” ¿PORQUÉ, SI TRUJILLO FUE UN HOMBRE TAN MALO, ELIGIERON A BALAGUER VARIAS VECES PRESIDENTE? ” -1966-1970-1974-1986-1990-1994- (29)

  

Las fuerzas sociales con sus acciones, son las que  producen los hechos históricos, esos impresionantes e impactantes acontecimientos que van modificando la forma de vida de los pueblos; y estas, protagonizando los eventos que siguieron al golpe de estado de 1963, fueron acomodando el camino para que el Dr. Joaquín Balaguer regresara del exilio y se insertara de nuevo en la vida política de la República Dominicana.

 El solamente estuvo en el sitio adecuado en el momento preciso, cuando aquellos factores que le fueron adversos en determinados momentos, toman viento a su favor y lo empujan a colocarse a donde él quería llegar.

 A la muerte del “Generalísimo” en el año de 1961, ya el Dr. Balaguer había escalado las màs altas posiciones de caracter civil en el régimen impuesto a la Rep. Dominicana durante los últimos treinta años, apareciendo en esos momentos como el titular de la presidencia de la república.

Su preminencia en la dictadura la adquirió por sus servicios a la misma durante el tiempo que duró, donde a la muerte del “Jefe” ya era el número uno en el tren burocràtico, cosa que en un principio le impidió consolidar el poder político, pero fue lo que lo ayudó luego en su primer triunfo en las urnas electorales, debido al factor ignorancia con respecto al régimen trujillista, lo cual indujo a las masas campesinas  votar por su candidatura. 

 La izquierda revolucionaria, la cual trató de fortalecer su posición después de la guerra de abril, aprovechando el gran arrastre que tenían en un sector de la población en aquellos momentos, fue la que hizo posible, para que a su alrededor se agruparan las fuerzas que mantentenían al país controlado.

Lo anterior es así, pues quienes adversaban a los izquierdistas le dieron su respaldo: el poder extranjero y los jerarcas militares que en aquellos momentos controlaban los cuarteles, los cuales velaban por los intereses políticos de los norteamericanos.  En otras palabras, el factor Guerra Fría le fue favorable.

Cuando él queda al frente de la cosa pública, ya sinTrujillo detràs, pero con el hijo de este a su derecha, carecía del poder militar,  y aunque tenía cierto margen  para maniobrar en lo económico, no tenía  la influencia que daba el dinero de las arcas del estado.  Luego de la muerte de Rafael Trujillo, su hijo mayor Ramfis era quien controlaba esos renglones. 

Pero aún así en aquellos momentos, el Dr. Balaguer utiliza toda su astucia y experiencia adquirida, para tratar de seguir en el sitio que lo había seducido durante toda su vida, el cual se ganó por meritos propios a los ojos del dictador. 

Hay palabras que lo indican, expresiones y comentarios hechos a colaboradores cercanos y a la prensa, donde este manifiesta que nunca buscó ni deseó estar en el medio de los acontecimientos que se desarrollaron en las postrimerías del régimen, de que fueron momentos sobrellevados con mucho pesar; que fue el destino quien lo empujó a ello en una de sus jugadas indescifrables. 

Lo del destino si, porque ni el mismo Rafael Trujilló jamàs pensó que con su acción de ponerlo de presidente, aunque fuera de manera aparente, lo haría su heredero político.  Pero del significado de sus palabras, en cuanto a que no deseaba tener una oportunidad así, a las actuaciones que desarrolló cuando la tuvo, vemos como las últimas desdicen a las primeras, porque no es lo que se dice, es lo que se hace y como, que definirían esa postura.

Debido a lo explicado anteriormente, le hace el juego a Ramfis Trujillo, tratando nacional e internacionalmente de estabilizar lo que quedaba del régimen y por supuesto, para seguir teniendo vigencia en las altas esferas gubernamentales. 

Pero la familia Trujillo desconocía o no sopesaron las maniobras que hacía tiempo venían haciendo los gobernantes norteamericanos para buscar un cambio en el àmbito político dominicano, por lo cual desde el exterior estos estaban empujando el mismo internamente, para que ellos y su séquito abandonaran las riendas del poder.

Para los norteamericanos a la caída de la dictadura, el Dr. Balaguer fue en un principio una opción de poder, ya que para sus intereses él representaba la propuesta menos mala sobre otras dos a presentarse.   En unas apreciaciones del entonces presidente Kennedy, este emite juicios sobre  tres alternativas que se vislumbraban en el acontecer político dominicano: La continuación de la dictadura deTrujillo, cosa no deseable según sus palabras.  Un gobierno de transición dirigido por Balaguer y Ramfis, preferible a la toma del poder por los comunistas.  

Pero cuando Ramfis huye,  el  doctor queda solo.  En el país, las fuerzas  opositoras con apoyo urbano, nunca lo vieron  con simpatías  para dejarlo encabezar un gobierno de transición.  La excusa ante todos, era por haber estado ayudando al dictador durante los casi 31 años en que gobernó, cosa que constrastaba con la nueva imagen que se quería crear a los ojos de la población políticamente activa, que era la de borrar todo vestigio del poder trujillista. El había cometido el pecado que en aquellos momentos era imperdonable: haber sido  leal al “Jefe”.  Esto luego no importó, porque para quienes en verdad tenían el verdadero poder en la República Dominicana, a sus intereses le convenía màs  durante la Guerra Fría, tener gobernando a un supuesto trujillista  y no a un comunista o alguien quien fuera imparcial con los mismos.   

Pero el Dr. Balaguer, tratando de crearse las condiciones para seguir al frente del grupo que estaba en esos momentos  controlando el país, y buscando una coyuntura favorable a sus ambiciones, ya que estaba a punto de perderlo todo, estimula un golpe de estado, el cual  fracasa, en donde apresan a los integrantes del consejo de gobierno que presidía.

 Esto motiva a que pierda el apoyo de los norteamericanos, en los momentos que las fuerzas opositoras internas  arrecian sus ataques en su contra, obligándolo asilarse en la sede de la Nunciatura Apostólica en el año de 1962, de donde sale hacia el ostracismo y se radica en la ciudad de Nueva York.  

