Las Huellas de un Cortesano. (28)

              LAS  HUELLAS  DE  UN  CORTESANO

 

                            Sept. 1/1906      Julio 14/2002

Para el año de 1978, el Dr. Balaguer gobierna a sus anchas.  Tiene los poderes político, militar y económico.  La justicia, con jueces en las càmaras penales, algunos de ellos con rangos militares que dictan sentencias por órdenes superiores, junto al congreso, están bajo su control.  Durante los últimos doce años, su obra de gobierno ha dejado huellas muy difíciles de borrar en la conciencia de los sobrevivientes.

Ya para la fecha señalada, la oposición izquierdista radical había sido eliminada; y con ello, la gran disidencia acallada.  Un grupo cayó asesinado en campos y ciudades. Unos cuantos desaparecieron sin dejar rastros. Otros murieron en enfrentamientos con las fuerzas militares y policiales.  Algunos abandonaron la lucha partidaria o ideológica para dedicarse a trabajar en el sector privado o en el desarrollo independiente de sus profesiones. Varios se unieron a los partidos tradicionales de la oposición encauzando sus luchas por la vía electoral.  Y los menos fueron comprados por él y se le unieron.

 Las instituciones, para que la ciudadanía agraviada hiciera valer sus derechos, fueron convertidas en una especie de espejismo reflejadas tan solo en papeles.  La Constitución fue una de ellas.  Esto así, pues como él mismo dijera dando a entender con palabras ya célebres llevando sobre sus hombros la más alta investidura del país, que la carta magna era tan solo un pedazo de todos ellos.

Los sectores económicos màs poderosos de ese momento, agrupados en un organismo de origen presidencial llamado el Consejo Nacional de Desarrollo, compartían con el gobernante algunas de las decisiones del sector a implementarse, traduciéndose esto en  apoyo político, pues bajo su régimen se habían enriquecido aún màs.  Leyes de incentivo industrial y decretos quitándoles sus derechos a los trabajadores, como el de congelar los salarios y prohibir las huelgas, convirtieron a este sector en un importante aliado en sus deseos continuistas.  

 Aquellos periodistas que llamaban la atención, porque se atrevieron con su pluma a denunciar las anomalías, los abusos y atropellos del nuevo estatus político implantado, fueron intimidados con amenazas de muerte, cayendo luego varios de ellos asesinados en las calles.                                                                           

 Por lo anterior, ya los programas de informaciones radiales y televisivos eran mayoría, así como la línea editorial de algunos periódicos, que convivían con el régimen sin hacer mucha estridencia, reflejàndose en ellos el miedo que procedía de las “fuerzas incontrolables”, como también la conveniencia, al recibir algunos los favores económicos desde las alturas del poder.  

Cuando el sector militar, la iglesia católica y la flor y nata de la intelectualidad, màs todo grupo cuya representatividad tuvo algún valor social en su momento, ya fuera por miedo o por conveniencia, entró a formar parte del régimen de Trujillo, este logró darle una base sólida de permanencia al mismo.  Igual pasó durante el gobierno de los doce años de Balaguer. Parte de esas mismas corrientes sociales le dieron su respaldo, pero con la variante de que esta vez el miedo venía dado para estos grupos, por medio del comunismo representado por los jóvenes izquierdistas, y la conveniencia por los mismos beneficios que recibieron durante la dictadura. 

La bonanza económica que había obtenido el país en años recientes por la subida de los precios del azúcar, permitió la expansión de la clase media, quitàndole, de paso, presión social al gobierno.  Esto permitió crear una importante infraestructura vial e hidroeléctrica, donde también se invirtió en la construcciones de casas, edificaciones multifamiliares, paseos y jardines, cambiàndole de manera notoria el aspecto visual a la ciudad capital y a otras del interior.  Esta expansión monetaria fue utilizada entre otras cosas también, para la instalación de comedores económicos, donde personas de bajos ingresos obtenían el almuerzo a un precio asequible para sus bolsillos. Y los màs pobres encuentran un paliativo a sus penurias económicas a través de una entidad sin fines de lucro con apoyo gubernamental, llamada La Cruzada del Amor.   Les repartían fundas con alimentos y juguetes a los niños. El trasfondo de dichas actividades, reflejaba el interés de crear lealtades electorales con “la manipulación de la pobreza”.      

