EL MIEDO (8)

                           EL  MIEDO

 El miedo es una reacción instintiva por algo real o imaginario, un mecanismo de defensa psicológico.  Luego nace el temor, por algo màs concreto y directo, como el que obliga a las personas aceptar sumisamente algunas decisiones y hacer un hàbito de ciertas pràcticas para no sufrir las consecuencias a lo que con lleva; como en el caso de la dictadura que nos ocupa, desobeder las directrices planteadas por quienes en el momento tienen influencia sobre sus vidas.  

Esa perturbación sicológica tiene su historia en la isla. Llamada por sus naturales habitantes Babeque o Bohío, bautizada luego por los primeros colonizadores como la Española, es el escenario donde  aparece afectando por primera vez de manera colectiva, la vida de la raza indígena durante la época colonial,  debido a la explotación a que fue sometida por los primeros europeos que desembarcaron. 

 El sistema de cuotas para la entrega del oro que se recogía generó en su momento un evidente temor entre los habitantes naturales, pues quienes no cumplían con lo especificado, podían perder una oreja, la nariz o parte de sus extremidades.

 Este factor también aparece con las mismas características, arropando a un gran conglomerado social, cuando se dan las llamadas devastaciones de Osorio, entre los años de 1605 y 1606.

Algunas ciudades de la parte occidental fueron destruidas o arrazadas para acabar, entre otras cosas, con el contrabando y sus consecuencias,  la introducción del protestantismo, la facción de la iglesia católica que se fue con Martín Lutero, al encontrarse biblias de este genero entre los artículos que entraban a la isla  por negocios a espaldas de la dominante metrópoli española.  En esos tiempos, ésta controlaba  la vida económica y política de los residentes del lugar.  Aquello se vio como un peligro para la fe cristiana, por lo cual decidieron actuar para conjurar esa amenaza

La ejecución de la orden de desplazamiento de pueblos enteros, lo cual se convirtió luego en un exterminio, estuvo en manos del gobernador Antonio Osorio quien, por la forma en que llevó a cabo el mandato, “de manera cruel e inhumana”, creó un estado de inseguridad entre los habitantes de la Española. 

 Seis pueblos fueron destruidos, dando a los habitantes de esos lugares solamente un día para que salieran de sus propiedades.  Incendios,matanzasy la salida de familias enteras hacia Cuba, tuvo como consecuencia hasta un levantamiento, que luego fue sofocado.  Entre las comunidades devastadas se encontraban Bayajà y Yaguana (de ahí el nombre de Bayaguana); Monte Cristi y Puerto Plata, de donde surge Monte Plata.

 Este mecanismo defensivo que se origina en la siquis del ser humano también lo hizo surgir entre la población desde las alturas del poder, con  sus métodos de gobernar para mantenerse al frente de lpaís, Ulises Heureaux, el cruel Lilís como se le llamó. 

 Testigos y sus vivencias, de donde surgieron anécdotas, señalan que con el paso del tiempo al Lilís convertirse en un dictador, fue creando un miedo colectivo, al auxiliarse entre otras,  de espías, con la finalidad de enterarse del pensar de la gente, por lo cual muchos fueron a parar al pelotón de fusilamiento. 

 Esa turbación sicológica fue impregnàndose con una aureola de superstición originada por la ignorancia.  Se convirtió en toda una leyenda alrededor de la vida de quien se dijo estaba “untado” (término con el cual es señalado una persona protegida por los espíritus o seres sobrenaturales, para no ser herida con armas de fuego) , quedando luego este decir solamente como parte de un mito, cuando es abatido a balazos  la tarde del 26 de julio del año 1899, en la ciudad de Moca.

Pero el desarrollo de los tentàculos màs eficientes para propagar de manera premeditada el miedo entre la población, ocurrió durante la dictadura de Rafael Trujillo.  Esta fue una de las causas por la cual se mantuvo gobernado durante largo tiempo.  