   -LA  PRIMERA  RAZON –

Al celebrarse las primeras elecciones libres en màs treinta años para elegir a un presidente, las gana el profesor Juan Bosch, apoyado por su agrupación política el Partido Revolucionario Dominicano.  Este ciudadano durante esa campaña electoral, recorre el país diciendo lo que haría una vez llegado al poder, señalando los beneficios de la justicia social y económica.  Pierde las mismas, el Dr. Viriato A. Fiallo y su partido Unión Civica Nacional, el candidato que llevó el estandarte del anti-trujillismo. 

El resultado de esas elecciones fue un mensaje claro del sentir de una gran mayoría del pueblo dominicano.  Ese fue un síntoma, eslabón de una cadena que en su momento pasó desapercibido, constituyéndose luego en la base para cuantificar al factor ingnorancia en toda su dimensión, con respecto a lo que fue Trujillo y su régimen.   

 Después de ese proceso electoral, los nuevos aires democràticos se ven inmediatamente contaminados por el germen de la Guerra Fría.  Ese primer gobernante salido de la voluntad del pueblo después de una dolorosa dictadura, entra en contradicción con sectores económicos poderosos y con los militares orientados por los norteamericanos.  Debido a ello, sus días de permanencia en la silla presidencial se veràn contados.  El 25 de septiembre de 1963, siete meses después de ser juramentado, se produce un golpe de estado y surge la excusa de que ese presidente era comunista, por lo cual el profesor Juan Bosch sale del país en calidad de exiliado hacia la vecina de isla de Puerto Rico.  Un triunvirato lo sustituye para gobernar. 

Pasan los meses y ya para el 24 de abril de 1965, los usurpadores del poder presidencial no pueden mantener la unidad de propósitos y se distancian.  Desde hacía un tiempo un grupo de militares buscaba un cambio, por lo cual se sublevan en contra de las autoridades civiles y de los mandos castrenses que los apoyaban.  Un nombre sale del anonimato, el de quien tomó el control en las calles de la revuelta y lidereó el enfrentamiento contra los marinos norteamericanos después que estos invaden el país, el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.  El y un grupo llamados los Constitucionalistas, se unen en sus deseos a una gran parte de la ciudadanía, que reclamaba la restitución del presidente que habían elegido en las urnas.  Luego de intensas negociaciones termina el conflicto armado y surge un gobierno provisional hasta tanto hayan nuevas elecciones.

Impedidos de entrar al país, uno por su pasado al servicio de Trujillo y el otro por la acusación de ser comunista, aguardaban en el exilio mejores tiempos para poder regresar, los dos líderes que en el futuro inmediato se dividirían el voto de la colectividad dominicana: El Dr. Joaquín Balaguer y el Profesor Juan Bosch. Ambos retornan en el año 1965, enfrentàndose luego en las elecciones del mes de mayo de 1966. 

Cuando el Dr. Joaquín Balaguer pisa el territorio dominicano, se lanza a recorrerlo para ganar adeptos a su causa electoral.  Hace alianzas con importantes hombres de negocios. Busca crear la imagen entre la población de que es el candidato de la paz, dando a entender de que el otro es el de la guerra. Sus partidarios mostraban cartelones diciendo que él era quien iba hacer la “revolución sin sangre”. Y esta vez su pasado al servicio de Trujillo no pesaba tanto, porque a los sustentadores tradicionales del màs alto puesto político del país, les preocupaba màs lo que acontecía en el momento: la Guerra Fría. 

Durante las incidencias de la rebelión militar que empezó el 24 de abril, poco a poco en los círculos del poder norteamericano, se fue perfilando la figura del Dr. Balaguer como alguien en quien ellos podían confiar.   Sabían que Bosch no era comunista, pero se negaba combatir a los mismos. 

El Doctor había dado declaraciones donde acusaba a Bosh de ser débil con los sectores de la izquierda dominicana, ademàs de que en sus discursos desde el exterior, fue creando una imagen de su persona, aceptable entre los círculos militares dominicanos de aquellos momentos.  

El profesor Juan Bosh al regresar del exilio, no hace la tradicional campaña proselitista, que es la de visitar los pueblos y ciudades del país para ganar votos a su causa.  Permanece la mayor parte del tiempo encerrado en su casa, y por medio de alocuciones radiales diarias, desde allí es que proyecta el interés de obtener nuevamente la presidencia de la república.

Las fuerzas invasoras que permenecen en el territorio nacional no le son favorables.  Los militares que rondan en ese momento el gobierno provisional, son aquellos que se opusieron a que volviera a gobernar, le son menos.  Y una gran parte del poder económico lo ve como un perjuicio para sus intereses. Pero esos sectores que le son adversos no votan o cuantitivamente sus votos no inciden. 

En la ciudad capital, cuando miles de personas se tiraron a las calles a partir del 24 abril de 1965, reclamando su presencia, se daba como un síntoma de que a cualquier prueba electoral a la que asistiera la debería ganar.  Ademàs, ahora se enfrentaba a un adversario que tuvo que salir del país repudiado por las turbas barriales que se formaron en las ciudades debido a su pasado trujillista.  Su triunfo parece seguro.

Pero en la siquis de una gran mayoría del pueblo dominicano estaba la ignorancia con respecto a lo que fue el dictador y su dictadura; esa falta de conocimiento o conocimiento tegiversado de la verdad, que no dejaba a ninguna de las personas que lo padecía, comprender el significado real en sus vidas del oscurantismo político, social y económico a que los sometió el régimen que encabezó Rafael Trujillo.  Si, ese factor sicológico estaba allí esperando nuevamente la oportunidad para reflejar su presencia en la voluntad electoral de una masa silente. 

Por eso, el resultado final de esa lucha electoral que se avecinaba tenía una incognita: esa masa silente.  La que nunca expresa sus simpatías públicas por nadie. La que jamàs se tiraría a las calles a repudiar o aplaudir a alguien.  La que guarda sus sentimientos y lo expresa secretamente el día de las elecciones en las urnas.   Lo que  ese factor permanente que arrastran en sus vidas, las hace sentir simpatías por el discípulo aventajado de Rafael Trujillo y que luego se convertiría en su heredero político.  No hay otra explicación a parte de un posible fraude, que confirme el triunfo del Partido Reformista y su candidato.  Y precisamente, la manipulación electoral que se hizo para favorecerlo, de la cual hablaremos màs adelante, puso al descubierto con toda su crudeza al factor ignorancia.

