El discípulo ocupa el trono. Julio/1/1966 (25)

                     EL  DISCIPULO  OCUPA  EL   TRONO

                            1  de  JULIO  del año  1966

 

 EN  TODA  SOCIEDAD  HAY  FUERZAS  OCULTAS,  DAÑINAS  PARA  LA MISMA. ESTAS PERMANECEN ESTACIONADAS A LA ESPERA DE OTRAS QUE VIVEN EN EL MEDIO FORTALECIENDOSE, PARA LUEGO ACTUAR JUNTAS EN CONSONANCIA CON  LO  QUE  ELLAS  REPRESENTAN:  EL  MAL.

 En la fecha, título del encabezado, se inició un proceso interesante para el país, porque estaba lleno de esperanza, como aquel otro que se inició un 27 de febrero del 1963; el día, el mes y el año, en que se juramentó el primer presidente genuino después de 31 años de dictadura.

 Pero esa esperanza se verá que históricamente surge solamente para mantenerlo en vilo, en un estado de perenne purgatorio, no para las realizaciones que se espera salgan tras de ella.

 La anterior afirmación  se basa en que por segunda vez en un lapso de tiempo muy corto, la toma de posesión de un gobierno surgido de la voluntad del pueblo se convierte para el país en un parto muy doloroso. Cuando se juramenta el Dr. Balaguer como presidente de la república, las fuerzas del mal le siguen dando continuación a la “Era de Trujillo”.

 Hay un paralelismo histórico por la forma en que surgen los candidatos Joaquín Balaguer y RafaelTrujillo, como también en el miedo que había en una parte de la sociedad, por lo que cada uno reflejaba en su momento.

En un principio, las autoridades nortemericanas estaban opuestas a que el jefe del ejército, el entonces General Trujillo, se postulara a la presidencia de la república.  Pero una serie de factores que incidían con esta determinación cambian.  Los nortamericanos le quitan el veto y dan su visto bueno para que él surja como candidato al primer puesto político del país. Este nunca desistió de su pretenciones de alcanzar ese poder;  esperó la oportunidad y la obtuvo.      

 Cuando el Dr. Balaguer sale para el exilio en el año de 1962, es porque las fuerzas que dominaban el escenario político de ese entonces, no querían tenerlo dirigiendo la transición de la dictadura hacia la democracia. Se exponía la excusa de su pasado al servicio del régimen trujillista.    

 A su regreso en el año de 1965,  encuentra que el ambiente se inclina a favor de sus aspiraciones precidenciales, ya que algunos de los principales grupos políticos y económicos que se le oponían, son los que desean que participe y gane las elecciones del año de 1966.  También, de los dos candidatos que podían ganar, él era indiscutiblemente quien les convenía a los intereses norteamericanos, por lo cual recibió el apoyo de ellos.  Y como hizo Rafael Trujillo, tuvo paciencia y esperó su momento.  Dejó al destino que le señalara el camino, obteniendo, de paso, lo que tanto ambicionaba. 

 El poder extranjero que durante todo el siglo veinte interfirió en el proceso político dominicano, puso su granito de arena para el inicio del  régimen deTrujillo, y luego con su apoyo al heredero político permite la continuación de su “Era”.

 La otra coincidencia histórica que se da se palpa en lo que reflejaban dos alocuciones que cada uno en su momento pronunció, resultando parte del anzuelo con que Rafael Trujillo se apoderó del país por casi treinta un años y el Dr. Balaguer por los primeros doce en que gobernó.

 En su discurso de toma de posesión, el Dr. Balaguer quiso convencer  de que no iba a gobernar con el làtigo del tirano caído, de que no utilizaría sus métodos, cuando dijo:

 “Yo no he venido aquí a ponerme el uniforme y las botas deTrujillo, sino a hacer un intento sincero para lograr que esos símbolos de opresión desaparezcan de la vida de todo dominicano.”

 Pero si cotejamos sus pretensiones con las palabras que dijo públicamente cuando era un aspirante a la presidencia de la república el mismo general Trujillo, cuando consiguió el visto bueno de los norteamericanos para postularse en el año 1930, nos damos cuenta del ablandamiento que ambos perseguían para hacer desaparecer el miedo que había, por la imagen que cada uno proyectaba a los ojos de la población vinculada a la vida política cotidiana:

  “ No hay peligro en seguirme, porque la investidura que pudiera favorecerme con el resultado de los comicios de mayo, no servirà para tiranizar a la voluntad popular, a la cual sirvo y serviré en el porvenir.”

