El Chinero de St. Nicholas. (33)

    “ Dadme a tus cansados, a tus pobres, a tus masas amontonadas anhelantes de respiración; al infeliz que rehusa sus playas abundantes, a los desamparados, envía a estos a conmoverme tempestuosamente.”    Emma Lazarus.

                                        EL   CHINERO  DE   ST.   NICHOLAS

                                                                       1982

El frío intenso había disminuido y el clima se mostraba fresco, al borde de lo agradable.  Los àrboles comenzaban a mostrar sus verdes hojas;  significaba que la primavera se había apoderado del ambiente.   

Estàbamos en el escenario de la “gran manzana”, la ciudad de Nueva York, en una de sus tardes frente a la salida del tren subterràneo, en la estación de la calle 191 y la Avenida St. Nicholas. 

Allí fue donde lo vi por primera vez.  Estaba detràs de una pequeña mesa pelando naranjas, auxiliado por una màquina.  Era sin lugar a dudas un *chinero, personaje típico de las esquinas de tantos barrios humildes de la ciudad de Santo Domingo, el cual estaba ejerciendo su oficio en la ciudad màs cosmopolita del mundo.

Sonreí un poco y seguí mi camino.  Pensaba en que hoy era un chinero, mañana talvez una vendedora ambulante entregàndole al vecindario esa expresión penetrante de: “veendo guandule veide”.   Y no era para extrañarse.  Estàbamos en el àrea de Wàshington Heigh, sector  donde miles de dominicanos estaban echando sus raíces.

La avenida St. Nicholas, con sus viejas edificaciones de ladrillos a ambos lado de la vía, cuya mayoría de cinco y seis pisos pasan del medio siglo de existencia, es un largo tramo comercial y de viviendas familiares que empieza en el sector de Harlem y termina en la calle 193 del alto Manhattan.

En el lugar y sus alrededores, el emigrante dominicano, junto a sus descendientes, se ha hecho sentir en lo social y lo económico, por lo cual también no es extraño ver un sinnúmero de establecimientos comerciales con nombres y emblemas propio de esa república caribeña.

Al otro día  y en el mismo sitio a la salida de la estación, lo encontré de nuevo.  Era una figura joven que rondaba los treinta años de edad; delgado y bajo de estatura, cuyo abundante pelo lacio era resguardado por una gorra de color azul, con el emblema deportivo  del equipo pelota de los yankees.

Había tomado como local para el establecimiento de su negocio, la parte central que se utiliza como entrada y salida, en forma de tunel, que tiene esa parada de trenes.  Ahí se le veía compartir el ambiente con varias cajas de naranjas, así como de un zafacón para los desperdicios.  Tenía la mesa enfrente de él y en ella instalada una pequeña màquina que, auxiliada por un filoso cuchillo, constituían las indumentarias necesarias para ejercer lo que ya parecía ser su habitual ocupación.  Era sin lugar a dudas un chinero en la avenida St. Nicholas.

Esta vez me acerqué y le compré una hermosa y jugosa naranja que había sido enfriada por el ambiente, por la cual me cobró veinte y cinco centavos.  Allí mismo y lentamente me dispuse a saborear esa deliciosa fruta. 

A partir de esa tarde y de muchas màs, a la salida de la estación de trenes, abordaba a esta persona, no tan solo para comprarle naranjas, sino también para conversar.

Estaba ante el hecho muy notorio de ver una actividad que considerada económicamente como un sub-empleo, se estuviera desarrollando en uno los centros capitalistas màs importantes del mundo, y que el sujeto principal de ese suceso lo fuera un dominicano, que imitaba a un gran número de chiriperos que vivían en su país de origen ganàndose el sustento para subsistir de esa manera.

Quizàs no era el primero,como tampoco el último que lo hiciera, pero eso reflejaba sin duda alguna la sombra  del resquebrajamiento económico que imperaba en esa época, en el lugar que miles de dominicanos sueñan con algún día conquistar.

Así transcurrieron varias semanas hasta que una tarde faltó a su cita habitual.  El espacio de su establecimiento, conformado por un pedazo de acera con una señal de trànsito deteriorada, estaba desierto.  Pasaron los días calurosos del verano, pero nunca màs lo volví a ver.

 El fue una voz, cuyas palabras en ocasiones me mantuvieron en un estado indefinido entre el llanto y la risa.  Fueron impresiones que llegaron inevitablemente a las raíces mismas, donde el sentir tiene la parte màs vulnerable de una persona.

De nuestras conversaciones, de ese diàlogo que empezó una tarde  fresca de primavera entre un vendedor de naranjas y su cliente, y que luego, al pasar de los días, se fue transformando en una cotidiana tertulia, germinó una espontànea amistad, quedando en sus palabras estampada la huella de un emigrante dominicano.

 DESTINOS  EMIGRATORIOS.

Cuando agonizaba la primavera del año de 1961, la turbulencia que habría de generar el impacto de un cambio no habría de tardar, para que ella arropara a los  habitantes de la parte oriental de una isla antillana.  

Una solitaria autopista, a pocos metros de las aguas del mar Caribe, sería el escenario en horas de la noche de la culminación de un drama y del inicio de otro, el cual señalaría el camino hacia otras playas, de una colectividad hambrienta de oportunidades económicas.