Cuando los que ejecutaron la política norteamericana, que auspició y apoyó el derrocamiento del profesor Juan Bosh, tomando luego la decisión de invadir el país que impidió entre otras cosas el que este volviera a gobernar, estaban conscientes de que si ganaba las elecciones de mayo de 1966, desde un principio sería un adversario màs en la región, precisamente en medio de la Guerra Fría y con el caso cubano al rojo vivo.  Ademàs había externado de que si volvía a la presidencia de la república, acusaría al gobierno norteamericano ante el Tribunal Internacional de la Haya, en Holanda, por el hecho de estos desembarcar sus fuerzas militares para intervenir en el conflicto dominicano de aquellos momentos.  

Es de suponer debido a lo anterior, que tratarían por diversos medios de que este no ganara esas elecciones, ya que habían elementos de juicio muy convincentes que entrañaban efectos negativos para sus intereses, si él llegaba nuevamente a  ocupar la silla presidencial,  empujàndolos por consiguiente a tratar de impedir un triunfo del PRD y su candidato.  Pero, ¿qué hicieron?   

Cuando se da la sorpresa electoral màs impactante en la vida de los dominicanos, donde anuncian ganador al Dr. Balaguer, miles de personas se quedan atónitas en los centros urbanos.  Hay pataleos.  Aparece la palabra fraude, pero no las pruebas del mismo.

El triunfo del Partido Reformista se dio principalmente en la zona rural, donde residía en la época de la cual estamos hablando, la mayoría de los habitantes del país.  En los centros urbanos donde perdió u obtuvo alguna victoria con muy excaso margen, la imagen de su candidato era bien conocida por lo que él representaba en aquellos momentos. 

La principal ganancia electoral del Dr. Balaguer se produjo lejos de las multitudes que se apoderaron de las calles en las principales ciudades del país, repudiàndolo a él en el año de 1961 y 1962.  Bien lejos de las miles de personas que se contagiaron con la algarabía de quienes arroparon el centro de la ciudad capital pidiendo los días 24 y 25 de abril de 1965, la vuelta de la constitucionalidad sin elecciones.  Màs lejos aún, de donde el daño de los morteros y las balas del soldado invasor dejaron un cuadro de destrucción y muerte,  del odio de los sobrevivientes.  Ese logro lo obtuvo en los lugares donde la ignorancia sembrada con relación a lo que fue Rafael Trujillo y su dictadura, guió la voluntad de quienes echaron sus votos en las urnas.  Y esa es la primera razón del porqué es elegido a través del voto popular por primera vez, el hombre que estaba en la presidencia de la república en los momentos en que el régimen trujillista de casi 31 años empezaba a desmoronarse. 

Casi cuarenta años después de haber ocurrido esos hechos, documentos que habían sido clasificados como secretos, procedentes de la presidencia norteamericana de la época en que Lyndon B. Johnson gobernó, nos muestran la otra cara de una otrora realidad.

Lo que hizieron las fuerzas interventoras para  ayudar a obtener  el triunfo electoral a su candidato preferido; esas actividades que fueron ocultadas, han salido a la luz para confirmar en parte como el factor ignorancia con respecto a lo que fue verdaderamente Rafael Trujillo y su dictadura para el pueblo dominicano, ayudó para poner por primera vez por medio de unas elecciones al Dr. Balaguer en la presidencia de la república. 

La orden del màximo ejecutivo de la Casa Blanca fue muy clara y contundente:  Había que poner al Dr. Balaguer en la presidencia.

Datos escritos y cintas magnetofónicas que hablan de los sucesos de aquella época, muestran sin lugar a dudas como el presidente norteamericano, la CIA y el FBI, junto a un equipo de funcionarios del Deparmento de Estado, maniobraron para que su candidato ganara las elecciones de junio del año 1966.  

Recursos humanos y financieros fueron puestos a disposición del hombre a quienes ellos deseaban tener gobernando en la República Dominicana,  para lo cual crearon  una impresionante base logística.

Por medio a encuestas que se mantuvieron secretas, patrocinadas por la CIA, fueron  descodificando el sentir de la gente por un candidato determinado en regiones específicas, por edad y sexo.  Por ello se dieron cuenta de que en la zona rural, principalmente entre las mujeres, estaba la preferencia por su candidato.  Con esa información, el equipo electoral extranjero del Dr. Balaguer, aconsejó la manera para que el voto femenino mantuviera una presesencia masiva durante esas elecciones.

Debido a lo anterior,  se apareció un día el candidato del Partido Reformista  de manera repentina,  diciendo de que se iba a retirar de la consulta electoral si no permitían a las mujeres votar sin cédula y en cualquier mesa de votaciones.  Cosa que luego se hizo para complacerlo.

Las encuestas patrocinadas por la CIA,  en un principio lo mostraban en la delantera, pero con muy poco margen, pero después que empezaron acomodarle los factores que debían favorecerlo, esto hizo que la aumentra de una manera considerable, reflejándose esos cambios en el resultado final que tuvo a su favor.  Incluso, debido al descontrol permitido para el voto entre las mujeres, hace pensar  ahora en aquellos casos, donde no había una explicación lógica para que hubieran más votos en las urnas que los registrados en determinados sectores.    

El factor miedo se convirtió en otra de las estrategias que utilizaron los organismos de seguridad norteamericanos estacionados en el país, contra el ente opositor.  Por eso, cuando el profesor Bosch decide no hacer su campaña política fuera de la habitación de donde hacía las transmisiones radiales, de no salir  al espacio abierto para codearse con el público en los campos y ciudades; lo hizo convencido de que en algún momento intentarían de matarlo. 

Sutílmente le fueron creando ese ambiente a su  alrededor  para que lo creyera, donde de hecho lo necesitaban más vivo que muerto.  Incluso, a este se le escuchó externar expresiones después de admitir la derrota, de lo convencido que estaba de que si ganaba no lo dejarían tomar el poder. Por eso hizo una pobre campaña, lo cual de seguro influyó  negativamente en  votos de electores indecisos. 

 Cuando un equipo de asesores electorales cubanos exiliados en Miami, algunos de los cuales trabajaron durante la dictadura de Batista, llegaron al país para esa época; cuando el presidente Johnson pidió al F.B.I. que concentrarà allí a sus mejores hombres; cuando una estación de la C.I.A. estuvo operando desde la embajada norteamericana monitoreando el sentir de la población, por esas actividades, estamos seguros de que hubieron muchos otras acciones ejecutadas para asegurar esa victoria, las cuales todavía siguen ocultas con el velo de la seguridad nacional del país interventor.

