DERECHA Vs. IZQUIERDA (30)

 Llegaron momentos tras el sufrimiento generado por tantas luchas, que el odio se fortalece y materializa los deseos de venganza, esa manera de satisfacerse a si mismo, haciendo que el fuerte como en la ley de la selva, venza al débil.

                         

El último acontecimiento en el siglo XX, que lastimaría aún más la vida de los dominicanos, es inducido por la Guerra Fría y se presenta para el país, como si fuera un resumen de todos sus males anteriores y la agonía de tantos fracasos generacionales: el enfrentamiento de la extrema derecha con la extrema izquierda. La palabra enfrentamiento es un decir, ya que realmente lo sucedido fue una masacre de un grupo sobre otro, por los miles de muertos que dejó a un sólo bando el resultado final de ese conflicto. 

 La aplicación de los términos derecha e izquierda en la política, se origina en los tiempos de la Revolución Francesa, cuando en 1792 se dan inicio a los trabajos de su Asamblea Constituyente. 

En esa convocatoria, los diputados se hallaban divididos en tres grupos en cuanto al sentir y lo que propugnaba cada uno.  A la derecha del presidente de esa asamblea, estaban sentados los de la Gironda, quienes deseaban restaurar la monarquía y profesaban ideas conservadoras.  Ocupando el centro, estaba una masa indiferente a lo que deseaban los grupos sentados en cada extremo, llamada la Marisma o los del Llano. A la izquierda, estaban los de la Montaña, los cuales buscaban la implementación de un estado revolucionario.  Estos últimos lograron imponerse, por lo cual se identificó a los sentados a la izquierda, en ser los opositores a la derecha conservadora.  

La derecha y la izquierda son posiciones de grupos sociales con intereses muy definidos. En la medida que dichos intereses beneficien a la colectivad, es que esas actitudes pueden decirse que son para el bien del estado, del país o de la patria, ya que ese conjunto de cosas representan el patrimonio, heredad y habitat de todos los nacidos en un mismo territorio. Pero si los mismos son para el bienestar de un individuo o grupo de ellos, que ademàs benefician al capital y políticas extranjeras en desmedro del interés general, entonces dichas posiciones convierten a sus promotores en oligarcas o frente oligàrquico, encontrando el rechazo y la oposición de los que desean la justicia social y económica para todos.                                                       

La Guerra Fría hizo posible la profundización de las diferencias entre la derecha y la izquierda en el país. Cuando es eliminada la dictadura trujillista, se produce un amago de apertura democràtica realizàndose unas elecciones, pero el golpe de estado que derrocó el gobierno surgido de la misma, hizo màs hondo el abismo, convirtiéndose ambas fuerzas en irreconciliables, luego de la guerra de abril del año 1965.  

El enfrentamiento de estas dos tendencias, históricamente antagónicas, desvió el proceso con el cual los dominicanos se preparaban para recuperar los años de atraso en la evolución social y política que le creó la permanencia en sus vidas durante tres decenios, la dictadura instalada a partir de 1930. 

Tradicionalmente se había estado viviendo con la modalidad, de que la mayoría de los habitantes del país estaba siempre supeditada a lo que decidiera el poder político, apoyado por el poder militar. Se creó la costumbre de que la ciudadanía en general nunca era consultada para las decisiones que podrían afectarlos, ya que los que siempre dirigieron la cosa pública lo hacían para su propia conveniencia y en muy pocos casos para el interés general.  Bajo ese estado de cosas se encontraba la sociedad dominicana a la muerte de Rafael Trujillo.

No era, como se ha dicho muchas veces, que los dominicanos no estaban preparados para adaptarse a lo que venía: libertad plena bajo un estado democrático, justicia social y económica.  La sociedad anhelaba esos atributos porque carecía de ellos.  Ya estaban ahí los hombres y las mujeres que iban a empujar el cambio; también quienes se les opondrían. Era cuestión de tiempo el acercamiento para la negociación o el consenso, cosa que se desconocía porque nunca se practicó, pero había llegado el momento de empezar y aprender a desbrozar ese sendero, ya que siempre hay una primera vez. 

Pero fue también el momento donde una guerra ajena arropó a los valores màs decididos y representativos de la sociedad en aquella época, dividiéndolos y enfrentàndolos, desviàndolos de los màs perentorios problemas nacionales a resolverse. 

  LA   DERECHA:

Durante toda su vida repúblicana, aún después de la muerte del dictador trujillo en 1961, el país o el estado creado fue usufructuado, dirigido o gobernado por militares, hateros o terranientes y prósperos comerciantes, cuyo poder político fue obtenido por medio del dinero, las armas o por la influencia de sus posiciones dentro del àmbito social, casi nunca por la voluntad de la mayoría de la población.  

La idea de que un país o el estado, debía ser dirigido para el bien de la colectividad que lo componía, no existía en la mentalidad de los individuos o los grupos que siempre se impusieron  y estuvieron siempre en la cúpula del dominio de la cosa pública, ya que lo hacían y lo han seguido haciendo en base a sus interereses personales, nunca primariamente para el bienestar mayoritario.

A lo largo del siglo veinte, todo individuo o grupo social que se opuso a los manipuladores extranjeros y a quienes internamente querían controlar el país aliados a los mismos, fueron calificados de gavilleros, enemigos de la patria y por último de comunistas.

Cuando se produce la invasión norteamericana de 1916, hubieron ciudadanos que se opusieron a la misma y la enfrentaron tomando las armas.  Estos patriotas se concentraron en la zona rural, a donde fueron perseguidos por aquellos temibles y poderosos invasores.  A esos hombres que consideraron un atropello y una intromisión en los asuntos internos del país el desembarco de tropas extranjeras, sus oponentes le llamaron gavilleros, “simples bandoleros dedicados al pillaje”.