Una de las primeras gestiones que realiza el Dr. Balaguer después de tomar el control de la primera magistratura, es hacer que se incluya en la nueva Constitución, puesta en vigencia en noviembre del año en que tomó posesión, la facultad de un presidente poder reelegirse tantas veces quisiera, cosa prohibida en la Carta Magna de 1963.  Con esto vuelve la reelección presidencial a posarse en las débiles instituciones democràticas del país. 

La última vez que un presidente había optado por hacer lo mismo, fue la época en que gobernó el ciudadano Horacio Vásquez, dando paso, por su ambición política, a que el general Trujillo y sus secuases tomaran el poder y se mantuvieran por más de treinta años gobernando el país dictatorialmente.

Con esa  acción se ve a las claras sus intenciones con respecto a la presidencia de la república.  Esto le despeja en parte el camino para realizar su màs anhelado deseo: permanecer de por vida dirigiendo los destinos del país, lo cual ignoraban y no pudieron captar en esos momentos sus ciudadanos.  Otro síntoma de lo que ya estaba en camino.

Las señales de que la “Era de Trujillo” seguía su curso se iba palpando en ciertas medidas que se tomaban y en algunos métodos utilizados para gobernar. 

Uno de esos síntomas fue cuando el presidente Balaguer autorizó que anularan el día feriado existente cada 30 de mayo, conocido como el “Día de la Libertad”, en recordación del ajusticiamiento y caída del régimen de Rafael Trujillo.  De esa manera, se piensa que este cumple la promesa hecha ante su cadaver, de honrar su memoria; pero en el fondo, dicha medida tenía un trasfondo político para su supervivencia.  Se argumentó que en el país existían demasiados días feriados.   

Con lo anterior, se impidió, de manera oficial, que cada año en las escuelas públicas hubieran actos y seminarios sobre la dictadura trujillista. Se desestimuló, de manera colectiva, entre el sector estudiantil, cualquier estudio o indagatoria que de ahí surgiera y  mostrado los traumas que esta dejó.  Además, la identificación de los sectores culpables que sostuvieron con su trabajo e intelecto a la misma, en lo cual obviamente él mismo se vería reflejado.

 Utilizar el sistema educativo para ir eliminando gradualmente el factor ignorancia con relación a lo que fue verdaderamente Rafael Trujillo y su dictadura para el país, fue algo que imposibilitaron en aquellos momentos. 

Por las aulas escolares empezaron a desfiflar año tras año jóvenes a los cuales nunca se les orientó para que conocieran su recién pasado histórico, para que despejaran el velo de la ignorancia de una realidad tergiversada en la conciencia de muchos ciudadanos; y fueran, a la vez, portadores de una verdad que fuerzas en el ambiente no querían que se divulgara.  

También, cuando tan pronto cae la dictadura, en los sectores urbanos la ciudadanía, en mayoría, dejó de actualizar la cédula personal de identidad, ya que era uno de los documentos  obligatorios que exigía el régimen; la asociaban al estado de cosas que ya había desaparecido. Como era muy poco el uso que se le daba y no había una razón útil para tenerla, con el paso del tiempo  ya casi nadie hacía diligencias para pagar este tributo, haciendo esto que el  ingreso al erario público por ese concepto mermara considerablemente.  A finales  de la década de los años sesenta, de manera sorpresiva, empezaron a llevarse presas a las personas que no portaban la cédula, situación  que recordaba la época de “los tres golpes.”

 Y esta actitud, no podía extrañarse, ya que el Presidente de la República fue el único burócrata que estuvo desde el inicio hasta el final con el tirano. Su formación política y administrativa de como manejar el estado, no se podía desligar del período dictatorial que cubrió al país durante todo ese tiempo.

 Ya con el control político del estado en sus manos y el poder que se obtiene cuando se maneja el presupuesto de la nación, el Dr. Balaguer  se dedica pacientemente a mover sus piezas para obtener un tercero y así completar los tres poderes, con los cuales Rafael Trujillo empezó su régimen. Y este era el que da a quien controla los militares, a quienes utilizaría para conseguir sus propósitos continuistas de seguir en la presidencia de la república.      