 Y no solamente le facilitaron el camino al Dr. Balaguer para obtener el trunfo en las elecciones del 1966,  utilizando el factor miedo contra el oponente y asesorando para que fueran eliminados controles de seguridad electoral para lograr sus objetivos, sinó que le dieron luego toda clase de ayuda necesaria para acabar con los jóvenes izquierdistas, utilizando a los militares dominicanos para hacer el trabajo sucio, amparado en la presunción de que habían “fuerzas incontrolables”.  

Un caso elocuente que  prueba lo que estamos comentando, fue la muerte del periodista Orlando Martínez por un escuadrón de la muerte salido de la alta jerarquía de un sector de las fuerzas armadas, donde  varios de ellos en estos momentos guardan prisión por dicho crimen.

 El estado más poderoso del mundo concentró sus más efectivos organismos de inteligencia en otro más débil, para ayudar a un hombre  obtener el poder presidencial de su país y  este le sirviera desde allí cuidando sus intereses, como luego así sucedió.

Unas declaraciones del Coronel Caamaño en 1966, durante su estadía en Londres como agregado militar, después de conocer la victoria del Dr. Balaguer, adquieren  una dimensión histórica de mucho peso, por la decisión que luego este tomó de irse a Cuba, buscando prepararse para revertir lo que había sucedido.

 “En un país intervenido militarmente, jamàs podrían haber elecciones libres”.    

   -LA  SEGUNDA  RAZON-

 Otro de los motivos, lo cual ayudó para que luego se diera la continuidad de lo que estamos tratando, la encontramos en el uso de los métodos coercitivos y violentos que se usaron  y que influyeron  para que el candidato del Partido Reformista ganara  las dos siguientes elecciones en  la década de los años setenta. 

 Una noche se apareció el Dr. Balaguer por las ondas televisivas, diciendo que en su gobierno medraban “fuerzas incontrolables”.  Desde ese instante fueron bautizadas las personas que por motivos políticos estaban cometiendo asesinatos en  contra de los opositores  a su régimen.   

 Periódicos de la época muestran hasta la saciedad, como iban sistemàticamente desapareciendo sin dejar rastro alguno y asesinados en campos y ciudades, todo aquel que hizo un intento de enfrentar abiertamente  al candidato que ganó las elecciones del año 1966,  apoyado por las fuerzas interventoras que estaban en esos momentos en el país.

 La ayuda en esos procesos electorales proporcionadas por  las “fuerzas incontrolables”, identificadas estas con los intereses de quienes libraban en la región la Guerra Fría en contra del comunismo, fue un factor determinante para mantener a la oposición acorralada y en desbandada, permitiéndole esto ganar fácilmente las dos siguientes elecciones.   

En el torneo electoral del año de 1970, el principal partido político de la oposición se abstiene de concurrir, por la atmosfera de inseguridad reinante para sus candidatos. Esta decisión le dejó el camino libre al Dr. Balaguer por el único adversario que le podía echar la pelea.  Estrategia que le dio nuevamente resultados favorables para las elecciones del año de 1974, donde ya todos se abstienen de participar por lo mismo.

  -LA  TERCERA  RAZON-

En esta primera etapa de los gobiernos del Dr. Balaguer, por la cual se mantiene gobernando, es por el dinero que produce el erario público, el poder que este le da para comprar, amedrentar y destruir a sus adversarios políticos, el cual fue usado abierta y públicamente sin recato alguno de su parte.

El caso màs patético en donde se usaron  los recursos del estado para conseguir la presidencia de la república, se dio en las elecciones de 1974.  A última hora, todos los partidos de la oposición se abstienen de participar en el evento electoral, debido al clima de violencia que el grupo de los “incontrolables”, junto a las fuerzas armadas que ya estaban abiertamente haciendo campaña por el candidato que presidía el gobierno, mantenían en todo el país en contra de la corriente opositora.

Con esto, pràcticamente se cancelaban las elecciones, pues no podía haberlas con una sola persona postulada a la presidencia de la república.  Esto pondría en un limbo jurídico al actual gobermante, quien deseaba reelegirse, ya que no habían previsiones legales para seguir en el puesto después de la fecha para la cual fue elegido.  Pero las consecuencias de ese hecho no pudieron medirse por lo siguiente:

Sorpresivamente una, de las varias agrupaciones partidistas minoritarias que se habían abstenido, decide en el último momento participar en el evento electoral.  Esto permite la celebración de esas  elecciones, la cual gana fàcilmente el candidato oficial.  De esta manera el Dr. Balaguer obtiene su permanencia en el principal puesto político de la república por un tercer período.  

 ¿Qué indujo al presidente de ese pequeño partido, romper el acuerdo de no participar en esas elecciones?

INTERLUDIO  ELECTORAL:  1978  y  1982

Aquí llegamos a la segunda etapa o proceso intermedio de las batallas electorales en la que participa el Dr. Balaguer.   En ella queda fuera de la presidencia de la república por ocho años de manera consecutiva, al perder las elecciones en los años de 1978 y 1982, por una abrumadora mayoría. 

 ¿Qué pasó entonces con la ignorancia, el miedo a las fuerzas incontrolables y el poder que da el dinero en esas elecciones, razones que lo habian mantenido gobernando durante tres períodos electorales consecutivos ?

Para 1978, ya habían pasado doce años desde que el Dr. Balaguer por primera vez había medido sus fuerzas con el principal grupo opositor.  El factor ignorancia con respecto a lo que fue la dictadura de Trujillo, inducida por un adoctrinamiento sistemàtico que fue moldeando el sentir y el pensar de la población con imàgenes tegiversadas de la realidad, fue decreciendo en el transcurso de ese tiempo en parte, al ir desapareciendo por razones biológicas una gran cantidad de sus portadores y sustituidas por una nueva generación sin los traumas que esta dejó.  Es decir, ese factor de dominación trujillista seguía vigente, pero mermó su efecto  electoral según fue pasando el tiempo.

Recuérdese también, que la última vez que este enfrentó a la misma organización partidista, su líder fue prácticamente acorralado por el miedo, dejando de hacer por ello una efectiva  campaña electoral, por lo cual  una cantidad indeterminada de votos indecisos engrosaron su forja electoral. Ahora en este caso sucede todo lo contrario, donde la oposición forma un solo frente y se tira al medio de la calle a captar el voto del electorado. 