En aquellos momentos la República Dominicana era un país que no tenía antecedentes emigratorios de gran magnitud.  Hacía tiempo que la dictadura imperante en el mismo mantenía un estricto control del movimiento interno y externo de cada uno de sus ciudadanos.

Cuando el tirano Trujillo es ajusticiado el 30 de mayo y luego cae el régimen impuesto, el desarrollo alcanzado por Puerto Rico, principalmente en el sector de la manufactura en la década de los años cincuenta, hizo que para esa dirección apuntara masivamente el primer intento migratorio en gran escala del cual se tuviera conocimiento durante el siglo veinte.  Por el costado del este se iniciaba el gran escape.

La ciudad de Nueva York, aunque màs lejos y de condiciones màs difíciles por el clima y el idioma, fue el segundo objetivo por donde avanzó la columna de emigrantes que, ya libre de ataduras burocràticas extremas, afluía ràpidamente a los centros de trabajo de ese industrializado estado norteamericano.  Por la parte norte siguió el empuje.         

A comienzo de la década de los años setenta, atraídos por la bonanza petrolera deVenezuela y el bienestar económico que se derivó de ese hecho, el flujo de dominicanos y dominicanas hacía ese país no se hizo esperar.  En el litoral sur también se sintió la embestida.

En los decenios siguientes que precedieron a la noche del  tiranicidio, el dominicano que sentía cómo padecía la parte màs negativa de un sistema, siguíó tomando los rumbos Este, Norte y Sur.  Más luego, en el viejo continente, los europeos empezaron a notar la llegada del que luego en su patria empezaron a llamar “el dominicano ausente”.  Todos iban buscando, esperanzados por medio del trabajo, un futuro màs promisorio, cosa que le negaba la tierra que los había visto nacer.

LA   PARTIDA.

En los albores del nuevo año de 1970 es que comienzan a desarrollarse las incidencias que motivaron el viaje de un buhonero establecido en una de las principales arterias comerciales de la capital dominicana.

Eliseo Santos era el nombre y el apellido de quien me dijo había nacido en Yaguate, distrito municipal de la provincia de San Cristobal, lugar de donde salió en su adolescencia para nunca màs volver.  Para la época, ya tenía varios años vendiendo tejidos en la avenida Duarte, cerca de la calle París.

En el sector señalado en su parte diurna, un bullicio casi ensordecedor llenaba todo el lugar.  Las tiendas establecidas, lujosas y modernas algunas, decadentes y pocas vistosas otras, se veían adornadas en su parte exterior por un sinnúmero de casuchas hechas de cartón y madera, cuyos rasgos rústicos y de pobre estilo reflejaban las condiciones económicas de sus propietarios.

Las habían engendrado con fibras de esperanza, para tejer con màs dignidad que con deseos de una vida mejor, el estado de miserias que respiraban desde la cuna.  Pero las mismas mostraban la riqueza de un espíritu batallador que, bajo condiciones sociales tan pésimas, persistían en generar el sustento de una clase social acorralada.

Esos tarantines permanecían en las aceras y parte de las calzadas del sector a la intemperie, en donde el sol y la lluvia, junto al sereno de la noche, acompañaban por tiempo indefinido los soportes de tan humildes vendedores.

Por los alrededores del lugar, cuando llegaba la noche, cesaba el bullicio.  La obscuridad, absorvida en parte por las luces de mercurio de los postes del alumbrado eléctrico y las de neón de los letreros comerciales, mostraba en la penumbra a una gran cantidad de mujeres buscando ejercer el oficio de la profesión màs antigua del mundo.   

Un día cualquiera y en ese mismo ambiente, se encontró nuestro personaje con un viejo amigo, quien en un tiempo anterior también había sido buhonero.  Este le dijo de lo bien  que estaba desde que se había ido para Nueva York, y hasta de una casa que recién había adquirido en una urbanización.  Lo instó a que se fuera para allà, que una vez allí él lo encaminaría.  El antiguo conocido le dejó su dirección, y luego se despidieron. 

“Nueva York, cuantas personas se iban y luego volvían con muchos cuartos (dinero)”.  Así se expresaba el chinero casi suspirando, en ese entonces.  “Andaban con guillos y cadenas; en fin, que hasta por los poros sudaban bienestar, y solamente con fajarse bien duro por un tiempo conseguían todo eso.”

El pensaba en el ejemplo de su amigo, que hasta una casa ya tenía.  Su situación, por el contrario, era que apenas ganaba lo suficiente para subsistir. Ademàs, traduciendo el sentir de cada una de sus palabras, se sentía como un ser aprisionado por el medio en que vivía,  ya que su forma de vida lo empujaba a ser un cliente muy especial para cierto prestamista.

Su pasado había sido como un pantano húmedo y fangoso, en donde el olor a miseria era el pan nuestro de cada día.  Su presente, un camino tortuoso en forma de círculo, donde el progreso consistía en no salirse del mismo, para no perecer arrastrado por las pautas de la sociedad, que ve como un paràsito al que no trabaja y vive de su propio esfuerzo.  Su futuro, dada las condiciones actuales, era parecido al de una calle llamada “esperanza”,  donde un letrero a la entrada de la misma decía: “No hay paso”.