 En ocasiones, una forma de respuesta para contrarrestar esta clase de miedo se da en las manifestaciones de violencia que personas a manera individual o de grupos manifiestan, al sentirse amenazados por las actitudes de quienes detentan el poder en determinados momentos en el seno de la sociedad. 

 Pero en el caso de la dictadura que nos ocupa, ese miedo para hablar o hacer cualquier cosa que no le conviniera al régimen impuesto, no pudo ser superado por la mayoría poblacional, principalmente la urbana, porque vino reforzado por un adoctrinamiento sistemàtico y una serie de actividades que mantenían a la misma en una ignorancia general de lo que en verdad estaba pasando en el país.  Esos factores  influyeron para mantenerla sumisa, por lo cual fueron aisladas, esporàdicas y controladas, toda manifestación de rebeldía colectiva e individual.     

 En sus inicios, al tomar la presidencia de la república, el entonces general Trujillo ya tenía en sus manos a los militares, su principal base de apoyo, cuya mentalidad autoritaria estimuló. Esto hacía sentir a la sociedad civil como ciudadanos de inferior categoría y de donde primariamente emanó el miedo, uno de los factores que mantuvo a la población bajo su control.  

 Con el paso del tiempo, los militares se fueron convirtiendo ante los ojos de la población, en el brazo ejecutor de los designios del dictador.   Fueron creando fama de duros y enérgicos por los atropellos que cometían, destacàndose una serie de generales en los diferentes crímenes que por motivaciones políticas se fueron cometiendo en el país durante el reinado trujillista.

Pero ya antes de tomar el poder político, el generalTrujillo propició bandas armadas como la denominada la “42″.  Esta se hizo famosa por la persecusión que desató en contra de sus oponentes políticos,  durante la contienda electoral de 1930.  Varios de ellos se escondieron y otros se fueron al exilio, renunciando  a sus puestos y candidaturas, dejàndole el paso libre por el temor de perder la vida, a quien ya empezaba apoderarse del país, cosa que logró hasta su muerte en 1961. 

Otras herramientas auxiliares que ayudaron a la propagación del miedo empezaron a desarrollarse bajo una aureola de que eran pre requisitos para vivir en un estado organizado.   El 29 de diciembre de 1931, el presidente Trujillo emite un decreto, para que la cédula personal de identidad fuera de uso obligatorio para todos los varones mayores de 18 años de edad.  En el mismo se especificaba que el documento iba a servir como mecanismo de control para la población y a la vez de recaudación monetaria para el fisco. A partir de ahí, los agentes policiales y militares empezaron a requerirlo a la ciudadanía, llevàndose detenida a cualquier persona que no lo tuviera. Y por el temor a ser apresados, los habitantes del país fueron empujados a obtener dicho documento.  Lo mismo pasó con el carnet del partido único, al cual era obligatorio inscribirse para obtenerlo,como luego sucedió también con el que señalaba a una persona estar enrolado en el servicio militar obligatorio.     

También fueron parte de lo mismo, los campos de trabajos forzados que hubo en las provincias de Nagua y Azua, así comolos centros especializados para torturar a seres  humanos.  Aunque supuestamente esos sitios debían estar fuera del conocimiento público, era un secreto a voces entre ciertos sectores de la población, lo que acontecía en esos lugares.  Esos rumores  estimularon en mayor proporción el surgimiento del factor sicológico defensivo llamado miedo, que el de incoformidad o rebeldía por tales procedimientos del gobierno.    

Las càrceles públicas, de cuyo triste recuerdo se habla hoy en día de la que hubo en la ciudad de Nigua durante la tiranía, y de la que existe en la actualidad con el nombre de La Victoria, donde todavía se vive el espectro del miedo, se distorsionó con ellas el sentido de lo que verdaderamente debía ser un centro de rehabilitación penal.   