Debido a todo lo anterior el Dr. Balaguer està en la cima, con una base, la cual al parecer lo hace invencible ante cualquier intento de querer obligarlo a modificar su voluntad de morir en la silla presidencial.

Pero, “hay pelos en el sancocho.”  El escenario ya no es el mismo al del año de 1966, porque ya no había fuerzas invasoras norteamericanas, ni agentes de la CIA o el FBI, mucho menos funcionarios del Departamento de  Estado de Norteamérica,  con deseos de apoyar sus intereses.  El poder extranjero estaba en manos de otra mentalidad política, màs liberal y democràtica, diferente a la que 12 años atràs invirtió recursos económicos y le dio apoyo logísticos en su campaña electoral.  Ademàs, de que esta traía una agenda diferente para América Latina, que  no iba apoyar su tradicional estilo de gobernar. 

En el exterior, desde hacía un tiempo, deambulaban por diversos países grupos de exiliados.  Las càrceles, principalmente la del penal de la Victoria, “ergástula de la Revolución sin Sangre”, la cual sustituyó a los centros de torturas de “La “40″ y El “9″, donde las paredes de sus celdas solitarias seguían destilando desde la dictadura trujillista el dolor que produce la degradación humana, albergaban un grupo de presos políticos, aquellos jóvenes que no murieron a manos de las “fuerzas incontrolables”.  También, una nueva generación de ciudadanos, sin algunos de los traumas que dejó el trujillato, venían ocupando los puestos electorales de sus antecesores. 

Todo lo enumerado anteriormente eran síntomas, mejor dicho grietas.  Ante cualquier movimiento brusco que sufriera su estructura de poder, podrían ceder y convertir en pedazos sus sueños de seguir gobernando hasta el último hàlito de vida.       

Y esto sucedió cuando la Junta Central Electoral empezó a emitir boletines con los primeros resultados de las elecciones que se efectuaron el 16 de mayo de 1978.  Esos datos empezaron a enviar la señal de que ya no había espacio, por el momento, para seguir acomodando al heredero político de Rafael Trujillo en la silla presidencial. 

Esta vez los votos de las urnas no le favorecían.  Pero lo que le dio mayor credibilidad a esos resultados incompletos, porque a penas empezaban a ofrecer las primeras informaciones, fue la decisión de un grupo de generales tratàndo de revertir la marcha inexorable del destino.

Estos, queriendo echar a un lado la voluntad del pueblo, interrumpen el conteo de los votos y provocan con su acción que la base de sustentación del gobierno se debilite, ya que se divide, dàndole el puntillazo final de rechazo a las aspiraciones del Dr. Balaguer de querer reelegirse una vez màs. 

Pierde esas elecciones y acepta la derrota, no sin antes haber luchado denodadamente para revertirla. Luego se retira con esa batalla perdida y le deja a sus adversarios el sentir de que ellos le habían ganado la guerra.  Imaginamos que en su interno les decía:

                                                                “ ilusos! ”                           

Hay retiradas que se convierten en la mejor estrategia para luego ganar una guerra.  Y esta salida, casi forzosa, le permite obtener el tiempo necesario que necesitaba para  reagrupar sus fuerzas, bajar la tensión adversa en el ambiente que había hacia él en aquellos momentos, y esperar pacientemente a que el enemigo cometiera su segundo error; porque el primero fue no darle la estocada final para sacarlo de la lucha política de manera definitiva, por ser favorecido con el famoso “borrón y cuenta nueva”.    

Luego, con una perseverancia  increible, debido a su edad y estado de salud, se mantiene luchando en la arena política opositora, donde pierde las elecciones en una ocasión màs.

Y para asombro de los oponentes que siguieron subestimando su presencia, consigue de nuevo la silla que tanto ambicionaba, ganando el torneo electoral en el año de 1986.  Luego de ocho años de espera, consigue la victoria, en parte, consecuencia del segundo error de sus contrarios:  dividirse y pelearse entre si.