Desde el momento de ese encuentro, estuvo llevando en sus pensamientos los pro y los contra de un viaje de esa naturaleza. 

En la noche de ese día, cuando llegó al patio de humildes viviendas en donde residía, se encontró con  una desesperante escena.  Su vecina y a quien estimaba grandemente, había sido desalojada por falta de pago de la pieza  que habitaba.  

Doña María, como él la llamaba, se encontraba rescostada a una pared.  En su entorno estaban sus trastos y tres pequeñines que, ignorantes de la tragedia que los embargaba, se entretenían jugando por los alrededores.

Hacía cerca de un año que había dejado la batea y la plancha, trabajo de lo cual se sostenía, porque sus manos sufrieron un severo ataque de artritis que la dejaron inutilizada para esas labores.  Su marido, un albañil, dos años atràs había perecido en un accidente, mientras trabajaba en  una  construcción que estaba haciendo de manera clandestina.  Ultimamente se estaban sosteniendo de las caridades de los vecinos y de lo poco que conseguía el hijo mayor, que a la edad de ocho años ya recorría la calles de la ciudad limpiando zapatos.

Sin pensarlo dos veces, Eliseo instaló a esa señora juntos a sus hijos en su vivienda y enseguida salió hacia la calle, en donde compró dos pesos de frituras y regresó para repartirla entre esa necesitada familia.

La señora, según me contó, al ver eso exclamó:

-Pero hombre de  Dios y que serà de Ud. con nosotros en este pequeño cuarto.  A lo que él le respondió:

-Mire doñita, por mí no se apure, que yo ya sé lo que voy hacer.

Motivado definitivamente por lo que estaba viviendo en el momento, sintió que ya era hora de que intentara romper con ese imaginario, pero latentente, cordón umbilical que lo mantenía unido a un estado desesperante de tantas indigencias.

El viaje era ya todo un hecho en sus pensamientos.  Al tomar esa decisión, iniciaba  el camino que miles de sus hermanos de origen habían emprendido y cuyo punto final se coseguía con la salida del lugar patrio. 

Hizo las diligencias necesarias y a los pocos días obtuvo un flamante pasaporte de color rojo, con el escudo de la enseña tricolor en el mismo centro de la portada.  En ese significativo documento y en el viaje al consulado de los Estados Unidos de Norteamérica, cifran sus esperanzas de una vida mejor, al igual que como se juega un billete de la lotería, la mayoría de los cientos de personas que diariamente acuden a las puertas del mismo.

Y así, una madrugada, con la sensación de que iniciaba algo transcendental en su vida y tras unas cuantas horas de espera se presentó ante la ventanilla de uno de los consules.   Rápidamente,  luego de algunas preguntas que le hizieron, recibió la negativa para obtener lo que tanto anhelaba: una visa.  

“Lo sentimos, pero no llena los requisitos”.  Palabras finales que escuchó y creo jamàs olvidó, por la forma tan directa en que le transmitían el primer contra tiempo que surgió en su ya anhelado viaje.

Muy  contrariado se alejó del lugar, pues jamàs pensó que el asunto iba a resultar tan complicado.  “Cuando salí de allí  -me dijo-,  los ojos se me aguaron y el ànimo lo tenía por el mismo suelo.”

Le habían pedido que presentara una carta bancaria y su libreta de ahorros.  Pero de donde la iba sacar  -me decía-,  pues si dinero hubiera tenido, para que santísimo iba a querer viajar.  Debí haberle dicho a ese señor, era que donde Cheo el prestamista no daban ese tipo de papeles.

Pero eso no es nada  –me seguía contando-, buena fue cuando el cónsul me dijo que le enseñara la carta de donde yo trabajaba.  Imagínese usted, una persona como yo que se ganaba la vida vendiendo telas en la calle, que requetesantísimo de carta de trabajo iba a presentar.

Ademàs, le pidieron la matrícula de su automóvil.  Hasta risa esto le provocó, ya que ni siquiera sabía manejar.  Estuve tratando de explicarle a Eliseo, que esos requisitos se lo exigían a todo aquel que iba a solicitar una visa de turista, o sea, para quien solamente deseaba viajar por placer y no a quedarse a trabajar como eran sus deseos.

Medio incrédulo me contestó:

-Mire, pana, todo el que estaba en esa fila conmigo ese día, la necesidad que tenía no era de pasear.  No me fijé muy bien como le fue a cada una de las personas que estaban màs adelante que yo, pues solamente estaba atento a cuando se movía la fila; y al moverse, cómo se me aceleraban los latidos del corazón, pues la ansiedad que tenía  de salir de allí con esa visa, me mantenía en un estado medio asustadizo, que no me dejaban pensar en otro cosa.

Continúa su relato:

 Pero de las tantas personas que estábamos allí reunidas, solo pude reconocer a una y fue después de mucho mirarlo.