El término usado en toda sociedad civilizada de llamarles correccionales a las càrceles, esas instituciones dedicadas a volver a poner en condiciones de vivir en la sociedad al inadaptado social, siempre estuvo fuera de orden durante la dictadura trujillista, porque varias de las prisiones que se crearon fueron utilizadas para destruir física y mentalmente a los opositores de la misma,  generando entre la población un temor indescriptible el ir a parar a una de ellas por motivos políticos, ya que el suplicio y la vejación , cuando no la muerte, eran la terapia que imperaba en esos centros para todo disidente del régimen imperante.     

 Otro elemento que constituyó un eslabón màs en la cadena del miedo que se fue tejiendo durante la tiranía impuesta al país desde 1930, lo fue en su momento el llamado Foro Público, el terror de la sociedad trujillista.  Fue una sección fija que se publicó durante 13 años en el periódico el Caribe, al lado del editorial, manejado en ese entonces por la dictadura.  Apareció por primera vez en la edicióndel 17 de mayo de 1948. 

En principio se tuvo como un medio donde lectores exponían a través de cartas enviadas al diario.  Se publicaban diversos tópicos del acontecer social, al igual que de problemas personales de los mismos surgidos con servidores del régimen, debido a irregularidades cometidas por éstos en el desempeño de sus funciones.  Todo esto fue generando el que surgieran opiniones de otros lectores, lo que motivó que se acrecentara el interés por dicha columna periodística.

Debido a lo anterior, ya para 1951, los tentàculos de la tiranía se habían  apoderado de esta vía de comunicación escrita.  La misma se convirtió en un instrumento para castigar a quienes por su actitud se desviaban de los lineamientos impuestos por el “Jefe”.   

 Cuando una misiva salía en el Foro Público, criticando el comportamiento de una determinada persona, podia decirse que ya  estaba en desgracia con el régimen y su vida a partir de entonces se vería afectada de manera negativa, ya que de una manera u otra Trujillo tenía el control de lo publicado.

La mayoría de las cartas de los supuestos lectores estaban confeccionadas por funcionarios e intelectuales al servicio deTrujillo y por órdenes de éste.  En algunos casos eran como“un resumen de las informaciones colectadas por varios organismos del gobierno, en su tarea de vigilancia y monitoreo de lo que pasaba entre la población”.  Allí se veían denuncias para poner en marcha la acción de la justicia, se acusaba y se difamaba.  Pero también, este medio era utilizado para venganzas personales, debido a rivalidades surgidas entre los mismos colaboradores del gobierno.

Pero el miedo de una persona a que su nombre saliera publicado en el Foro solamente llegó a la elite gobernante, a los conectados de una manera u otra con el régimen, es decir, a los que disfrutaban los beneficios del sistema impuesto. A las masas marginadas del acontecer social y que a penas sabían leer, las consecuencias de las rivalidades políticas o las que emanaban del poder, estaban muy lejos de que los alcanzaran.   

 La suma de todos los miedos que produjo la dictadura trujillista y los temores que esta generó, se vio cuando pusieron a un civil al frente del Servicio de Inteligencia Militar, al cual hizieron luego coronel, el nombrado Johnny Abbes García.  Este ya había servido con éxito al régimen en operaciones secretas en el exterior. 

El reclutamiento de informantes que sumaron centenares, el famoso centro de torturas de la calle 40, el atemorizante ruido en las noches del motor de los carros llamados cepillos, ocupados por los agentes secretos en su tarea de vigilancia, fueron para 1957 el inicio de una nueva era de terror para los habitantes del país. 

 El miedo se apodera de una manera tan impresionante de un gran sector poblacional, que crea una barrera para el desarrollo satisfactorio de las relaciones sociales, causando la desconfianza entre los ciudadanos.  “Fue que se puso a un pueblo a vigilarse a si mismo,  y al degradamiento moral que conllevaba  esta pràctica.”