Encuentra el panorama castrense dividido.  Hay oficiales que responden a sentimientos trujillistas, pero son una minoría y aunque lo ven como a uno de los suyos, necesita atraérselos para luego manipularlos como hizo con todos.  Debido a la contienda de abril, en las Fuerzas Armadas antagonizan dos grupos: los Constitucionalistas y los del bando de San Isidro. Del seno de este último surgen grupos paramilitares, desde donde se proyectarà el miedo para neutralizar a los adversarios que surjan e intenten detener sus aspiraciones políticas, a los cuales luego bautizaría como“las fuerzas incontrolables”.  Aunque estos personajes del terror no eran de su autoría, los deja actuar impunemente, pues coinciden con sus intereses.

Lo anterior, hace que se  recuerde a la famosa banda llamada la “42″, encargada de neutralizar a los oponentes políticos del general Trujillo, el jefe del ejército de aquellos momentos, quien era su auspiciador.

Una actitud, que le permite atraerse la jerarquía militar en poder de los cuarteles, es que se parcializa con ellos en contra de sus rivales, los del sector Constitucionalista.  Y lo otro, lo que le facilita aún màs la tarea de ganarse a los hombres de uniformes, es que dispone a su antojo del presupuesto del país, poder económico, por lo cual empiezan los  ascensos y las conceciones a ese sector para ganarse su lealtad. Llegan momentos, años después, en que la nómina castrense se desborda de generales, hasta personal de escoltas consiguen ese grado en pago a sus leales servicios.   

Con habilidad, el Dr. Balaguer maneja una política anticomunista. Deja a las “fuerzas incontrolables” que exterminen a sus opositores, principalmente a los catalogados como izquierdistas, creando de paso el temor de lo que le pasaría a quienes intenten oponérsele y disputarle su poder político.  Y también se atrae al poderoso sector económico del país, el cual se convertirá con el pasode los años en parte de su base sustentatoria, callando por miedo y cerrando los ojos por conveniencia.  Esto así, porque le venden la imagen del resultado de un posible triunfo de esos jóvenes que se le oponen, si interfieren en la lucha que libra para erradicarlos del panorama nacional. 

 La matanza en los campos y  calles de las ciudades, las desapariciones sin dejar huellas después de haber sido apresados, los tentados terroristas ( un senador de la república en  la oposición fue convertido en un adefesio humano cuando le explotó en su vehículo una bomba de fósforo blanco), las torturas y las vejaciones en las càrceles a los apresados por motivos políticos, desdijo lo que ofrecia el candidato de la paz en esas elecciones que ganó: una revolución sin sangre.

 Esos hechos también vinieron a confirmar el ablandamiento que perseguía con su discurso en la toma de posesión, cuando dijo también:

 “ Las elecciones del 1 de junio demostraron que el pueblo dominicano desea vivir en paz y que repudia la agitación permanente y la violencia sistematizada.  El régimen que hoy se inicia actuarà como intérprete de ese sentimiento nacional y se valdrà de todos los medios a su alcance para que los dominicanos disfruten de la tranquilidad y el orden que ansían para el ejercicio normal y libre de sus actividades.  Para lograr ese objetivo, no utilizaremos la culata ni la bayoneta, sino la ley que es el instrumento màs justo y a la vez màs terrible que ha inventado hasta hoy el hombre para el gobierno de las sociedades humanas.”    

  Relato:  M U T I S M O

 Pascual, un mulato de tez bastante clara, cuya contextura física era la de un hombre de poco peso y bajo de estatura, en aquellos días, era uno de los varios compañeros que en el trabajo y durante cualquier receso del mismo, comentaba junto a los demàs las incidencias sobre la situación política del país . 

 Una expresión muy usual de él y en apoyo a las acciones del gobierno, la cual repetía constantemente, era la siguiente:

                                             ¡Hay que estar con la fuerza!

 Esas palabras llegaron a convertirse en algo muy jocoso para nosotros, porque cuando lo veíamos venir, ya algunos decían en tono de broma:

                                                      ¡Llegó la fuerza!

Durante las charlas algunas veces nos fastidiaba, porque llegaba un momento, cuando su pasión política llegaba al tope y esta se desbordaba, que nos arremetía con la siguiente expresión:

                                     ¡El que no està con la fuerza, se jode !

 Un lunes no se presentó a trabajar y por la manera que lo hizo, causó extrañeza, porque cuando lo hacía llamaba y dejaba una excusa.  Esta vez no hubo nada parecido; se desapareció sin dar señales de su existencia o paradero.  