Estaba irreconocible con unos endemoniados lentes oscuros, ademàs de que llevaba puestos un saco negro y una chalina de color verde.  Este era chepe, el friero que se paraba en la esquina de las calles Caracas con Duarte, en la acera del Parque Enriquillo.

Él iba màs adelante que yo en la fila, y cada vez que miraba para atràs, se levantaba sus gafas con una mano y hacía una picada de ojo, como queriéndoseme dar a conocer, pues seguro que se imaginaba que nadie lo reconocería por la ropa que llevaba puesta.  

Cuando él terminó con el cónsul, de inmediato se quitó el dizfraz que llevaba puesto  e iba de lo màs sonriente, por lo cual creo que le dieron la visa.  Y ése, la única matrícula de carro que yo creo que hubiera podido tener en toda su vida, era el papel que le daban en las colecturías de Rentas Internas en la época de Trujillo, cuando sacaba la placa obligatoria del carrito de vender frio-frio.

Terminó diciendo en un tono muy serio, como casi enojado.  Me dieron ganas de reirme allí mismo, pero no lo hice.  El naciente sentimiento de respeto que esa persona ya inspiraba, me hizo aflojar los músculos que moldeaban esa expresión de alegría y me condujo a seguir escuchàndole con la naturalidad y el interés ya usual.

Pero esa forma sencilla y abierta con que el chinero expresaba  cada una de sus palabras, mostraba al desnudo una ignorancia cruda de las cosas que lo rodeaban, y una ingenuidad pocas veces vista, en un hombre criado en el fragor de la lucha por la supervivencia en las calles, donde solamente sobreviven aquellos que llaman “los màs tígueres”.

Después que salió del consulado, al llegar la noche, se dirigió a la casa del amigo y le explicó lo ocurrido durante esa mañana.

Este le dijo:

-Acuérdate que yo te conozco desde hace mucho tiempo y sé que tú no me vas a crear problemas.  Trata de conseguirte mil pesos y con eso te resuelvo lo del viaje, y que conste, que en esto no me gano un solo centavo, pues este tipo de negocio cuesta màs dinero y la ganancia mía en el mismo te la he rebajado y todo queda en ese precio. 

Se despidieron  y quedaron de reunirse el próximo fin de semana.

Pero había un inconveniente.  Conseguir esa cantidad de dinero le  iba a resultar difícil, por no decir imposible.  Aún vendiendo toda  su mercancía  a un precio muy bajo,  esa cifra fàcilmente no la iba a lograr. 

Solamente le quedaba  un camino y era el que conducía a la casa de Cheo el prestamista.  Estaba dispuesto a emprender el viaje y haría cualquier cosa con tal de realizarlo.  Sacarle a ese padrino del dinero la cantidad que pensaba iba a necesitar para el viaje, lo veía como un intento que iba a fracasar , a pesar de que era un cliente muy asiduo; allí siempre recibía “favores al módico veinte” semanal.  

Se lanzó a esta pre-aventura, y la suerte estuvo de su lado.  Por eso digo que no todo en la vida fue cuesta abajo para Eliseo Santos, pues una de esas subidas lo constituyó la proeza, sin duda alguna, de haberle podido tomar prestado  mil quinientos pesos a ese benefactor del indigente que, con sus ayudas en dinero a los necesitados y desesperados por conseguirlo, aliviaba las penas presentes multiplicando las futuras.

El asunto fue planteado.  El banquero de la usura pedía garantías.  Entonces, Eliseo le llevó 6 cajas que contenían tejidos.  Le dijo fueron sacadas de un barco que estaba anclado en el muelle y que pertenecía a un lote màs grande que pronto sacarían de contrabando.  Esa mercancía tenía un costo de alrededor de diez mil pesos; y el dinero pedido era para un soborno al oficial de aduanas que había dejado pasar la mercancía.

Se revisaron dos o tres por arriba y el trato quedó cerrado.  Ese valioso cargamento quedó en manos del usurero, quien se frotaba las mismas de satisfacción  por el fabuloso negocio que había concertado y que jugosas ganancias esperaba obtener.

Ingeniosamente, el predilecto cliente de Cheo había llenado las cajas de trapos viejos y hojas de periódicos, que luego cubrió magistralmente con la mercancía de su pequeño negocio.

En principio no me di cuenta del porqué, aunque luego màs tarde capté la razón; era de que en esta parte de su relato, el chinero no se jactaba de haber hecho algo grandioso, màs bien creo que  estaba apenado por tal acción.  En sus palabras, al referirme el hecho, las tonalidades de la emoción distaban mucho de ser alegres, y la seriedad de las mismas bordeaban algo parecido a la vergüenza.

Pero a pesar de todo, con esto sellaba su viaje hacia el Norte.  Y así fue como el  “último favor” del prestamista y luego la actividad a la cual se dedicaba el amigo, se juntaron para tachar de la lista de espera a este humilde vendedor de la Avenida Duarte y convertirlo màs tarde en otro emigrante dominicano.

Con màs alegrías que miedo a lo desconocido,  el corazón rebozante de anhelos y solamente con la preparación que le había dado la vida en las calles, se fue  una noche en un barco.  El río Ozama, con sus tranquilas y fangosas aguas, dejó deslizar silenciosamente esta embarcación, cuyo destino, una vez en el mar Caribe, puso su proa en busca del Norte.