Rafael Trujillo, en una de sus jugadas políticas para contrarrestar el ataque de grupos liberales de la política norteamericana, que lo calificaban de dictador y a su régimen de anti-democràtico, no solamente empezó a coquetear con la Unión Soviética, tratando de establecer relaciones diplomáticas con ellos, sinó que también se atrajo a los grupos de izquierda que operaban en el país y en el exterior, permitiéndoles libremente que se dedicaran a sus actividades.  Luego que desarrolló sus planes y consiguió los objetivos deseados, empezó a perseguirlos y sacarlos del país, porque ellos estaban en contra del régimen y por lo tanto eran  “enemigos de la patria”.

Y cuando aquellos jóvenes que nacieron bajo los paràmetros de un régimen totalitario, los que arroparon su diario vivir entregàndose a las luchas sociales, deciden enfrentar al heredero político de quien instauró la dictadura trujillista, el cual empezó a gobernar el país a partir de 1966; fueron perseguidos, encarcelados, deportados y asesinados bajo el estigma de ser los enemigos de los nuevos tiempos: los comunistas.                                                                  

Los sectores que sustentaron el estado totalitario que duró hasta mediados del año de 1961, al este desaparecer, se sintieron liberados del compromiso que tenían con ese régimen de fuerza, por lo cual empezaron a redefinir sus posiciones en base a intereses económicos.  Por lo cual, para tratar de conservar o aumentar lo que consiguieron durante ese pasado régimen, se aliaron a intereses políticos internos y externos, en desmedro del bienestar general.    

Ellos fueron los jerarcas militares y eclesiàsticos; los terratenientes;  antiguos burócratas agrupados en las nuevas parcelas políticas, junto a un sector de la naciente burguesía industrial y comercial, los cuales se ubicaron a la derecha y en todo momento estuvieron supeditados a los deseos del poder extranjero, representado por los Estados Unidos.    

El grupo armado organizado para defender la soberanía, fue utilizado para defender los intereses políticos de quien o quienes gobernaban, por lo cual consiguieron bienes económicos y fueron encumbrados socialmente, dejando atrás su descendencia humilde y de extracción campesina.

El sector religioso tradicional, para seguir obteniendo los privilegios y prebendas que les daba el dictadorTrujilloy que luego emanaban del ejecutivo de turno, guardó silencio y apoyó con su postura acciones denigrantes.

Los grandes detentadores de latifundios, para impedir las leyes que pusieran en manos del campesinado hambriento las tierras improductivas y a estos alejados de sus predios, volcaron  recursos económicos entre la cúpula del poder central o entre aquellos políticos que les prometieron cuidar sus intereses.

Un creciente grupo económico: el industrial, financiero y comercial, emergiendo del atraso que le impuso la dictadura trujillista, alentó cuanta medida estuvo encaminada a fortalecerlos, manteniendo a la clase trabajadora por largo tiempo sin los beneficios correspondientes por formar parte del sistema productivo.  

Esa masa homogénea fue la que se opuso y bloqueó cualquier intento de cambio para superar los atrasos heredados, ya que las estructuras vigentes eran las que le permitían seguir en la cúpula y manejar el país para su beneficio, ocasionando esto aún màs el deterioro progresivo de las mismas.

Esto se vio cuando empezaron a estimular ideas golpistas entre los militares, apoyando luego el derrocamiento del primer gobierno que surgió después de caída la dictadura trujillista, porque ese presidente estaba dispuesto hacer un cambio en las leyes laborales y la tenencia de la tierra; también cuando su representante toma el poder en el año de 1966, donde una de sus primeras medidas fue el de prohibir las huelgas, instrumento de reivindicación de la clase trabajadora, agregándole de paso la congelación de los salarios a ese sector.

Para justificar lo anterior se alegó en su momento de que el país atravesaba por una crisis económica profunda, por lo cual había que tomar medidas impopulares, pero las mismas a quienes afectaron acreemente fueron a los  ubicados en la capa más baja del sistema.   El sacrificio se lo impusieron en mayor proporción a las grandes mayorías, para beneficio de una minoría preponderante.

El régimen trujillista fue creando una serie de instituciones durante los años en que se mantuvo, manteniendo con ellas al estado organizado,  pero primariamente para beneficio de quien la instauró, su familia y sus secuaces, las cuales al este desaparecer, se dejaron tal cual, impidiendo que se pusieran al servicio de la colectividad, siendo estas aprovechadas en lo personal por quienes empezaron a dirigir el país.

Eso trajo como consecuencia, enumeramos algunas de las tantas, el que hoy en día no se tengan organizaciones eficientes para mantener la soberanía y minimizar los hechos delictivos en las calles,  así como una carencia de estructuras fiscales eficientes, para prevenir los descalabros económicos que cada cierto tiempo son un azote para el asalariado, debido a las imprudencias de los gobernantes de turno y de aquellos que provocan quiebras a las empresas financieras que administran.   

En todo momento esos sectores han sido uno los obstàculos que han impedido a los dominicanos ver a su país convertido en una verdadera nación.  Llegaron momentos en que esas élites sociales no le dieron valor a las leyes, aunque siempre estuvieron en el poder, sinó que se conviertieron en sus transgresores, porque comprendieron de que no habían estatutos legales para mantener bajo control a los que reclamaban los derechos negados.

Cuando un grupo de ellos radicalizó su postura, tomando como excusa la ideología comunista para consolidar su poder político y obtener los beneficios económicos que esto les daba, empezaron a cometer y luego los otros apoyar con su silencio, horrorosos crímenes, en contra de los miembros de la sociedad a la cual pertenecían.