El terrorismo político gubernamental llevado a cabo por medio de bandas y grupos paramilitares y el temor que esto provocaba en los sectores urbanos, así como la asistencia de militares a los mítines del Partido Reformista, llevando una pañoleta roja en la punta de sus bayonetas, todo eso en apoyo al candidato oficial, no pudo a última hora en las elecciones de 1978 cumplir su cometido, de presionar lo suficiente para que la oposición desistiera de su nuevo intento de sacar del poder al Dr. Balaguer.

 Esta vez sus adversarios resistieron cada ataque y lograron mantenerse unidos, no repitiendo el error de abstenerse nuevamente y entregarle sin echar la pelea la presidencia de la república, como lo habían hecho en los años de 1970 y 1974.

Los recursos del estado como factor de poder para comprar, dividir y amedrentar, estuvo a la orden del día para las elecciones de 1978, pero resultó con un efecto de manera inversa a lo que se esperaba. 

Fue una  avalancha monetaria la que se utilizó, de tal magnitud, que cuando el nuevo gobierno surgido de las urnas tomo el control del país, encontró sin capital de trabajo al Banco de Reservas, de propiedad estatal, y quebrada la institución que responde al nombre de Lotería Nacional.  Miles de cheques fueron expedidos en contra de la cuenta de esa institución en el banco del estado, los cuales fueron repartidos para ganar voluntad política.

 Se había constituido en una pràctica tan común, durante varios años, el de regalar dinero para que se asistieran a reuniones, marchas y mítines políticos, que las personas se acostumbraron a recibirlo como parte de una fiesta que nunca termina, aún con un pensar político diferente de quien hacía el ofrecimiento.

Un caso típico de lo anterior fue el de los empleados públicos, a los cuales nombraron como “Ràbanos”, ya que la mayoría en su sentir  mostró los dos colores que tiene esa raíz comestible: rojo por fuera y blanco por dentro. Para recibir los beneficios del régimen eran rojos, el color del partido oficial. Pero en las urnas electorales depositaron el voto de color blanco, el de la oposición.

 Y la Guerra Fría como factor contribuyente a la reelección presidencial, deja de incidicir por dos motivos.  El candidato opuesto al Dr. Balaguer en esos momentos, no representaba un peligro para los intereses regionales norteamericanos, como también  por la  mentalidad política de quien estaba dirigiendo los destinos del gran imperio del norte,  diferente a la de sus antecesores,  cosa que se podrá apreciar en lo relatado más adelante.

El desarrollo de los acontecimientos en la primera derrota electoral del Dr. Balaguer, producida en las elecciones de 1978, fue un proceso interesante, digno de mencionarse y explicarse detalladamente.  

Esos hechos  muestran  un patrón marcado por intereses de grupos y ambiciones personales, donde la voluntad ciudadana expresada en las urnas, fue la excusa usada por cada sector interesado en ocultar y no demostrar sus verdaderas  intenciones.

Esa situación fue un reflejo de la historia política del país desde que este se convirtió en república, porque en ellos se ven los intereses de las masas mayoritarias, supeditados al de los grupos minoritarios que detentan el poder. 

El fondo de esos sucesos nos muestra uno de los padecimientos que ha tenido que sobre llevar la sociedad dominicana, ya de manera tradicional: la aplicación de la justicia en base a prejucios o intereses de grupos dominantes. Como por igual, el debilitamiento o descrédito de las instituciones que deben llevar en parte  al país a convertirse en una verdadera nación, lo cual no ha podido lograr, debido a las actuaciones de los incumbentes que transitoriamente las regulan. 

En esta ocasión, la mayoría de los partidos de oposición, conscientes de que era la única manera de sacar del poder, a quien ya veían como un dictador de nuevo cuño, pero inseguros de su victoria, pues ya conocían de las truculencias de su adversario, logran unirse nuevamente en un sólo frente para presentarse en las elecciones del próximo 16 de mayo.   Esta vez iban a enfrentar el peligro que representaban “las fuerzas incontrolables”.   Nada ni nadie los haría huir a esconderse como en otras ocasiones, por desafiar políticamente a quien había decidido morir en la presidencia de la república.

Y la bajada, el descenso desde la màs alta cumbre política del astuto y temible adversario, se inicia en la madrugada del 17 de mayo, cuando un grupo de militares llega a la sede de la Junta Central Electoral e interrumpe el conteo de los votos, los cuales llevaban una trayectoria funesta para las aspiraciones de quien en esos momentos ocupaba la silla presidencial, de obtener por un cuarto período consecutivo el derecho de ocupar la primera magistratura de la nación.

Cuando el rumbo que llevaban los votos, empezaron a darle la espalda a la relección presidencial, el pànico se apodera inmediatamente de algunos  jefes castrenses.   Estos, al ver en peligro sus privilegios si caía el poder político  en manos de las fuerzas opositoras, sustentadas por un orden económico que había esperado pacientemente su turno, aparentemente no son leales al ocupante de la casa presidencial y sopesan la idea de un golpe de estado, cuya primera medida fue decidir que el voto de las urnas, la voluntad del pueblo, debía ser considerado como cualquier otro pedazo de papel, para arrugarlo y tirarlo al cesto de la basura, actuando a semejanza y como en otras tantas ocasiones hiziera  su jefe supremo con las instituciones bàsicas del país.   

Luego, los demàs sustentadores del poder presidencial empiezan a presionar al mismo, para que  ponga las cosas en orden.   Con esto al “Doctor” se le presenta un dilema.  No podía echar la pelea con los militares, porque eran sus principales sostenedores.  Pero tampoco podía ignorar a los poderosos hombres de negocios y al presidente de los Estados Unidos.  

En aquellos momentos, allà en su refugio hogareño de la avenida Màximo Gómez, suponemos a un Balaguer pensativo, meditando sobre los recientes acontecimientos. De seguro que todas las neuronas que intervienen en su pensamiento político se encuentran en estado de alerta, buscando alternativas que le permitan salir sin perjuicios, ante la situación que se le ha presentado. Su silla està en juego y  no la quiere perder, ella representa el poder. 

Ese poder seductor que poco a poco desde 1930 lo fue embriagando con sus encantos; el cual  para conseguirse como él mismo sabía, no tiene amigos, sólo aliados circunstanciales.  Aquellos que  siempre dejó esperando con la esperanza de que él algún día se iba a hechar a un lado para dejarlos a ellos disfrutar de lo que tanto tiempo a él le tocó esperar para obtener.   ¡Qué ilusos!  Imaginamos, pensaba él.  