Durante la travesía, se decía a sí mismo que iba a llenar su vida con las cosas que siempre había deseado tener y que nunca pudo conseguir, aquellas que le negaba el lugar que lo había visto nacer y crecer.

EN  LA  TIERRA  PROMETIDA

Nueva York, con una impresionante estatua a su entrada, cuya imagen de mujer con una antorcha dirigida hacia los cielos parece recitar a cada momento las palabras de ***Emma Lazarus, y que en parte dicen como un clamor al resto del mundo:

“ Dadme a tus cansados, a tus pobres, a tus masas amontonadas anhelantes de respiración; al infeliz que rehusa sus playas abundantes, a los desamparados, envía a estos a conmoverme tempestuosamente.”

Protegido solamente por la magnitud de esas palabras, cuya dulzura poética muestran  una total aceptación de la condición humana, es recibido un domingo al atardecer un barco, con un puñado de dominicanos en sus bodegas deseando pisar territorio norteamericano.

Allí iban hombres y mujeres llenos de esperanzas de tener una vida mejor,  con la  firme decisión de poner su destino inmediato en manos de una tierra desconocida que, por el decir de muchos latinoamericanos, era lo que la expresión bíblica llamaba: “la tierra prometida.”

En Santo Domingo, aunque llegó a vivir en concubinato con algunas mujeres, nunca tuvo descendencia.  En New York, al poco tiempo de haber llegado, conoció a Teresa Rivera, natural dePuerto Rico, con la cual se casó.  En la actualidad, la pareja tiene dos hijas. 

Desde que él salió de su tierra no había vuelto.  Solo tenía algunos parientes lejanos y, por el momento, según me contara, no tenía planes de regresar.

El dominicano, cuando empezó su peregrinaje buscando un sólido bienestar económico, planificó dicho acontecimiento en una jugada de dos movimientos: la salida y el regreso.  Salir para trabajar, ahorrar lo  suficiente y al regreso comprar una casa y poner un negocio. Jamàs, en su casi totalidad, pensó en una salida sin retorno. 

Pero la realidad ha sido diferente.  Muchos regresaron con el sudor de su esfuerzo logrado durante muchos años de sacrificios e hizieron inversiones donde perdieron todo su dinero. 

Fue la época en que aparecieron un sinnúmero de financieras que ofrecían altos intereses, las cuales luego quebraron.  También, la venta de los proyectos de viviendas fantasmas.  Cuando iban a reclamarlas, sólo encontraron terrenos baldíos que no les pertenecían, en los lugares donde le dijeron estaba la casa de sus sueños.  Su nueva realidad fue buscar la manera de regresar en pos de lo que en el primer intento no se realizó: los recursos para vivir en su tierra dignamente.

Fueron hombres y mujeres que llegaron hace varias décadas, y aún siguen persiguiendo lo mismo.   En ese lapso de tiempo han enraizado sus costumbres y tradiciones.  Sus descendientes se han multiplicado, creando esto una generación de norteamericanos con padres dominicanos y de otras nacionalidades.  Hijos, algunos de los cuales solamente conocen de nombre la patria de sus progenitores.  Hablan el idioma de los mismos,  porque lo oyeron desde pequeños en sus hogares, pero que se expresan correctamente  y con mejor sentir en inglés, ya que lo aprendieron a leer y escribir en las escuelas del país en que nacieron.

Cada vez son màs los dominicanos que viajan por placer una o dos veces al año a su tierra de origen, que los que llegan definitivamente de retirada.  Ya muchos de ellos optan por la ciudadanía del país que los han  acogido, no tan solo para pedir a otros familiares, sino también para participar de los beneficios que solamente obtienen los que entran en la mencionada categoría.  Un ejemplo, empleos bien remunerados.

En una de nuestras conversaciones, le pregunté que había sido de su amigo.  Me dijo: 

– Ah sí, mi amigo, el que me trajo a esta ciudad. Tengo alrededor de cinco años que no sé de él.  La  última vez que pregunté dónde encontrarlo, sus socios me dieron un consejo; y como él sabe donde yo vivo, nunca he vuelto por ese sitio.

-Pero me ayudó tanto –siguió diciendo-,  que no tengo con qué pagarle sus favores.  El  me consiguió el primer empleo y los papeles que necesitaba para que me aceptaran en el mismo.  Inclusive, cuando andaba yo medio enamorado de Teresa, mi esposa, él fue quien me aconsejó que me casara, pues me dijo que con ese matrimonio iba a conseguir que la migra jamàs me molestara, y así fue.  Hasta es el padrino de la primera hija que tuve.  Pero en su desaparición hubo algo tan raro; que todavía no acierto a pensar qué le pudo haber ocurrido.”   

-Harà cosa de un año que un mocano que atiende la bodega de ahí en frente y que también lo conocía, me dijo que Castillito se había ido de retirada para Sto. Dgo., donde vivía como un millonario.  No le creí, pues estoy seguro que si se hubiera marchado, por lo menos se hubiera despedido de mí y la familia.