 Es muy difícil hacer que se rompa el hechizo que tiene atado al Dr. Balaguer de por vida con la silla presidencial, en la cual quiere estar mientras vida tenga.  Por eso su presencia en el panorama político nacional nunca se dejó de sentir, ya que siempre se mantuvo alerta  y manejando los hilos de una oposición cauta y serena, hasta obtener al fin aquello, que al parecer lo alimentaba para seguir viviendo.

 ¿Pero quién era este hombre que a pesar de sufrir los achaques naturales de toda vejez, logra en el tiempo y el espacio que había estado ocupando hacer realidad sus deseos como pocos?  ¿Un experimentado funcionario de una burocracia dictatorial o un espíritu agraciado de la divina providencia?  Talvez  un híbrido de las dos juntas.

 Navarrete, su lugar de origen, era para 1906 cuando nació, lo que se dice  una aldea.  De extracción rural, logra superar las barreras de atraso del medio en que vivía, ayudado por su progenitor, que en un determinado momento le proporcionó los recursos económicos necesarios.

 Se traslada a Santiago de los Caballeros, ya una ciudad o grupo poblacional en mejores condiciones que la de su orígen, lugar donde hace parte de sus estudios, para luego coronarlos  cuando se traslada a la ciudad capital, con un título de abogado en la Universidad de Santo Domingo. 

Cuando regresa de nuevo a Santiago, consigue una plaza como profesor en las escuela normal. También, anteriormente, había trabajado en el diario “La información” de esa localidad.  Allí desempeñó el oficio de corrector y luego como articulista.

Escribe poesías, se hace orador de discursos y ya para 1930, el “hombre fuerte” del momento,  Rafael Leonidas Trujillo Molina, lo hace parte de su maquinaria política, la cual hará historia durante los siguientes 31 años. 

 Una de sus actuaciones, al principio, fue la de redactar el llamado “manifiesto de 1930″, en donde se anunciaba el derrocamiento del gobierno encabezado por el general Horacio Vàsquez. 

A lo largo de los siguientes tres decenios, se gana el respeto y la buena voluntad de la figura que se hizo dueña del territorio dominicano junto a sus habitantes.  Tiene  altas y bajas, màs de lo primero que de lo segundo, dentro de la estructura dictatorial que con su ayuda se fue tejiendo.

Sus cargos como diplomático en el exterior lo llevaron a las embajadas de España, Francia, México, Colombia, Ecuador y Venezuela.   Fue  Secretario de la Presidencia, de Educación y las Bellas Artes, como también Canciller de la República.            

Su inteligencia le aconsejó no hacerle nunca sombra a la figura deTrujillo, por lo cual vivió de su régimen mientras este se mantuvo.  Durante su permanencia al lado del tirano se adapta, aprende y actua para mantenerse en el barco de la dictadura.  Luego que esta desaparece, emplea la basta experiencia adquiridad para hacer realidad su ambición política: gobernar mientras vida tuviera. 

A partir del año de 1986 hasta 1996, donde nuevamente ejerce el poder desde la silla presidencial, el país queda en las manos de quien tuvo la oportunidad de realizar el gobierno que, como él mismo dijera una vez, soñó hacer desde niño, reflejando con esta expresión todas las buenas intenciones que una angelical e inocente criatura pudiera tener a esa edad, comprobàndose luego de que fueron solamente palabras, resultado de una cuña demagógica en plena campaña electoral, ya que sólo buscaba decididamente una cosa: morir en la presidencia de la república.

Durante el último decenio en que gobernó, las coyunturas económicas mundiales se habían encargado de desplazar al comunismo de la vida cotidiana de los paises europeos que se regían por ese sistema, pasando la Guerra Fría a convertirse en un capítulo màs en las lecciones de historia de las escuelas.  Y el avance tecnológico seguía maravillàndonos con el desarrollo de las comunicaciones inalàmbricas, junto a la navegación en el ciberespacio por medio de las computadoras.

Si, mientras el mundo cambiaba sus estructuras políticas y sociales, con un marcado acento en el desarrollo de las comunicaciones, el país seguía estancado institucionalmente en el mismo punto o peor, de cuando lo tomó por sorpresa la toma del poder por el general Trujillo, el momento en que agarraron a los dominicanos “asando batatas.”  Por eso, la sociedad seguía esperando los cambios que se necesitaban para fortalecer sus instituciones vitales, porque quienes empezaron a manejarlas a partir de la noche del 30 de mayo de 1961, las dejaron intactas e impidieron su renovación, para seguir beneficiándose de ellas tal como lo hizo el tirano caído.   