Después de sopesar todas las alternativas posibles, toma una decisión.  Con una maestría envidiable, deja que su destino lo decidan los acontecimientos, que él mismo con su estrategia ya delineada, busca que estos como en otras ocasiones  se  tornen a su favor.  Por eso, con un mutismo aparentemente comprometedor,  decide no actuar y esperar. 

Desde ese momento todo el país se paraliza, pues quien tiene el  poder para resolver la situación, el presidente de la república, calla y se mantiene alejado, dejándole la sensación al país y al mundo de que era cómplice de tal acción.  Con este proceder busca que sus rivales políticos se enreden en el anzuelo, que con su actitud acaba de lanzar.

Mientras, la oposición, encabezada por el Dr. José Fco. Peña Gómez, aquel lider político que con su arenga por la radio en la  tarde memorable del 24 de abril de 1965, exortó al pueblo apoyar la revuelta militar que empezaba en aquellos momentos, analiza la jugada del anciano presidente y se da cuenta de lo que este pretende, por lo que pide a su militancia que mantengan la calma. Una respuesta a la misma postura de quien con un silencio muy elocuente, espera que ellos se tiren a las calles a protestar y que se generen actos de  vandalismo, para así tener la excusa y justificar de que no hay condiciones para seguir con el conteo de los votos y anular las elecciones. 

Estábamos presenciando a dos brillantes estrategas políticos, cada uno desarrollando sus habilidades durante el fragor de una de las convulsiones electorales más críticas que había vivido el país en toda su historia.

Mientras, el panorama nacional seguía confuso y se notaba tenso.  El proceso electoral del 16 de mayo había quedado inconcluso.  La mayor parte de la ciudadanía permanecía recluida en sus hogares, haciendo toda clase de conjeturas sobre lo que había pasado,  especulando sobre lo que esto podría desencadenar, porque no era mucho lo que se sabía al respecto. La actividad comercial de los pueblos y ciudades era casi nula; el país estaba virtualmente paralizado.

En el vórtice de los acontecimientos, cuando no le da resultado su estratagema, pone en práctica otra, buscando reacciones emotivas de sus adversarios que los perjudiquen.  Por eso, una noche y de manera sorpresiva, se aparece el Dr. Balaguer por las ondas televisivas, no con la intención – ni por asomo, lo cual era su  deber-  de anunciar a la ciudadanía el que se iba a llevar a la  justicia a quienes presentaron el bochornoso acto de interferir con el proceso electoral, los cuales estaban bajo su mando por ser su Comandante en Jefe. 

Cuando se presenta allí, detràs de una tribuna y con una bandera nacional  en el fondo, busca dos cosas:  La primera, con sus  palabras iniciales, darle una reprimenda  a sus parciales, que inquietos ante tantos rumores contradictorios, le estaban pidiendo casi a gritos de que hablara, que se dirigiera al país y contara lo que estaba pasando, que los sacara de los momentos inciertos en que estaban viviendo junto a toda la población.

Entonces, aquella figura envejecida y de aspecto triste, pero con la sabiduría política para saber lo que estaba haciendo, arremete usando las palabras de la madre de Boabdil el moro, último rey de su estirpe en Granada, provocadas  por un mar de lamentaciones de este cuando pierde la  misma en manos de los Reyes Católicos, durante la reconquista española debido la dominación arabe de ocho siglos en esa parte de Europa: 

 “ Es justo que lloreis como mujer, lo que no supísteis defender como hombre.”

Y la segunda, jugar su última carta, queriendo incendiarle el ànimo a sus adversarios, buscando que hagan una trastada y justifiquen con sus acciones que él siga en la silla presidencial, lo cual no logra.  Por eso, en esa covertura televisa, le echa la culpa de lo que estaba pasando a todos los sectores envueltos en el proceso electivo, exculpando de paso  a los autores materiales y aparentemente intelectuales de esos hechos: los militares.  

 Esa casta de generales que se mantuvo apegado a él a pesar de sus diferencias de grupo, porque fue quien los encumbró social y económicamente con promociones de rangos, exoneraciones aduanales, tierras cañeras e importantes puestos en la administración pública. 

Los que actuaron durante doce años en base a las insinuaciones u observaciones que este externaba sobre el caso que ocupaba la atención del momento.

Ellos nunca recibieron, a menos que se pruebe lo contrario, un mandato presidencial de manera verbal o escrito de torturar, asesinar y hacer desaparecer seres humanos.  En algunos casos sólo escucharon e interpretaron lo que significaba para el presidente, lo molestoso y poco conveniente que resultaban las acciones de tal persona o grupo de personas, actuando luego en muchos casos con la ayuda de sus asesores extranjeros, los cuales le proporcionaron en innumerables ocasiones la logística necesaria para ubicar y exterminar al adversario.

 Y con relación a las elecciones dedujeron, como ya era la costumbre, de complacer los deseos de quien dirigía el país desde la presidencia de la república, de no querer perder las mismas, pero actuando también de esa manera, porque a la vez estaban buscando proteger sus intereses. 

En esos momentos se estaba desarrollando un sistema de mando que estimulaba al subordinado  actuar sin quedar comprometido el jefe del mismo, si algo salía mal.  En todo caso, este podría aparecer como responsable, pero no culpable.  Por lo que se deduce  de lo anteriormente expuesto, la culpabilidad del sector militar en el caso de la Junta Central Electoral la iba a dejar impune, y como en el país ya no existía ninguna institución con autoridad para reclamarle su falta de responsabilidad, todo quedaría ahí, en nada, como luego así sucedió. 

Durante los últimos doce años, el poder político representado por el Dr. Balaguer, había manejado hàbilmente los tres grupos que siempre hasta la fecha habían estado apoyàndolo: El poder militar, el económico y el extranjero.  Esos cuatro poderes en conjunto, en el curso de los años mencionados, habían interactuado de una manera tal, que sus intereses nunca habían chocado o entrado en contradicciones.  Pero a partir de la incursión de los militares al local de la Junta Central Electoral, esa base de sustentación muestra dràsticamente otra cara.

