revuelta el 24 de abril de 1965.  Un mar humano se tira a las calles en la ciudad capital para apoyar a un sector de las fuerzas armadas.  Se genera una cruenta guerra civil que da paso a una guerra patria, cuando se produce la segunda invasión militar norteamericana durante el siglo veinte en la República Dominicana.    

 

 

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