Lo anterior se confirma, cuando la dererecha toma el sartén por el mango y se convierte a la vista de todos en la autora del golpe de estado que se produce el 25 de septiembre de 1963, alegando como excusa de que el presidente juramentado el 27 de febrero de ese mismo año, era comunista.  Con su acción, marcan el camino tràgico para un pueblo plagado de traumas, que le dejó como un legado el régimen que ellos sostuvieron durante màs treinta años.

 A partir de esos momentos empiezan de nuevo las persecusiones por motivos políticos y las deportaciones de ciudadanos.  Y otra vez se ponen sobre el tapete las luchas para reconquistar los derechos perdidos.

Ese golpe de estado fue una de las tantas señales, la màs contundente, para confirmar que el tiranicidio del 30 de mayo de 1961, sirvió de excusa para acomodar el traspaso del poder político del país a otras manos, màs confiable para los intereses externos, tomando en cuenta los objetivos de quienes dominaban la región durante la Guerra Fría.

Menos de dos años después del golpe de estado, de ese crimen a la màs alta institución del país, las fuerzas armadas se dividen y enfrentan.  Esto sucede el 24 de abril de 1965, donde grupos urbanos le dan su apoyo a la facción que propugnaba por la vuelta de la constitucionalidad sin elecciones, en apoyo del presidente derrocado, por lo cual reciben armas de los mismos.  Este acontecimiento provoca una guerra civil.

Cuando los jefes militares acantonados en la base aérea de San Isidro, identificados con los sectores que hizieron salir de la presidencia de la república al prof. Juan Bosh, ven que su lucha està perdida, usan como tabla de salvación la misma excusa que utilizaron para dar el golpe de estado. Estos piden la intervención armada extranjera, alegando de que el país iba a caer en manos de los comunistas.

 Y debido en parte a ese llamado de emergencia por quienes supuestamente debían velar por la soberanía del país, el 28 de abril de 1965, la República Dominicana es invadida por una fuerza naval norteamericana. 

Con el desembarco de los “marines” estos impiden que sus aliados fueran  derrotados y la guerra civil desatada se convierte en una guerra patria, la cual termina sin un triunfo militar debido a una salida negociada de la misma. Después de esporàdicos combates entre los invasores y los soldados constitucionalistas, se producen intensas negociaciones y surge de entre los acuerdos que se establecen  un gobierno provisional.

Pero la incursión armada norteamericana lo que hizo en parte fue aplazar el enfrentamiento inicial entre los militares, porque tan pronto aquellos que fueron salvados por las tropas extranjeras,  toman nuevamente el control de los cuarteles, se preparan para acabar con el adversario que en un momento determinado estuvo a punto de vencerlos.

Y la acción empieza el 19 de noviembre de 1965, en la ciudad de Santiago, en el centro del país.  A media mañana, tropas del ejército rodean el Hotel Matúm, en los momentos en que el Coronel Caamaño se encontraba almorzando junto a su estado mayor.  

Esta acción desata un feroz combate, donde los atacantes tratan de tomar el hotel, pero no pueden, porque son rechazados por la ràpida ofensiva de los militares que acompañaban al lider del Ejército Constitucionalista.  

Una cosa que cambia el curso de los acontecimientos, es que en una de las dependencias de ese lugar se encontraba un diplomàtico norteamericano.  Al tener conocimiento de esa información, los que planificaron el ataque lo abortan, terminando el mismo con varios muertos y heridos por ambos bandos y con parte de las instalaciones del hotel destruidas.   

El sentimiento desbordante que hubo del concepto de soberanía nacional, provocada por la agresión extranjera y lo que esta apoyaba, hace que un sinnúmero de organizaciones políticas, sindicales, profesionales y estudiantiles, vuelquen sus simpatías en apoyar durante y después del conflicto armado, al sector militar que lidereó el Coronel Caamaño.

A partir de la agresión producida en el hotel de la ciudad de Santiago, surgen grupos paramilitares que se dedican a ir eliminando sistematicamente a los adversarios que tuvieron durante la contienda de abril y a los miembros màs destacados de la colectividad que le servia de apoyo. 

Así llegamos al 1 de junio de 1966.  En esa fecha toma juramento como presidente de la república, el Dr. Joaquín Balaguer Ricardo.  Este fue un abogado que inició su vida pública integràndose al equipo que apoyó las ambiciones políticas del general RafaelTrujillo a partir de 1930.  Sus dotes de orador y escritor de discursos, fue su pasaporte de entrada a tan selecto grupo.  Allí sintió por primera vez el aroma del poder, embriagàndose desde ese entonces y para siempre con el mismo. 

El Dr. Balaguer había regresado del exilio en el año de 1965, estando el país intervenido por tropas extranjeras. Había salido en el año de 1962, empujado por las fuerzas que dominaban en el momento el panorama político, en una purga, que consistió solamente en quitarle todo vestigio de poder a las figuras màs representativas del trujillato. 

Este de inmediato se presenta como candidato en las segundas elecciones después de caída la dictadura, a celebrarse en mayo del año siguiente.  Esta vez, es la única opción que tienen los políticos de Wàshington durante el desarrollo de la Guerra Fría, de tener un aliado como él gobernando el país.  Y obtiene la presidencia de la república, ante un rival no apto para cuidar los intereses de quienes en verdad tenían el verdadero poder sobre la República Dominicana. 

Esa figura la encarnaba el profesor Juan Bosch. El primer presidente elegido por el pueblo luego de màs de treinta años de dictadura.  Ese gobernante derrocado por aquellos militares manipulados por las consignas de quienes dominaban la región durante la Guerra Fría.  Un ciudadano que motivó a un presidente norteamericano tomar la decisión de invadir el país, para impedir entre otras cosas que este volviera a ocupar el palacio presidencial.  Ese fue el oponente que venció en las urnas, en el tiempo y las condiciones señaladas, quien estaba predestinado para dirigir la continuación de la “Era de Trujillo.” 