Un importante grupo de la fuerza económica delpaís, esta vez decide no cerrar los ojos como en otras ocasiones hizieron ante los crímenes y atropellos que se estaban cometiendo,  y se manifiesta públicamente dando a  entender que dejarà solo a quienes intenten desconocer la voluntad del pueblo en las urnas.

La lucha en esos momentos no era contra los jóvenes izquierdistas. Es parte de su mismo sector que se verà perjudicado si se viola la regla del juego, ademàs influye la paralización económica del país y por ende de sus negocios, por lo cual parte de la clase empresarial se pronuncia en contra de las maniobras de los jerarcas militares para entorpecer el conteo de los votos de las recién pasadas elecciones. 

Los intereses de un grupo de generales chocan con los de otro, del sector económico, y el poder extranjero que con anterioridad le había hecho advertencias al presidente para que desistiera de su continuismo, està de cerca observando sus movimientos. 

El poder político se ve en una situación difícil, porque todo lo que se había planeado y hecho hasta ese momento para quedarse y continuar con su proyectada reelección, està a punto de colapsar, ya que no encontrarà el suficiente apoyo para imponerse bajo esas condiciones.

De varios países llegan mensajes de sus actuales presidentes pidiendo al gobierno de que no interfiera con  el resultado de las urnas. Entre ellos, hay uno de un espécimen raro de la fauna política norteamericana y quien sería el ganador del premio Nóbel de la Paz en el año 2002, presidente en esa época de losEstados Unidos, del Sr. Jimmy Carter.  Con su actitud, refleja un cambio en la política exterior norteamericana para latinoamérica, que vivía padeciendo en esos momentos de varias dictaduras militares.  

Este anvía al embajador del imperio  con un mensaje, a tocarle las puertas de su santuario al señor presidente. No le abren y lo dejan en el umbral esperando. Antes de irse, el mensajero imperial le deja una nota con el propósito de su visita. 

Ese zarpazo lo hace definitivamente poner  los pies sobre la tierra y lo recibe al igual que su querido “Jefe”, de quienes menos los esperaba y a los cuales favoreció con su  política anticomunista: del gobierno norteamericano.

Ya consciente de que la Divina Providencia, la suerte o el azar no estaban a su favor como en otras ocasiones, y como un zorro de la política que había demostrado ser, sabía a quienes no enfrentar y entrega el mando del estado a quien declaran vencedor.     

Durante el impase electoral, cuando le tocó externar alguna explicación de lo que estaba sucediendo, el Dr. Balaguer quiso decir con sus palabras, de que nadie debió hacerse la idea de que él en algún momento había tratado de aprovecharse de esas acciones ilegales para seguir en el mando del estado, dando a entender de que nunca ocuparía la silla presidencial en contra de la voluntad ciudadana.  Pero su manera de proceder desde el inicio indicaban todo lo contrario, por lo cual parte de los grupos que lo sustentaban tuvieron que advertirle claramente que no lo iban a poyar en tales circunstancias  Y lo hicieron, tanto el poder económico como el extranjero, porque en esos momentos tenían en juego intereses muy diferentes a los de los militares y a los deseos del presidente de la república.

 La crisis electoral de 1978 fue una lucha de intereses, provocada por la tendencia que llevaba el conteo de los votos la madrugada del 17 de mayo, echados en las urnas el día anterior.  Fue un enfrentamiento entre los grupos que habían estado apoyando el poder presidencial durante los últimos doce años, donde todos  decían  y estaban de acuerdo, menos los militares, de que la voluntad popular en las urnas había que respetarla.  Pero cada quien ocultó detràs de esas palabras sus verdaderas intenciones como veremos a continuación. 

Los militares empezaron el conflicto, con la excusa de que estaban alterando los resultados, pero era que temían perder sus privilegios.  Los grupos económicos, viendo parte de su sector perjudicado y el país paralizado afectando sus negocios.  El poder extranjero, con una mentalidad diferente a sus antecesores, queriendo aplicar su nueva política exterior de no apoyar o auspiciar regímenes que se mantuvieran por la fuerza. Y el poder político representando por el presidente de la república, donde su único interés era seguir gobernando en el medio de todos ellos, maniobrando para no perder su silla.  

Cada quien perseguía objetivos diferentes, ocultando cada uno la verdadera realidad de sus motivaciones, detràs del concepto que encerraba la idea, de que al pueblo había que respetarle el derecho de elegir  a sus autoridades. 

El caso que avala lo anterior y muestra de una manera contundente como fueron negociados los principios que cada grupo decía sustentar, se produjo cuando la Junta Central Electoral emitió aquel llamado “fallo histórico”, el cual consistió en quitarle dos senadurías al partido ganador (PRD), quien las había ganado limpiamente por mayoría de votos, para dàrselas al partido perdedor (PR).

Con esto, los sectores que propugnaban por el respeto de la voluntad popular cuando los militares quisieron irrespetar la misma, no ejercen la suficiente presión para revertir esta acción, porque ya tenían parte de su pastel asegurado.  ¿ Y por eso no era que tenían en jaque al poder político ?  ¿Y el respeto de la voluntad del pueblo en las urnas, qué ? 

Los negocios volvieron a su ritmo habitual y se dió la sucesión de un sector económico por otro en la repartición del botín gubernamental.  El poder extranjero se dio por satisfecho con el relevo presidencial, y aunque tenía presente la Guerra Fría, aplaudió con beneplàcito la salida  de las càrceles de los presos políticos, el regreso de los exiliados, como también cuando cesaron las persecuciones y los atropellos por las “fuerzas incontrolables.”

Al poder político, la decisión de la Junta Central Electoral de regalarle dos senadurías, le dio la mayoría en ese hemiciclo, lugar donde se elegían a los jueces del sistema judicial, por lo cual ya en la oposición, tenía asegurada la impunidad por sus actuaciones en los últimos doce años.  Ese “fallo histórico”  le permitió al Dr. Balaguer retirarse con parte del poder,  ya que podía nombrar desde su casa a los jueces de la judicatura. 

Aunque a la fecha no existían precedentes para sentar en el banquillo de los acusados a un expresidente, por este haber violado las leyes del país durante su permanencia en el cargo, cualquier acción legal en su contra o para sus colaboradores, por lo menos en los próximos cuatro años no iban a prosperar.