 El viernes de la misma semana en que se produjo su ausencia, llegó sorpresivamente como si nada hubiera pasado.  De seguro que alguna explicación tuvo que darle al supervisor inmediato.  No le preguntamos que le había sucedido, porque lo notamos un poco demacrado, con la piel muy oscura, como tostada por el sol;  pensamos que estuvo enfermo y  todavía no se reponía de sus quebrantos de salud.  Pero se le notaba algo distraído, como fuera de la realidad.  

Con el pasar de los días, nos dimos cuenta de que también hubo un cambio repentino en su forma de ser, a partirdel  regreso.  Dejó de participar en las conversaciones  cotidianas, no importando el tema que fuera.  Màs aún, jamàs lo volvimos a oir con su lema, aquellas palabras que eran como su arma guerrera para combatir a quienes no estaban de acuerdo con su forma de pensar sobre el gobierno.

A veces, a manera de chanza, algunos de los compañeros le decían:  ¿ Y cómo està la fuerza ?  El le respondía, como para devolverle el saludo, con una leve sonrisa un poco forzada.  

 Y aquella presencia callada y silenciosa de su persona empezó a notarse, a crear comentarios sobre el cambio en su manera de interactuar con sus compañeros de labores.  Porque así como nos dejaba a veces en una posición incómoda al expresar con apasionamiento sus sentires, también hubo preocupación por ese mutismo repentino.  El ser humano es así, “palo si boga y palo si no boga”.

 Nadie se había percatado de la gran tragedia emocional por la cual estaba pasando nuestro compañero de labores.   Lo que le sucedió en los días de su ausencia, situación que se supo mucho tiempo después, lo traumatizó, cambiàndole su forma de ser para con nosotros y alejàndolo de la convivencia con quienes compartían con él su rutina de trabajo.

 Al parecer, le resultaba vergonsozo tener que admitir ante los mismos, después de haber defendido tanto al gobierno, de que lo ocurrido a su persona fue una arbitrariedad màs, de las tantas que se estaban cometiendo, ante las cuales, cuando esto le pasaba a otros, él decía que se lo merecían por no estar con la “fuerza”.   

 Pascual Mendoza nunca se imaginó que ese lunes por la mañana, mientras esperaba un vehículo  del transporte público para dirigirse a su trabajo, una patrulla militar lo detendría junto a varias personas, que por requerírseles y no portar la cédula personal de identidad, fueron apresadas en el acto.  Mucho menos pensó que, por tal motivo, “la fuerza” se lo llevaría por la fuerza, a cortar caña por varios días, a uno de los tantos ingenios azucareros que habían en el país de propiedad estatal.

 La cédula personal de identidad fue creada por dos razones durante la dictadura.  La primera, para mantener un estricto control del movimiento de los ciudadanos.  Inclusive, llegaron a establecerse puntos de chequeo, donde este tenía que mostrar sus documentos en las diferentes etapas de sus viajes por el interior del país.  La segunda, para canalizar un importante ingreso al erario público.

 Al caer la dictadura, una gran porción de la población dejó de sellar cada año, o sea, dejó de pagar el impuesto para tener al día el documento de identificación llamado la cédula.  Ante esta situación, el gobierno recurre al uso de un método del trujillato para conseguir lo que deseaba de los ciudadanos: el miedo. 

 Utiliza uno de los instrumentos de represión creados durante la dictadura, que  seguía vigente con sus mismas características, para que hiziera el trabajo para lo cual había sido entrenado.  Poco tiempo después, ante el clamor de indignación que esto estaba generando entre la población, esas actividades militares fueron suspendidas.

Por lo que se ve, todavía se mantenía la mentalidad vigente de como estaban las cosas antes del 30 de mayo de 1961; que para obtener algo de la ciudadania, utilizan los métodos represivos que caracterizaron a la dictadura trujillista.

 ¿Por qué, teniendo los controles y mecanismos a mano para estimular de manera civilizada al ciudadano, no los utilizaban? 

 Era fàcil expedir una orden administrativa, de que para obtener un pasaporte, una licencia de conducir o contraer matrimonio por lo civil, entre otras cosas, se debía tener la cédula al día, sin tener que hacer pasar al ciudadano por la terrible experiencia de ser apresado y llevado hacer trabajos como si fuera un esclavo, emulando lo que se hacía en una época que ya se creía superada, haciendo recordar de manera triste las plantaciones de sisal y los campos arroceros.

                    

                                                  

                                                   

 

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