El Dr. Balaguer le dio dirección y sentido a las fuerzas que sostuvieron al trujillato y que habían quedado acéfalas después de la desaparición de la dictadura, las cuales se ubicaron a la derecha.  El fue a partir de 1966, por un tiempo, un instrumento de esas fuerzas, el hombre idóneo en el momento preciso, porque estaba dispuesto hacer todo lo que estuviera a su alcance para complacerlos, con tal de que ellos lo dejaran gobernar para él desarrollar su propia agenda política que traía debajo del brazo.

Cuando el Dr. Balaguer toma el control del país, es cierto que hereda los odios de la guerra civil inconclusa que hubo, pero en vez de ser un ente conciliador en esos momentos, se parcializa con uno de los bandos, el màs poderoso, buscando ser apoyado en los pasos que iba a dar para realizar su ambición de no salir jamàs del Palacio Nacional mientras vida tuviera.  

Y un grupo de esos elementos, a quienes él encumbró social y económicamente en su plana mayor, con el paso de los años fueron dirigiendo un terror urbano muy selectivo, siendo bautizados por el propio presidente como “las fuerzas incontrolables”, las cuales actuaban, según palabras:  “al margen del gobierno.”  Pero lo curioso delcaso, es que las víctimas siempre eran los adversarios del mismo.    

Por eso, a la naciente alternabilidad del poder que se encontraba en esos momentos en pañales, se le cruza en el camino la ambición política del  Dr. Joaquín Balaguer de querer perpetuarse de por vida en la presidencia de la república. 

El fue un producto político que nació en una era de autoritarismo y asimiló todas las truculencias para mantenerse gobernando de quien lo hizo por varias décadas.  Por eso le vino a la medida las instituciones que heredó de la dictadura, apoyàndose en ellas desde 1966 para gobernar como lo hizo.  

Cuando él obtiene los tres poderes: el político, el económico y el militar, los mismos con que el tirano caído empezó su obra, empieza la gran tragedia, porque durante los siguientes doce años los usa para apoyar sus deseos continuistas.  Ademàs, aplica una serie de artimañas para seguir como presidente, idénticas a las que utilizó Rafael Trujillo y donde miles de personas mueren víctimas de los métodos y herramientas, las cuales sobrevivieron a su creador. 

Entonces, la ignorancia y el miedo, dos de los factores de soporte de la dictadura trujillista, seràn los ingredientes con que su “Era” seguirà funcionando como sistema de gobierno, ya que uno permite a través del voto que surja su discípulo y el otro que se mantengan acorralados a los opositores del mismo. 

 Una de las cosas que le creó problemas al presidente Juan Bosh con los militares y los políticos norteamericanos en el poder, surgió cuando este se negó desde un principio a perseguir a los ciudadanos por sus ideas políticas.  La Guerra Fría, según su mentalidad democràtica, no tendría cabida en el país mientras él estuviera gobernando.  Muy por el contrario de quien para hacer realidad su ambición, aplica una política anticomunista, la cual manipula a conveniencia para acabar con sus opositores y a la vez ganarse el favor de la clase gobernante norteamericana, buscando que estos se lo devolvieran no interfiriendo con sus propósitos continuistas de quedarse en el poder, por amor a este más que por otra cosa.  

Al paso del tiempo y con  las medidas que toma, el Dr. Balaguer junto a  las fuerzas armadas y la policía nacional, se convierten en una unidad monolítica con sólo un enemigo en común: los jóvenes izquierdistas.

 Y es por eso que todo potencial opositor, principalmente si son estudiantes, las huelgas y los  intentos de hacer las mismas, los escritos periodísticos y programas de radio en donde de una manera u otra la población expresa su inconformidad, dicen que son y estan dirigidas por  los comunistas. Y bajo ese concepto empiezan las persecuciones, el apresamiento y la matanza de los nuevos enemigos del Estado.

 Periodistas, sindicalistas y miembros de diferentes partidos de oposición, por sus denuncias son amenazados, apresados y algunos de ellos asesinados en plena vía pública.  Pero los que llevaron el mayor peso de la persecución, fueron los jóvenes izquierdistas, en quienes el régimen descargó todo su poder.

 En un período de doce años, màs de dos mil dominicanos mueren en hechos violentos de origen político, la mayoría opositores al régimen establecido.  Por lo cual no fue un enfrentamiento, fue una cacería humana en campos y ciudades por un gobierno contra sus disidentes.  La “Era de Trujillo” seguía su curso con la mayoría de sus características, pero con la mentalidad del proyecto balagueriano, durante el fragor de las batallas de la Guerra Fría.  

 Durante todo el siglo veinte, no hemos podido encontrar pruebas, mucho menos indicios, de que la culpa de todos los males o en parte, que ha venido arrastrando el país, ha sido causado por la izquierda como grupo o los comunistas tratando de imponer su ideología.  Si hay abrumadoras evidencias, de que por no aplicar una justicia ejemplar a la muerte del dictadortrujillo, a los culpables que lo sustentaron, el país tuvo que padecer un golpe de estado, una guerra civil, una invasión extranjera, junto a presenciar impávidos como eran diezmados los valores más decididos de la “generación de la luz”. Además de lo enumerado anteriormente y consecuencia directa de esos hechos, se le añade el deterioro progresivo que ha venido sufriendo hasta la fecha, las instituciones vitales que componen al estado dominicano

Resumiendo todo lo anterior, vemos como la derecha es cómplice y a la vez culpable del golpe de estado del año 1963; autora y responsable de la segunda invasión norteamericana a suelo dominicano, así como también del exterminio de miles de seres humanos por motivos políticos, durante los primeros doce años en que gobernó su representante, al ejercer el mandato presidencial.