 ¿Y los militares?  Estos, subestimando al nuevo gobernante, tratan en una renunión ante de que este tome el mando del estado, de imponérsele, con una serie de sugerencias que les aseguraban ciertos privilegios.  Pero tan pronto este hizo su juramentación, desechó las mismas y procedió de inmediato a destatunar la jerarquía militar politizada, pasando un grupo a retiro y enviando a otros con cargos diplomàticos al exterior, por lo cual a nivel de pueblo le pusieron un sobre nombre: mano de piedra Guzmàn.

Cuando llegan las próximas elecciones en el año 1982, el Dr. Balaguer participa y las pierde.  De los cuatro factores que le ayudaron anteriormente a mantenerse gobernando durante 12 años y por no tener el poder que da la presidencia de la república, hay tres que no puede inducirlos a su favor.  El primero, las acciones ocultas de algunos militares para atemorizar a la oposición.  Aunque estos grupos   estaban intactos, no tenían una cabeza que estimularan sus acciones con impunidad oficial. El segundo, el presupuesto económico del país, de donde salía el dinero a raudales para destruir, comprar y dividir a sus adversarios. 

El tercero, el efecto de la Guerra Fría no influyó a su favor, porque en esas elecciones no había un candidato que tuviera el rechazo de los políticos norteamericanos en el poder, porque cualquiera que ganara no representaba un peligro para sus intereses. En esta ocasión solamente puede contar con uno, el de la ignorancia, que aunque se mantiene a pesar del paso de los años, ha ido decreciendo y sus efectos ya no son tan contundentes para inducir por si solo los resultados  a su favor y darle la victoria.   

 ELECCIONES- 1986-1990-1994

La tercera etapa o parte final de las incursiones electorales del Dr. Balaguer, empieza con las elecciones delaño de 1986.

Después que termina el proceso electivo de 1978, la oposición cree haber vencido al persistente y ahora ex-mandatario, pues al verlo casi ciego y con 72 años de edad, le tienen la consideración de  aplicarle el  “borrón y cuenta nueva”, dejàndolo que se vaya tranquilo a terminar sus últimos días en el retiro hogareño.  Pero lo subestimaron, pues este preparó luego su retorno ante la ingenuidad o la ceguera política, resulta paradójico, no de él, sinó de sus adversarios que lo consideraron ya acabado.

Sus tradicionales oponentes, cuando por ocho años estuvieron dirigiendo el país,  no estuvieron a la altura de lo que reflejaban sus actuaciones cuando estaban en la trinchera opositora.  Gastaron sus energías en escaramuzas políticas que diluyeron su imagen a los ojos de la población, la cual siempre esperó los cambios y transformaciones que vociferaban con sus arengas públicas. 

Y la ciudadanía, cansada de esperar, no le dieron otra opción a escoger, por lo cual le da una nueva oportunidad al octogenario político, ya ciego y casi paralítico, para que volviera a la presidencia de la república.   

Ese regreso lo hace de manera magistral, provocando y aprovechando los errores políticos de sus oponentes, los cuales se dividen y enfrentan, pescando en una reñida votación electoral la presidencia de la república.  

 Ya con el poder  nuevamente en sus manos, ejecuta una acción que dejó desconcertada a la ciudadanía, a la políticamente activa.  Fue la de poner en marcha la acción de la justicia, pidiendo castigo para los que habían delinquido durante sus ejecutorias públicas, pero solamente para aquellos que lo habían hecho en los últimos cuatro años.

 ¿Porqué limitó el período de acción de la justicia, solamente al gobierno que lo precedió?

 ¿ Porqué no pidió  abarcar también  los años en que había sido presidente?  Era obvio.

Tan desconcertante fue la medida, pues con ello echaba al olvido su pasado, de cuando por doce años estuvo de manera consecutiva en la presidencia de la república haciendo lo mismo o peor.  

No se sabe que clase de profundos y oscuros sentimientos acumulados albergaba su persona hacia el adversario, para hacer lo que hizo.  A la larga, solamente puede humillar públicamente a quien cuyo pecado capital fue no hacer lo mismo cuando pudo, con ahora tan peligroso persecutor.  Con esto, sienta un precedente en la historia política del país, de un presidente llevar a otro que lo fue ante los tribunales, acusàndolo a él y a sus colaboradores  de cometer actos de corrupción desde un puesto público.  

También en esta ocasión, vuelve con una manera hambrienta y feroz de no dejarse de nuevo caer, pues su maquinaria política cambia los métodos, concentràndose esta vez en la forma de modificar o alterar los resultados electorales. 

En las siguientes, la del año 1990, con la oposición tradicional dividida y desprestigiada a los ojos de la población votante, se enfrenta pràcticamente a un solo opositor, el cual venía surgiendo con una maquinaria política nueva y diferente, bautizada con el nombre de Partido de la Liberación Dominicana.   

Cuando es  declarado ganador,  su principal contendor, que en ese entonces volvía a ser  el profesor Juan Bosch, lo acusa públicamente de haber ganado por medio del fraude, pero todo se queda en palabras. 

Y así llega gobernando el Dr. Balaguer al año de 1994, donde  se postula en las elecciones de ese año y protagoniza las convulsiones que nuevamente se presentan durante el proceso electoral, buscando como siempre la manera de perpetuarse en la presidencia de la república.  Cuando lo declaran ganador, sus oponentes logran demostrar esta vez las irregularidades que los afectaron y reclaman las reivindaciones que creen pertinentes.  

Buscando detener a esa máquina política pensante de la cual el tiempo ya se había olvidado, sus adversarios logran hacer que se le hagan varias modificaciones a la constitución de la república y de paso a las leyes electorales, buscando de que no pudiera reelegirse. También consiguen quitarle dos años a su nuevo mandato, que era de cuatro, por lo cual su voluntad se ha impuesto y burlado nuevamente a sus opositores, pues ha logrado quedarse en la silla presidencial a pesar del desorden electoral inducido y comprobado para su beneficio. 

 Cuando sale de la presidencia de la república en el año de 1996, jamàs vuelve a ella por dos razones:  estaba prohibida la reelección y cuando caduca ese obstàculo, su estado físico ya no se lo permitió.   

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3 respuestas a ” ¿PORQUÉ, SI TRUJILLO FUE UN HOMBRE TAN MALO, ELIGIERON A BALAGUER VARIAS VECES PRESIDENTE? ” -1966-1970-1974-1986-1990-1994- (29)

  1. alexandra dijo:

    no entendo nada de lo que paso en ese tiempo quisiera entender para saber mas del asunto

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