Arismendi Castillo, el amigo de muchos años y actual compadre de Eliseo Santos, desapareció súbitamente del alto Manhattan sin dejar  rastros de su paradero.  Sus socios en el negocio de transportar personas en barco hacia la ciudad de New York alejaron con palabras “persuasivas y convincentes” al chinero, cuando éste fue la última vez a preguntar por él, al sótano de un edificio de cinco pisos, en donde mantenían una pequeña oficina que era utilizada para tratar los asuntos relacionados con los viajes clandestinos.

La primavera que  había llegado fresca y lluviosa, con el  paso de las semanas fue perdiendo sus energías, debido a los síntomas del caliente verano que ya estaban presente.  El chinero de St. Nicholas seguía con su monólogo.  A veces yo interrumpía con alguna observación y se formaba el diàlogo.  El final se acercaba como parte de un impactante destino; él lo ignoraba y yo no lo presentía.  Y de tarde en tarde continuaron nuestras pláticas.

Durante varios años, la situación de su familia estuvo en auge.  Los ingresos monetarios, tanto los de él como los de su esposa, les permitieron inclusive hasta tener una cuenta de ahorros en un banco.

Su futuro se perfilaba tal y como lo había soñado. Los síntomas de la abundancia se explicaban, entre otras cosas, por una gira de cuatro días a las Cataratas del Niàgara y en un televisor de gran tamaño y a color, deleite principal de él y la señora Santos.  Pero el acto que màs orgullo le causó en su vida de “nuevo rico”, fue la tarde en que se estrenó un traje de tres piezas, el cual había sido confeccionado a la medida por un sastre del barrio.   

Según me dijo, por primera vez en su vida se ponía un “saco con chalina” y hacía una fiestecita de cumpleaños, celebrando el primero de su segunda hija.

Y así, con esplendida sensillez, disfrutaron el Sr. Santos y su familia la época de las vacas gordas.  Luego del ascenso, vino el descenso, cuando las vacas flacas aparecieron en el ambiente llevándose con ellas su efímero bienestar económico.   

Ya  tenía cinco años trabajando en una fàbrica de ropa femenina,  cuando las cosas empezaron  a ir mal.  Primero, dejaron cesantes a los màs nuevos.  Luego, acortaron el tiempo de trabajo.  Y como el sueldo era en base a las horas trabajadas, su salario se redujo.  Màs tarde, empezaron a trabajar dos y tres días a la semana.  En esto tenían casi seis meses, cuando definitivamente cerraron la empresa.

Empezó a colectar, o sea, a recibir dinero por estar desempleado.  A  la vez, empezó a buscar empleo nuevamente, ya que ese dinero, el de la colecta, era insuficiente para sostener a la familia. 

-En verdad  -me decía- , las cosas están bien malas. No encontraba ningún tipo de trabajo donde colocarse nuevamente.

-Ahora mi esposa trabaja de nuevo.  Ella lo había dejado de hacer cuando me nombraron asistente  del encargado en la fàbrica que cerraron.  En esa ocasión, me subieron el sueldo lo suficiente, como para que se quedara en la casa cuidando a las niñas.  Ahora ambos salimos bien temprano y nuestras hijas son atendidas por una señora que vive en el apartamento de al lado.-

La otra media mitad, que compartía con él sus penas y alegrías, había llegado muy joven a la gran urbe y con los mismos sueños de su cónyugue.  Hoy la realidad, después de haber alcanzado casi una estabilidad plena, es ver y sentir como siguen pendientes tan viejos anhelos.  Pero para los forjadores de esperanzas como ellos, solo había un camino y esa ruta era utilizada cada día, cuando salían bien temprano de su modesto apartamento.  En la lucha por la vida, el trabajo lo es  todo.

Cuando se acabó el dinero de la colecta, empezaron a recibir cupones de alimentos, y cuando sus ahorros se agotaron, decidió dedicarse a la actividad que consumió una parte de su juventud, que había sido la de vender naranjas peladas.

Me dijo que pensaba seguir haciéndolo hasta que lograra conseguir un nuevo empleo.  Por eso, al dejar de verlo, pensé que había materilizado su propósito y que Eliseo Santos, el chinero de St. Nicholas, había colgado el hàbito.

EL  FINAL  DEL  CAMINO.

Una tarde, a la salida de la estación de trenes, compré un periódico.  Caía una torrencial lluvia, acompañada de fuertes vientos.   Los àrboles comenzaban a motrar su desnudez, pues el clima típico del otoño hacía sus preparativos para recibir al frío invierno.

Me tapé con él hasta llegar al edificio donde estaba mi apartamento, cruzando la calle.  Ya en el mismo, abrí cada una de sus pàginas encima de una mesa en la cocina, para dejarlas allí secando, cuando súbitamente vi una fotografía de alguien a quien yo conocía muy bien.

Al lado de la misma, la información periodística decía:  “Todavía no se ha identificado al asesino o los asesinos del dominicano Eliseo Santos, el cual fue atracado violentamente a la entrada de su apartamento.  La policía dice…

Aquello sucedió de una manera tan repentina que, hoy, màs de tres decenios después que ocurrieron esos hechos, me parecen imàgenes de un sueño que tuve o de una película, de aquellas que  nunca se olvidan.