Por eso seguíamos viendo, ya casi en la entrada a un nuevo milenio, a unas Fuerzas Armadas manipuladas para su provecho personal por los políticos de turno en el poder y sus propios jerarcas militares. 

En los institutos castrenses mantenían a los miembros del escalafón màs bajo como custodios de propiedades, sirvientes, jardineros, choferes para llevar de compras a las esposas y de acompañantes de los hijos a las escuelas de los jefes militares.  Y los que detentaban el poder político reflejaban con ellos el espectro del miedo entre la población, para que ahuyentaran los signos de violencia de las inconformidades populares, muchas veces por la negligencia de estos en sus actuaciones al frente de la cosa pública.   

Las fuerzas armadas de un país son creadas principalmente para  defender la soberanía del mismo.  Pero cuando se da lo que se llamó la Revolución de Abril, un grupo de militares dominicanos, parte de su plana mayor, pidió, obtuvo y se benefició de una invasión extranjera, ocasionando de que fueran los culpables de que se perdiera su principal razón de existir.   Por lo anterior se deduce, que lo dejado por Trujillo en ese sentido, fueron grupos bien armados para que le sirvieran de sostén, pero sin niguna conciencia clara de su verdadera función frente a la sociedad a la cual debían defender.

 Una Policía Nacional con sueldos magros, los cuales tienen que buscar en las calles el complemento para subsistir, “macuteando” en diferentes formas al ciudadano común. Carentes de las herramientas apropiadas para mantener el orden y la prevención del delito, sin la debida preparación técnica de los países civilizados, por lo cual tienen que seguir aplicando los métodos que aprendieron durante la tiranía para resolver los casos que se les presentan: el crimen y la tortura.

Un sistema carcelario que en vez de reformar al recluso para que pueda vivir luego sin presentar un peligro para la sociedad, lo pervierte y lo devuelve peor al seno de la misma.  Habitan en un sinnúmero de prisiones, hacinados en celdas insalubres que generan diversas clases de enfermedades, donde la promiscuidad existente, permite todo tipo de relaciones perversas y degradantes a todo ser humano.

Una empleomanía pública mal remunerada, con un trabajo inseguro que podría finalizar después de cada torneo electoral, donde el término de  “botella”, sinónimo de cobrar sin trabajar, es parte de la idiosincracia del sistema.

 El peso, instituido como unidad monetaria oficial a partir del año de 1947, sustituyó al dólar y a las monedas de oro, cuyo circulante sin respaldo se ve aumentado ocasionalmente para atender las necesidades económicas del gobierno que preside el ejecutivo de turno, quitàndole de paso al ciudadano su poder adquisitivo y la capacidad de compra de sus ahorros.  Las palabras pesos inorgànicos e inflación, viven  alterando la cotidianidad económica de los habitantes del país.  

 Fueron diez años donde el panorama nacional siguió reflejando los síntomas de la famosa “Era” todavía inconclusa, con sus secuelas de atrasos sociales, autoritarismo gubernamental, y otra escandalosa desaparición de un adversario del gobierno, el caso del profesor universitario Narciso Gonzàlez, el cual se convirtió ante la opinión pública nacional, en uno de los tantos crímenes políticos que iban a quedar sin solución.

Cuando el Dr. Balaguer sale del Palacio Nacional, muy a su pesar en el año de 1996, después de haber permanecido ininterrumpidamente en el durante 12 años, haber tomado unas vacaciones de 8 y volver a gobernar durante 10, sus enfermedades, como la paràlisis corporal y la ceguera, hacen creer a sus rivales políticos que esta vez es la vencida, que se ha ido para siempre de la vida política de los dominicanos. ¡Vana ilusión! Porque  surge nuevamente de entre las cenizas de su aparente cremación política, convertido en el ave Fénix de los gobernantes dominicanos. 