 LA  IZQUIERDA:

Cuando los jóvenes guerreros de la “generación del silencio” se tiran a las calles a tratar con su bullicio y rudimentarias armas callejeras,  impedir que continuara la dictadura después de la muerte de su instaurador, lo hizieron en parte estimulados por los nuevos aires de libertad que soplaban por toda América Latina, tras el inicio de la Revolución Cubana.  Ese hecho impactó como ningún otro en el pensamiento político de la juventud dominicana de aquellos años. 

Era la época romàntica de las lides políticas, porque en las trincheras opositoras no se luchaba por posiciones burocràticas gubernamentales, mucho menos por los beneficios personales que estas pudieran proporcionar, porque lo que se buscaba màs que nada, eran las transformaciones políticas y sociales que llevarían a los habitantes del país a disfrutar de un verdadero estado de derecho. 

Ellos asimilaron las inconformidades de su entorno e impregnaron con su espíritu las luchas por los derechos negados, un poco antes y durante la caída de la dictadura trujillista.  En cada batalla interpretaron los ideales de los nuevos tiempos, con el mismo sentimiento que llevaron los forjadores de la nacionalidad, representando para la patria en aquellos momentos, el agua todavía no contaminada por las impurezas históricas heredadas de sus ascendentes; fueron en esos momentos la esperanza del cambio.

Estuvieron presente en las grandes jornadas históricas que empezaron con  la muerte de Rafael Trujillo.  Fueron aquellos que se vieron libres de los traumas de la dictadura y decidieron luchar contra sus remanentes; màs luego, contra los golpistas del 25 de septiembre de 1963.  También, los que meses después a partir del 24 de abril de 1965, se integran a la lucha contra las fuerzas invasoras norteamericanas y sus aliados internos.  Y por último, los que junto a la “generación de la luz”caen durante los siguientes doce años, cuando deciden combatir al ingenio político del Dr. Joaquín Balaguer, con quien pierden su última batalla. 

Cuando comprendieron el papel que habían jugado y estaban desarrollando los políticos del norte en la vida institucional del país, supieron desde entonces que estos formaban parte del grupo de los culpables. 

Las continuas intervenciones de parte de los norteamericanos con el único propósito de proteger sus intereses, empujó a un sector de la juventud a posicionarse políticamente hacia la izquierda, y a expresar un sentimiento anti yanqui, através de un sinnúmero de agrupaciones que externaban claramente sus simpatías por quienes rivalizaban en esos momentos con los que ya se perfilaban como los enemigos de los cambios que el país necesitaba.  

Por eso llegaron a la conclusión de que el gran imperio del norte era parte del enemigo a combatir, pues cuando les convino apoyaron a Trujillo y cuando le dan la espalda porque ya no les conviene, logrando hacerlo caer, estimulan para que los cambios que se hizieran  en el país fueran para su conveniencia, no en base a las necesidades presentes y futuras de la población, por lo cual sentían que debían de estar del lado opuesto.   

 Y por lo tanto, no solamente los miraron como parte del adversario, sinó que buscaron el lado de sus oponentes, pidiéndole ayuda y tratando de asimilar ya dentro de la postura izquierdista, la doctrina comunista.

 Con esto, la lucha ideológica estaba planteada y las consecuencias del enfrentamiento entre las dos super potencias de ese momento, seguiría influyendo negativamente en el destino de los dominicanos.

Pero la realidad de esos jóvenes, su realidad generacional y la que lo siguió, definida como la de “la luz” fue, que ese acercamiento con los paises socialistas, les hizo màs traumàtica la lucha que libraron, ya que razones ideológicas empezaron a dividirlos y por ello perder adeptos a su causa, principalmente entre los sectores medios de la población, quienes se alejaron de esas escaramuzas sin sentido ajenas a los problemas nacionales.

Aunque se autocalificaban de izquierdistas, simpatizantes de los comunistas, su gran mayoría nunca conoció o practicó las orientaciones sociales, económicas y políticas de Carlos Marx, Federico Engels, Vladimir Lenin y de Mao Tse-tung.  Paradójicamente esa etiqueta, la de comunistas, la utilizaron màs sus opositores para justificar su exterminio, que el valor ganancioso que representó para ellos ser o calificados como tales, ante los sectores poderosos que temían y se oponían a un régimen de esa naturaleza dentro de la República Dominicana.    

Durante la tiranía, un simple pasaporte que hoy cualquiera puede obtener, solamente aquellos depurados por los organismos de seguridad del régimen podían conseguirlo.  Cuando esta desaparece, a la población en general se le facilita conseguir ese documento de viaje. Pero debido a la Guerra Fría, se imponen ciertas restricciones para su uso. Cada documento en su página número seis, decía lo siguiente:

 ESTE  PASAPORTE  NO  ES  VALIDO  PARA  VIAJAR  A  CUBA, CHINA  COMUNISTA,  RUSIA Y  DEMAS  PAISES   SATELITES  DE  LA  ORBITA  SOVIETICA.

Al tener la libertad de trànsito restringida, un grupo de jóvenes viaja clandestinamente a los países que prohibe el pasaporte  Allí buscan ayuda para dedicarse a sus trabajos partidarios en el país.  Cuando regresan por la misma vía, tienen que desarrollar sus labores en una supuesta ilegalidad, ya que estaban prohibidas todas las actividades de los partidos de izquierda.  Y debido a eso, a la falta de libertad de asociación imperante, es por lo cual tienen que actuar de manera oculta.    

Estos, después de finalizada la guerra de abril del año de 1965, tratan de organizar un frente común para darle màs solidez a sus acciones.  Por màs que lo intentan, por diversas razones no lo consiguen y se desvinculan entre si, tomando cada grupo un camino diferente en cuanto a la forma de enfrentar al mismo enemigo.    