A diario, entramos en contacto con un sinnúmero de seres que solo miramos  y pronto olvidamos.  Pero a esta persona la vida misma me la puso en el camino como un reflejo, donde me veo a mi mismo con los mismos sueños pendientes queriéndolos hacer realidad.

La felicidad es algo tan subjetivo que llega a las personas de diferentes maneras, dependiendo de lo que cada cual considere sea una realización en un momento determinado de su vida.

Es una realidad que él  no pudo cristalizar cada uno de sus sueños.  Es  un hecho que dejó a termino medio los deseos  que lleva todo emigrante en su ser interno.  Pero lo que experimentó el chinero de St. Nicholas durante la travesía de su largo viaje, en el ambiente húmedo y oscuro de la bodega de esa embarcación  que lo llevó al lugar que tanto deseaba, creo que solamente lo sienten aquellos mortales cuando experimentan la sensación sublime de que algo deseado en sus pensamientos y sentido con fuerza en cada latido de su existir, se està realizando de una manera determinante e irreversible.    Y esto, me lo transmitió él en plena calle, durante el desenvolvimiento de la actividad que lo ayudaba a sostenerse económicamente.

Sus palabras eran por momentos amargas y tristes.  Otras veces, como un canto dàndole gracias a la vida; impregnadas de alegrías, y así eran las que me narraban lo que sintió durante el trayecto que lo llevaba al exilio voluntario, donde paradógicamente iba obligado por las circunstancias.  

Fue una locura esa aventura, al montarse en el barco que lo llevó lejos del lugar de su nacimiento, debido a que han sido tantos los que han perecido en ese tipo de travesías.  Su acción, buscando la moraleja, nos muestra que en toda locura hay un poco de razón.    

Demostró perseverancia y no se rindió nunca ante los obstàculos que aparecieron en su camino, cuando tomó la decisión de realizar el viaje.  Por eso, cuando las puertas se le cerraban con la negación de la visa, aceptó la proposición del amigo.  Pero como no todo para él en la vida había sido fàcil, lo del amigo resultaba condicionado a la adquisición de cierta cantidad de dinero; y este, escaso durante toda su existencia, brillaba en esos momentos por su ausencia.

Pero sus deseos y anhelos, su futuro de una vida mejor, ya no estaban en la avenida Duarte.  No se concebían pudieran realizarse a través de ese trasto de madera vieja y cartón sucio que permanecía recostado en una pared de concreto a escasos metros de una lujosa tienda de calzados.  Por eso hizo algo que jamàs se hubiera atrevido hacer:  engañar al prójimo para lograr su propósito.   Le causó resquemor a su conciencia hacerle trampas a un “chupa sangre”.

Él persiguió una estabilidad económica que la vida y sus avatares siempre se lo impedían, manteniendo en todo momento la esperanza de que lo iba a lograr, porque había escogido el camino con el cual otros lo habían conseguido.

También por eso no dudó nunca en representar nuevamente el papel de chinero para ganarse el sustento diario, en el corazón mismo del segundo terruño del dominicano, cuando el peso una  recesión económica se hizo sentir en su presupuesto familiar.

Cada tarde, al terminar su venta, le veía arrastrar cuesta abajo un pequeño carrito, donde iban montadas las herramientas que lo ayudaban a producir el aliento suficiente para poder subsistir, junto a su familia.  Y en su rostro, también lo veía llevar un sudor, ese que producen las células de un cuerpo acostumbrado a las inclemencias del tiempo; aquellas que  mojan como agua bendita el sustento ganado cada día.

Pero al parecer su negocio era muy fructífero, porque llamaron la atención de miserias humanas.  Y no solamente actuaron  para arrancarle  las monedas, sino también  para quitarle lo que narra la biblia de manera poética, recibió Adan de Dios a manera de un soplo divino: la vida.

*En la República Dominicana, a las naranjas se le llama también china; y al que las vende peladas le llaman chinero.  

***Emma Lazarus (1849-1887), poetisa norteamericana nacida en New York, de origen judío sefaradi de descendencia portuguesa, tuvo el honor póstumo de que su poema “El Nuevo Coloso”, fuera escogido para ser adherido a la base de la Estatua de la Libertad en 1901.   A continuación la versión en su idioma original:

                                         The New Colossus.

                           Not like the brazen giant of Greek fame,

                    With conquering limbs astride fron land to land;

                   Here at our sea-washed, sunset gates shall stand

                      A mighty woman with a torch, whose flame

                           Is the imprisoned liqhtning, and her name

                             Mother of exiles.  Fron her beacon-han

                Glows world-wide welcome; her mild eyes command

                      The air-bridged harbor that twin cities frame.

                  “¡Keep, ancient lands, your sotoried pomp! ” cries she

                 With silent lips. “ ¡Give me your tired, your poor,

                Your huddled masses yearning to breathe free,

           The wretched refuse of your t Send these, the homeless,

        tempest-tost to me.  I lift muy lamp beside the golden door! ”

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EL FINAL DE LA “ERA DE TRUJILLO”. (32)

Después de que termina la dictadura trujillista, la colectividad dominicana despierta de su larga pesadilla.  Los nuevos amos de la situación le crean el espejismo de que le ha llegado la libertad; pero esta se padece, no se disfruta.  Esto así porque es una libertad sin los nutrientes necesarios para fortalezer la calidad de vida delpueblo. Son los tradicionales manipuladores de siempre que la reflejan como imagen en el agua, la cual escapa entre los dedos cuando alguien desea refrescarse con ella a plenitud.    