 Esto así, porque en el año de 1994, se comprueba que hubo irregularidades que afectaron al principal partido opositor durante el evento electoral celebrado en ese fecha, declarando ganador una vez màs al Dr. Balaguer.  Esto provoca que se modifique la Constitución de la república y el sistema electoral vigente, quitàndole dos años a su nuevo período de gobierno, para que  entregue el mando del estado en el año de 1996.  Dichas reformas incluyeron la no reelección presidencial. 

De manera increíble, esas modificaciones a la Carta Magna y a las leyes electorales, le dieron más poder, un insólito poder aún fuera de la silla presidencial.  Él iba decidir quien sería el próximo presidente de la república.  Esto lo convierte en una especie de “padrino”.  Todos los que aspiraban algún día llegar a esa posición, irían a donde él a negociar su apoyo.

Todavía no se sabe con detalles, los movimientos que hizieron los protagonistas, durante los momentos en que se estaban negociando los acuerdos que dieron paso a los cambios que se efectuaron, para evitarle nuevamente al país otro caos, quizás peor al de 1978, durante la consulta electoral celebrada en el 1994.   Pero quien salió ganando con esas modificaciones, fue precisamente aquel que su maquinaria política provocó el tranque en el ambiente político, el Dr. Balaguer.

Las nuevas leyes electorales indicaban que para que un candidato resultara ganador, debía acumular el cincuenta por ciento de la votación màs uno.  El que no reunía este porcentaje y terminaba en el primer lugar, tenía que enfrentar en otra ronda, al que había quedado en un segundo lugar. 

En los últimos torneos electorales, las votaciones habían sido reñidas, resultando ganador el que se unía a otras parcelas políticas, las cuales lograban darle el margen mayoritario y por consiguiente, la victoria. En esta nueva coyuntura, el Partido Reformista al no poder asistir a las elecciones con el Dr. Balaguer por estar prohibida la reelección, caía automàticamente en un tercer lugar con cualquier otro candidato de su mismo partido.  Por tanto, a quien este favoreciera en una segunda vuelta, iba a resultar el vencedor de la primera posición.  Y eso fue lo que sucedió en las elecciones del año 1996. 

Cuando ese mismo partido favorecido, quien ganó esas elecciones por su alianza con el nuevo padrino de la política dominicana, trató de buscar nuevamente lo mismo en las elecciones del año 2000, al no poder conseguirlo, pierde las mismas.  Las gana quien se beneficia de la decisión del  Dr. Balaguer, de pedir a sus parciales votar por quienes ellos quisieran.      

 Haciendo un recuento de sus incursiones electorales, vemos que desde 1966 hasta 1994, se postula en ocho ocasiones, y solamente lo declaran perdedor en dos. Y no lo intenta màs, porque sus adversarios consiguen que se prohiba la reelección; y cuando caduca ese impedimento, sus quebrantos de salud ya no se lo permitieron. 

En el proceso histórico desarrollado luego de la muerte de Trujillo, no se puede señalar al Dr. Balaguer como el único que, utilizando las instituciones y métodos del “Jefe”, se sirviera de ello desde la presidencia de la república para satisfacer sus ambiciones personales. 

 El encontró la base, y tal cual la dejó: intacta.  Pero lo hizo por mucho màs tiempo que ningún otro, durante 22 años, para tratar de mantenerse gobernando mientras vida tuviera y ejerciendo el poder como un fin en si mismo, dejando que sus subalternos hizieran lo que hizieron, con tal que lo dejaran seguir y lo apoyaran en su ambición política. 

 Cuando en una alocución por televisión expresó que en su gobierno medraban “fuerzas incontrolables”, el sabía de donde venían ( militares dominicanos asesorados por agencias gubernamentales norteamericanas ) .  Y cuando expresó, también por la misma vía, que “ la corrupción se detenía en la puerta de su despacho”,  sabía lo que estaban haciendo sus colaboradores cercanos.

Los demàs que gobernaron, antes y después de él, como individuos o grupos, con muy escasas excepciones, se convirtieron en depredadores del patrimonio nacional.  Esto ocasionó, en ambos casos, que se siguieran debilitando y descreditando las instituciónes vitales del país, principalmente el de la llamada Presidencia de la República.