 Nadie expresa su sentir abiertamente cuando se trata de asuntos relacionados con el régimen; este se esconde cuando se disiente.  Solamente se hace partícipe de él a un familiar muy íntimo o pareja, en momentos y lugares donde nadie màs pueda escuchar,como una medida de precaución para no ser denunciado y a las consecuencias que esto con llevaba

 Influye de una manera determinante en esta situación el caliesaje, actividades de personas reclutadas para espiar la vida cotidiana de los demàs. Cualquier cosa que se hiciera o se dijera en contra del sistema dictatorial, y llegue a ser vista u oída por uno de estos personajes, iba a  resultar catastrófico para quien fuera reportado al organismo de seguridad, pues iba a ser catalogado como enemigo del régimen. 

 La empleadadelservicio en la casa, un simple paletero o un limpiabotas en una esquina, el vecino, el amigo casual o el compañero en el trabajo, eran todos informantes en potencia, es decir, un calié.

 El miedo colectivo fue un factor tan avasallante, que el caso del Hotel Matúm ubicado en la ciudad deSantiago, en el centro del país, ilustra de una manera inequívoca cómo  incidió en la vida de casi todo ciudadano que vivió durante la dictadura.

 En dicho hotel, el 6 de agosto de 1955, fue celebrado, con la presencia de funcionarios del gobierno y lo màs selecto de la sociedad santiaguera, un homenaje a un distinguido abogado de aquella comunidad.

Durante el acto, en ningún momento se mencionó el nombre de Rafael Trujillo, cosa que ya era una costumbre en actividades de ese género. Al otro día, este olvido imperdonable, provocó un mar de protestas por los canales de propaganda de la dictadura, causando amonestaciónes y el hacer sentir verguenza ante la opinión pública a quienes asistieron a dicho acto, junto al despido de sus puestos de trabajo en el gobierno  para los principales organizadores y de algunos de los que estuvieron presentes. 

 

Los casos que llamaron màs la atención fueron los de Eduardo Sànchez Cabral y Federico Alvarez, este último el homenajeado, quienes fueron cancelados de sus càtedras universitarias, juzgados y expulsados por un tribunal de honor del Partido Dominicano, como también por el de la Academia de Ciencias Morales Políticas, instituciones creadas por la dictadura para el adoctrinamiento.                            

 Hasta se hizieron dos mítines públicos condenando la actitud de los organizadores de dicho acto.  Uno, el 19 de agosto en la ciudad deSantiago; el otro, el 27 del mismo mes en la ciudad capital.

En el primero, el orador principal fue el Dr. Balaguer, en donde este dijo, entre otras cosas, lo siguiente:

“ ¿Cómo ha sido posible que los oradores del Hotel Matúm olvidaran de buena fe que su Jefe Trujillo era el primer constructor dominicano de todos los tiempos; tan así que había construido el hotel en que se olvidaron mencionarle ?  ¿ Cómo se puede silenciar un nombre que està presente hasta en el aire que respira el pueblo dominicano? ”

 Debido al miedo, durante muchos años se habían estado haciendo alabanzas al tirano en la mayoría de las manifestaciones públicas. Pero después de este suceso apareció el temor por represalias parecidas, motivando a que en todo acto, aunque fuera de caracter privado, jamàs se dejara de mencionar su nombre, dàndole las gracias  por ser inspirador y ejecutor de todas las cosas buenas que había en el país.  A partir de ahí, las siguientes palabras se escuchaban casi siempre entre los organizadores de actividades similares :  ¡Acuérdate del Matúm!

 Expresiones populares ilustran cuan alerta, en ocasiones, se encontraba una determinada persona para no verse envuelta en problemas con los que dirigían el estado policíaco en el que vivían:   Entre ellas: Yo no me doy cuenta; hay que estar chivo ( alerta) para no caer en un gancho ( verse en problemas); mujer de guardia no cae en gancho;  no, yo no estaba ahí; ah, yo no sé no.

                

 

 

 

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