Por eso surge la estrategia de “lo mejor al campo”, en donde algunos se desplazan hacia la zona rural, buscando atraerse al campesinado.  Otros, adoptan la idea del foquismo y envian a sus  hombres a entrenarse fuera del país.  Hubo quienes se dedicaron a crear una base urbana a través de los sindicatos y organizaciones estudiantiles.  Y por último, los que decidieron enfrentar directamente al gobierno, porque ya este empezaba a dar señales de querer exterminarlos, por lo cual utilizan el concepto de “tierra arrazada”, para responder golpe por golpe.

En el año de 1966, al empezar su primer cuatrenio de gobierno, el Dr. Balaguer implanta un plan de austeridad transitorio, según sus palabras, el cual iba a afectar enormemente a los sectores de màs bajos ingresos de la sociedad en aquellos momentos.  Luego, al año, anuncia que seguirà con el mismo indefinidamente. También declara ilegales a las huelgas, una de las maneras con que contaba la clase trabajadora organizada para encausar sus inconformidades y conseguir sus objetivos.  El gobernante tenía muy claro los pasos a seguir.  El sistema económico tradicional debía ser estabilizado acosta de los de abajo, porque los que tenían mucho que perder, era quienes lo sustentaban.   Esto motiva a que los sectores màs perjudicados tiendan a identificarse con los grupos opositores al gobierno y en apoyar cualquier deseo de cambio que los saque de sus penurias. Y con ese sentir tan generalizado, es que cuentan los grupos de izquierda para ganar adeptos a su causa. 

Pero en un momento determinado en el país, se produce ante de la crisis petrolera, una bonanza económica jamás nunca vista por la subida de los precios del azúcar, su mayor producto de exportación en esa época.  Esto incidió en un crecimiento significativo de la clase media, principal sostenedor del sistema capitalista.

Cuando los jóvenes izquierdistas se enfrentan a la extrema derecha, lo hacen en el área geográfica de dominación de los norteamericanos, especificamente en un país manipulado por ellos.  Se lanzan a una aventura casi solos, con la esperanza de atraerse a esa gran parte de la población que sentía sus mismas inquietudes, pero esta empieza a vivir en un momento dado el disfrute de un crecimiento económico; por lo anterior y lo siguiente, fracasan en el intento.

En el orden ideológico, los rusos y los chinos se distancian.  Se producen fisuras en las relaciones de los dos gigantes del mundo comunista.  La China acusa a los soviéticos de estarse apartando de la verdadera doctrina y por eso los llaman “revisionistas”.   Esta ruptura afecta de manera negativa a los grupos de izquierda que en esos momentos estaban operando en el país.  Se dividen y combaten entre si, lo cual hace que no puedan presentar un frente unido, ante un adversario más poderoso que ellos, los cuales también se infiltran en sus filas, originando esto que puedan ser fàcilmente perseguidos y neutralizados en donde quiera que tratan de hacer su trabajo político.     

Y también no logran sus objetivos, porque al dividirse, las imàgenes de sus líderes se diluye ante los ojos de una población que se torna cada vez màs indiferente a las acciones de esos jóvenes, perdiendo los mismos la credibilidad necesaria para organizar un plan de acción capaz de arrastrar a las masas hacia su causa.

La china comunista y los rusos, al parecer, solamente les dieron un apoyo tàctico y económico muy mínimo, donde un mutuo sentimiento inspirado por un enemigo común, hizieron posible el acercamiento, pero que quizàs por su lejanía geogràfica, no podían ofrecerles una ayuda màs amplia.  Cuba, aunque cercana, pero por las medidas que se habían implementado para contrarrestarla, tampoco pudo ayudarlos con efectividad.

Fidel Castro, mientras mantuvo su lucha en la Sierra Maestra, recibió ayuda tanto de la izquierda como de la derecha.  Solamente después que consolida su poder se mantiene con la izquierda, cosa que si hace desde un principio, no se sabe si hubiera triunfado como lo hizo.

Cuando en el año de 1967 cae en Bolivia el ya legendario Ernesto “Che” Guevara, médico revolucionario de nacionalidad argentina, la lucha de los izquierdistas sufre un duro revés en el continente y marcaría la pauta a seguir de los movimientos similares en toda AméricaLatina alineados en contra de los Estados Unidos.

Si se analiza la estructura de la derecha, extrema derecha o de los sectores adversos a la  izquierda en el país en  aquellos momentos, se llega a la conclusión del porqué los jóvenes izquierdistas no podían ganar con ese enfrentamiento. 

La clase política gobernante, la cúpula militar, la alta jerarquía de la iglesia católica, los industriales, los comerciantes en su mayoría y un gran número de profesionales e intelectuales, nunca estarían con ellos.  Aunque algunos de esos grupos no participó activamente en contra de la izquierda, pero con solamente negarle su ayuda como lo hizieron, fue suficiente para favorecer a sus oponentes.

La derecha fue un grupo que cuando lo necesitó, concilió sus intereses y se mantuvo unido para enfrentar el enemigo en común.  La izquierda aunque lo intentó, nunca no pudo lograrlo; su división le hizo màs fàcil el trabajo a su adversario, para exterminarlos como lo hizo.

 ¿Y quienes constituían a la izquierda? 

Aquellos jóvenes que se integraron a las luchas políticas tan pronto cae la dictadura, se dan cuenta de como los intereses norteamericanos, cuando les convino, fueron los que en parte mantuvieron a Trujillo y a su régimen.  Luego entienden que cuando ya no lo necesitan, son los que estimulan su caída, oponiéndose de paso a los cambios por los cuales ellos estaban propugnando cuando este desaparece del escenario.