 Tiempo y poder.  El tuvo el tiempo como ningún otro gobernante (1966-1978 y 1986-1996), y acumuló el poder necesario ( político, económico y militar), para rendirle el servicio a la sociedad de su presente y a las futuras generaciones, de la renovación del cuadro institucional del estado. Pero no lo hizo, porque en su carpeta de trabajo llevaba otra agenda:  aprovecharse de lo que había tal como estaba, porque era lo que le iba a permitir morir ejerciendo lo que tanto deseó, tal como luego sucedió.

El Dr. Balaguer llegó en un momento determinado a tener tanto poder, que algunos de sus adversarios políticos dejaron de combatirlo, aplicando luego ellos mismos parte de su estrategia para conseguir lo mismo. Otros, con el tiempo, se fueron auto destruyendo, porque tuvieron menos catadura moral que el adversario, quien  conociendo ciertas debilidades humanas, ponía en práctica el dicho “si quieres conocer a mundito, dale  un carguito”.   

Dentro de las situaciones históricas del pasado independentista, hubo una que no pudo escapar a sus ya poderosos designios, cuando autoriza la acción de llevar los restos del General Pedro Santana al Panteón Nacional.  

 A este siempre se le consideró una figura, cuyos méritos por su lucha contra las fuerzas haitianas nunca se le iban a reconocer, por sus acciones luego durante el desarrollo de esas contiendas, como por su decidido apoyo de anexar la naciente república a España, lo cual  dio origen a las guerras restauradoras. 

En su libro “El Cristo de la Libertad”, el Dr. Balaguer le enrostra al Marqués de las Carreras, título obtenido por el General Santana en pago de sus servicios promoviendo la anexión,  sus acciones en contra del padre de la patria, Juan Pablo Duarte.  En ese escrito, le resta  mérito  a sus actuaciones en las batallas independentistas, a las cuales calificó como un juego de niños comparadas a las de las guerras restauradoras.  Daba a entender que era un  cobarde, porque siempre evitó el medir sus fuerzas durante esa contienda con el general Gregorio Luperón.  Y para rematarlo, dice de él que convirtió en un negocio lo que los seres más humildes hacen por amor: el matrimonio.

Solamente alguien que hubiera estado muy por encima  del organismo rector que vela por las interpretaciones de los hechos históricos, podía haber hecho tal cosa sin siquiera ser objeto de alguna crítica pública por tal decisión; no tanto por lo contradictoria debido a su manera de pensar sobre ese personaje expuesta en un libro que durante la dictadura recorrió las aulas escolares, sinó por lo unilateral, echando de lado a quienes competían ese tipo de asunto.  Error o desagravio histórico de su parte, nos dice con su acción el sitio donde se encontraba en esos momentos.

Pero lo más notorio de todo lo relacionado con su poderío político, fue ver lo que sucedió cuando desapareció físicamente. Aquellos que siempre buscaron sucederle fuera de su partido, impedir cualquier acto que empañara su memoria o utilizar una serie de medios para honrar la misma, pretendiendo con esto último homenajearlo postumamente por sus méritos; pero la realidad era que buscaban en el fondo, ganarse el favor electoral de aquella masa que siempre lo siguió.

Y es por eso que expresamos, como un decir, que ya en el nivel en donde estaba el Dr. Balaguer, quizás Dios pero en la otra vida, le podía reclamar por sus acciones. 

El fue una figura que proyectó una vida pública austera, casi espartana;  proyectaba que los vicios mundanos no tenían cabida en su cotidianidad.  El dinero, el de las  arcas del Estado que por largo tiempo administró, nunca lo utilizó para acumular una riqueza personal, ya que fue uno de los medios del cual se valió para retener el poder presidencial, su real ambición, dejando  que unos pocos dispusieran del patrimonio de todos, para conveniencia de su proyecto  político.  

Siempre se mantuvo al margen de actividades sociales fuera del mundo de la política, y no se le conocieron públicamente amigos íntimos, solo colaboradores y aliados circunstanciales.  Ni mujeres, aunque el rumor popular lo señalara como padre de varios hijos.  A saber, solo tres grandes pasiones tuvo en la vida: la lectura, escribir y la política. Esta última que fue una fiebre que nunca sudó, por su ambición de querer morir en la presidencia de la república, lo cual  constituyó también su mayor defecto, porque para conseguirlo le dio la espalda a quienes lo apoyaron para que este le devolviera el mismo favor, y luego con quienes se alió para salir airoso en tantas batallas políticas, importàndole las consecuencias de lo que esto degeneró.