Un grupo de ellos lo ven como al enemigo a combatir y se unen a las organizaciones políticas  que tienen como aliados a sus rivales, radicalizando con esto su postura y tomando sus posiciones dentro de la izquierda. 

Cuando el profesor Juan Bosch regresadelexilio en el año 1961, se integra inmediatamente con su partido a las lides políticas.  El se había dado a conocer en el fogueo de las luchas de los políticos liberales, que se oponían abiertamente a las dictaduras derechistas, que como plaga habían arropado en la década de los años cincuenta del siglo pasado a varios pueblos latinoamericanos.  Ya en el país, siempre mantuvo una posición de centro, alejado principalmente de los grupos radicales izquierdistas. 

Durante la campaña electoral de 1962 , un sector de la iglesia católica por medio de uno de sus representantes, lo acusa públicamente de ser comunista.  Eso era un pecado capital en aquellos momentos, porque primero, había que tomar en cuenta de donde era que venía la acusación. Y segundo, en el medio que se producía, porque él era un político con aspiraciones presidenciales, en una sociedad donde los grupos internos que habían sostenido la dictadura trujillista, ya habían definido sus posiciones dentro de la derecha.

Entonces, el padre Laútico García y el profesor Juan Bosch, se van a un debate por televisión.  Al final del mismo, el representante eclesiàstico tiene que admitir de manera pública, que su adversario no era comunista.

Cuando llega a la presidencia, siempre trató de alejarse de la izquierda y la extrema izquierda, tomando una posición centrista, sin perseguir o atacar a esos grupos políticos.   Inclusive, durante las elecciones que ganó, rechazó el apoyo de uno de esos partidos para ir juntos en esa contienda electoral, el cual tenía gran arraigo entre la juventud del momento.  No quería darle a sus rivales políticos la excusa, por la cual luego fue depuesto como presidente. 

Pero las circunstancias, los hechos que lo llevaron a redefinir su postura, la vemos inicialmente en la experiencia golpista que vivió en carne propia.  Luego, en los sucesos a partir del 24 de abril, en donde fuerzas invasoras extranjeras impiden que este vuelva a gobernar, causas que lo empujan definitivamente a inclinarse hacia la izquierda. 

Pasan algunos años, cuando vemos como en su propio partido ( P.R.D.), sus ideas ya con tendencia izquierdistas no encuentran cabida, por lo cual renuncia y funda otro (P.L.D), con inclinaciones marxistas.

El pudo haber sido un líder de masas dentro de la izquierda, pero fue màs que todo un  teórico en esa tendencia, que un pràctico para la acción inmediata.  Nunca pudo hacer causa común con los demàs grupos de su misma orientación, a quienes siempre desdeñó y nunca tuvo en cuenta, quizàs porque jamàs compartió sus métodos para combatir al enemigo en común.

El coronel Caamaño, fue hijo de uno de los militares que inició su carrera junto a Rafael Trujillo, cuando estuvieron juntos en la escuela para entrenar oficiales que instalaron los norteamericanos en 1917, ocupando su progenitor a partir de 1930, los puestos màs altos dentro de las fuerzas armadas durante la dictadura.

Ingresó a la vida militar como oficial de la Marina de Guerra, recibiendo luego entrenamiento en diferentes academias norteamericanas.  Fue un oficial superior en el cuerpo policial nombrado como“los cascos blancos”, los cuales se dedicaban a enfrentar cualquier brote de inconformidad política de los ciudadanos en las calles.

Cuando interviene en la contienda armada que se inicia a partir del 24 de abril de 1965, esos sucesos le cambian radicalmente su pensar político, descubriéndo durante esos eventos, cual era el verdadero enemigo a combatir.   

Cuando sale del país a ocupar un puesto diplomàtico en la ciudad de Londres, en Inglaterra, deja detràs de si un país ocupado por fuerzas extranjeras.  Y cuando el nuevo gobierno surgido de las elecciones que se efectuaron en el año de 1966, toma el mando, se va enterando de como son perseguidos y exterminados aquellos que fueron destados miembros  de su ya desintegrado ejército Constitucionalista.         

Los hechos de una realidad palpable, tal como la vivieron  los jóvenes de la “generación del silencio”, como también por la que pasó el profesor Juan Bosh, le fueron indicando el camino  a tomar.  Por eso toma la decisión de unirse a uno de los grupos de la izquierda revolucionaria que operaban en el país e integrarse junto a ellos en un campamento de entrenamiento guerrillero en Cuba.  Diferente a Bosch, el coronel fue un hombre de acción.

La izquierda con el Coronel Caamaño, tuvo un importante líder para el arrastre de las masas hacia su causa, pero su principal defecto como organización le facilitó el trabajo al enemigo y en parte a este el fracaso  de su misión: la falta de unidad.   

Los intereses de la derecha en la mayoría de los casos, la mantuvo unida. Por eso cuando su parte extrema empieza a exederse, los moderados callan por conveniencia. 

Con la izquierda sucedió todo lo contrario. Al no ponerse de acuerdo en lo básico y dejar de apoyarse mutumente, se alejaron los unos de los otros.  Lo único en común que los unia era el adversario, porque ni siquiera la ideología que decían profesar, pues estas estaban en mano de  tendencias antagónicas. Y las diferentes estrategias que desarrollaron para el enfrentamiento, los convirtió en minúsculas sectas sin credibilidad ante quienes querían atraerse.   

También dentro de la izquierda había un grupo de profesionales e intelectuales, pero en su  mayoría eran jóvenes idealistas de la clase media baja y pobres de la población, deseosos de los cambios estructurales que el país necesitaba.   Eran los llamados hijos de  “machepa”, habitantes de escasos recursos de las zonas rurales y de la ciudades, los cuales dominaban el escenario de las escuelas públicas y la universidad estatal, de donde salieron algunos de sus líderes más prominentes. 