El Dr. Balaguer llevó el sentimiento trujillista, en la medida que la población lo hizo, dependiendo de las circunstancias, por miedo o conveniencia.  Y si empleó los métodos y las estructuras de poder que el “Jefe” dejó, fue porque convenían a los fines que buscaba, no porque se dejara arrastrar por esa pasión, ya que la ignorancia, ese tercer factor de control, nunca se adueño de su pensamiento político.  Hizo lo que pudo para honrar la memoria del “Benefactor de la Patria” después de la muerte de este, pero con doble intención, siendo la otra su beneficio político.  

Se ubicó en la derecha, porque era la que tenía el verdadero poder dentro del país, por lo cual no vaciló en perseguir a los izquierdistas.  Después que sigue sus directrices se gana su confianza y luego la utiliza en su proyecto reeleccionista.  Llega un momento en que la domina, cuando en plena Guerra Fría da luz verde para la legalización del Partido Comunista Dominicano, asi como también, cuando envia al congreso aquel proyecto de reformas a las leyes agrarias, sin sufrir por ello ningún tipo de ataque o represalia de ese influyente sector. 

 Su habilidad estuvo en que se dejó manipular hasta reunir la fuerza necesaria para luego convertirse en manipulador.  Su genialidad, en que aparentó dejarse arropar por el sentimiento trujillista, el de los valores de la derecha y el de la pasión anticomunista, porque así lograba sus propósitos, porque antes que otra cosa, el fue balaguerista.   Pero, no se puede hablar de una “Era de Balaguer”, porque este para llegar a la presidencia lo hace con una base electoral eminentemente trujillista, obteniendo el benefició del trauma màs dañino de la dictadura, y se mantiene utilizàndo los métodos y las instituciones con el sello hasta ahora indeleble que el tirano caído creó; en el tiempo en que gobernó, fue la continuación de la “Era de Trujillo”. 

 Cuando pone en práctica  el proyecto balaguerista de vivir con el poder hasta su muerte, le cierra el paso hasta en su propio partido, a todo aquel que aspira a sucederle en vida, dejando que las fuerzas del mal liberadas por lo que él representaba, actuaran sin contemplación contra todos los que ponían en peligro el que se llevaran a cabo sus planes continuistas

Lo anterior es un retrato, un resumen de su vida política, en el que encaja perfectamente a partir de la muerte del dictador, cuando este lo deja en el primer puesto político del país. Allí  empieza a desarrollar sus actividades, dàndole una definición màs completa a sus intenciones a partirdel 1 de julio del año de 1966, fecha en que por segunda vez en su vida le ponen la banda presidencial.      

Pero el poder, esa facultad de tener el dominio o la influencia para que las cosas se hagan a voluntad, esa capacidad para interferir con el destino de los hombres y manipular sus vidas desde un puesto en la administracción pública, en los últimos años ya desde su hogar, había prolongado tanto su vejez, 94 años, que ya su cuerpo no resiste y hace que este lo empiece a dejar.

Por eso llega un momento en que su figura, su físico, doblega la voluntad de vivir de ese espíritu alimentado por las ejecutorias de màs treinta años de una de las màs crueles dictaduras.  De quien enfrentó a la “Generación del Silencio” para defender los intereses del trujillato en el año de 1961, porque se estaba defendiendo a si mismo como uno de sus remanentes.  Por los doce años en que le tocó dirigir, desde una trinchera política, la guerra de exterminio en contra de la “Generación de la Luz”. 

Y como si fuera poco, por una extensión de diez años que lo llevó a  traspasar en apariencia los límites de la mortalidad, dàndole la sensación a la ciudadanía en general, porque sus principales oponentes fueron falleciendo uno tras otro por causas naturales, de que era inmortal.

Luego de acumular un record impresionante de 53 años al “servicio del estado”, le llega su final en el año 2002, porque a pesar de todo era humano. En esta, su partida definitiva, se lleva su màs grande satisfacción; ya nadie puede distinguir de si Balaguer es el poder o el poder es sinónimo de Balaguer, pues muere abrazado a él.

 

                                              

 

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