Ellos se quedaron en un nivel primario de organización, cosa que le facilitó a la derecha exterminarlos, ya que no pudieron cuando trataron, de penetrar en el sentir del hombre del campo, quedándo los mismos aislados del mayor segmento social que había en el país en aquellos momentos. Esto así, porque nunca pasaron de ser varios grupos con ideas diferentes en cuanto a la forma de enfrentar a un mismo enemigo.  Esa división, fue la principal de una de sus tantas debilidades. 

Nunca se detuvieron a pensar en contra de quienes en realidad era que estaban luchando y con  cual y real ayuda contaban, no cayeron en cuenta de que estaban prácticamente solos y que los enemigos del patio eran la punta de lanza de un enemigo muy superior.   

No analizaron las causas del triunfo de la revolución cubana, donde el pueblo consolidó con su respaldo esa lucha, mucho menos el de la caída del régimen de Trujillo, donde un grupo de disidentes se fueron atrayendo unos a otros entusiasmados con el apoyo externo que iban a recibir, para verse luego el resultado, donde solamente hubo un cambio de mandos a manos más confiables para el poder extranjero, donde todo quedó igual, unicamente con la salida del “Jefe” como variante.

Tampoco, se dieron cuenta de las condiciones que se crearon para que se diera la revolución de abril y de ese mar humano que se tiró a las calles en la ciudad capital  para apoyarla, donde los militares pusieron las armas y la unidad de los sectores urbanos la lucha en las calles.    

Ellos solamente sintieron la responsabilidad de recoger las inconformidades populares y de dirigirlas, pero no se dieron cuenta cuando esta mermó, debido a la expansión económica que hubo en el país en determinados momentos. Donde tampoco midieron las consecuencias de sus pugnas, donde perdieron tiempo, apoyo y prestigio ante los ojos de la población.

La izquierda revolucionaria en ningún momento tuvo un lider con la imagen a nivel nacional que pudiera aglutinar a la población hacia sus objetivos. Cuando un grupo de ellos contó con la anuencia del Coronel Caamaño, sus debilidades internas puso el tiempo en su contra y cuando quisieron actuar, ya el enemigo estaba mejor posicionado y las condiciones sociales habían cambiado.

 Aunque hubieran tenido la posibilidad de iniciar  un movimiento que los llevara a enfrentarse con éxito a la extrema derecha, en cualquier parte del camino se iban a encontrar con las fuerzas militares norteamericanas, que ya alertas por el ejemplo cubano, intervendrían sin vacilación como ya lo habían hecho en otras dos ocasiones.  La primera en 1916 por intereses económicos, y la segunda en 1965, por motivos políticos màs que económicos.

 Aparentemente no sopesaron de que el país estaba encadenado a un sistema regional dirigido por el gran imperio del norte, de cuyos enemigos ellos se hicieron  aliados   Y de paso no midieron las consecuencias de convertirse en el oponente a eliminar en la llamada Guerra Fría, durante un gobierno que había tomado partido a favor de los que dominaban la región, teníendo en las llamadas “fuerzas incontrolables”, a los elementos necesarios para que le hicieran el trabajo sucio y luego lavarse las manos por los crímenes que estos  cometieron con su anuencia.

A saber, cometieron tres grandes errores que los llevaron sin que se dieran cuenta primero al fracaso, antes que a la derrota en el enfrentamiento:  El primero, su división interna, lo cual los hizo débil ante el adversario y perdieran simpatías entre las bases populares.  El segundo, el no observar detenidamente cuando una gran parte de la población urbana se tornó indeferente hacia su causa, debido al disfrute de una expansión económica.  Y el tercero, de no darse cuenta también, de que la extrema derecha en el país era solamente la parte visible y pequeña de un iceberg gigantesco, porque debajo de ella estaba un enemigo mucho màs poderoso, dàndo toda la ayuda posible para sacarlos de circulación y que a la larga no los dejaría llegar a donde ellos querían, tal como pasó.

 En otras palabras, no asimilaron a tiempo las enseñanzas del proceso histórico que habían vivido y no interpretaron correctamente el que estaban viviendo.      

En todo el trayecto de su calvario, con solo esa “esperanza y valor” que adquirieron de sus  ídolos del momento y que se les incrustó en la conciencia, pensaron triunfar y llevar a su pueblo por mejores senderos

 Y el resultado fue, una generación que le tocó sufrir con gran intensidad las lacras que producen la intolerancia ideológica y  “el menos precio de los derechos humanos.” 

Por eso vemos entre los años de 1966 a 1978, como una juventud en su flor, llevando en sus mentes y corazones los ideales de los nuevos tiempos, caer sacrificada en campos y ciudades, padeciendo como si fueran las siete plagas de egipto:

                    Las prisiones en solitarias.  Las torturas.  Los crímenes.  

                 Las  desapariciones.   Los atentados  en  las  vías  públicas.  

                        Las deportaciones.  Y el exilio para salvar la vida.

El 16 de agosto de 1978, es juramentado presidente de la república el señor Antonio Guzmàn Fernàndez.  Salen de las càrceles los presos por motivos políticos, regresan los exiliados y se elimina de los pasaportes la prohibición de viajar a los países comunistas. Entonces, para la República Dominicana termina la Guerra Fría.     

Los hechos nos muestran una guerra ajena que dejó sus secuelas, ante una ideología que fue tomada como excusa para cometer crímenes y hacer realidad ambiciones personales.  Ello tocó muy a fondo la vida de los dominicanos, dividiéndolos y conviertiéndolos en rivales. Y lo peor de todo fue, cuando se aliaron los espíritus del mal, dejàndole al país un altar lleno de héroes y màrtires.                                                     

                                                        

                                                                                     

 

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