La libertad no es solamente hablar sin miedo o darse cuenta de que no se reciben represalias por emitir juicios u opiniones en contra de quienes detentan el poder; es algo màs sustancioso.  Lo anterior fue lo primero que el pueblo empezó hacer y sentir luego que murió el tirano, por lo cual le dijeron que eran libres.  Pero la libertad verdadera, la que trae la justicia social y económica, se las iban a seguir escamoteando a la mayoría de los ciudadanos del país por un largo tiempo.

Lo anterior no fue producto de una colectividad enardecida luchando contra sus opresores, dirigiendo ella misma el timón de la embarcación para eliminar el miedo, el adoctrinamiento y la ignorancia. 

 Ese nuevo despertar o forma de interactuar dentro del àmbito social, que en el momento llamaban libertad, fue en parte, por el sacrificio de un grupo de hombres y algunos de sus familiares, a los cuales llamarían luego los “Heróes del 30 de Mayo”. 

Fueron situaciones presentadas y luego controladas para beneficio de quienes política y económicamente dominaban la región, como también para quien o quienes se prestaron a ser sus cómplices e impedir se hizieran los cambios en las estructuras institucionales del estado, esos modelos dictatoriales arcaícos y que seguían vigentes.  El  resultado fue vivir una eternidad bajo el influjo rural y sus secuelas de atrasos.  Por eso, es que los dominicanos empiezan a padecer lo que le dicen han obtenido: su libertad. 

Llegó un momento en que la sociedad fue empujada hacia un nuevo orden. Ocurrieron acontecimientos que la ciudadanía nunca vivió u olvidó en los laberintos del tiempo. 

 De un partido único y su membrecía obligatoria, aparecen una gran cantidad, con nuevos líderes tratando de atraerse a la población, la cual se divide en los colores de cada agrupación.  Luego, la misma empieza a darle seguimiento a las orientaciones de los que se perfilan como sus nuevos caudillos.

Se destapan crisis políticas y militares.  Empiezan las  marchas y las protestas estudiantiles en las calles, degenerando en actos de vandalismos que perjudican al sector comercial y a la propiedad individual de los ciudadanos.  Se ven a segmentos de la población sin el miedo que una vez hubo en ella, reclamando sus derechos a través de paros y huelgas.  Y los servicios básicos que estàn en manos del estado, como la recogida de la basura, la luz eléctrica y el agua potable, comienzan a ser deficientes. 

Al finalizar la tiranía, la población nunca lo practicó porque no lo conoció, el resolver sus diferencias por la vía del concenso.  A partir de esos momentos todo ente social que se fue organizando, trató de obtener por imposición lo que deseaba.  Por esa clase de trauma fue que se empezó a decir de que todo dominicano llevaba un trujillo por dentro. 

Un caso elocuente de lo anteriormente expuesto lo vemos en una de las situaciones que afectó en parte, la estabilidad política del profesor Juan Bosh en la Presidencia de la República.  Fue cuando este quiso empezar hacer los cambios que el país necesitaba, tratando de implementar por medio de leyes a través de un congreso legalmente constituido, ciertas reformas que afectarían en aquellos momentos al capital industrial, agrario y comercial.  Parte de esos grupos pusieron su grito en el cielo.   Nunca se buscó el diàlogo para resolver los desacuerdos; empezando algunos de ellos a conspirar para derrocarlo. 

 ¿Porqué gobernantes y gobernados no se sentaron a negociar, para llegar a un punto en donde cada quien se sintiera satisfecho?  Fue que por decenios el autoritarismo que emananó del poder central impuso las condiciones,  y eso fue lo que se vió y asimiló.  En resumen, ese sistema de gobernar y ser gobernado era totalmente desconocido.       

 La nueva forma de vida que traen los “aires libertarios”, hacen que la gente se resienta por los rigores de tener que vivir en un desorden institucional, en todos los sentidos, al cual no estaban acostumbrados.  

Las mismas, al perder parte de su conciencia ciudadana debido al arraigo en sus vidas de los objetivos de dominación creados por el régimen caído, el miedo, el adoctrinamiento y la ignorancia, no pueden deslindar con claridad sus derechos y deberes, esperando de los gobernantes de turno la solución de todos sus problemas. 

Se empiezan a escuchar voces de protestas motivadas por el cansancio, ante el largo período de desajuste a que han sido sometidas:

                         “Cuando Trujillo, hasta se dormía con las puertas abiertas.”

                                   “Esto no se veía cuando Trujillo estaba vivo.”

                                            “¡Carajo, Trujillo si hace falta!.”

Pasan los años. Un segmento joven de la sociedad que no tuvo las vivencias de lo que se pasó durante la dictadura, al oír de sus mayores estas expresiones, empiezan a encubar en sus mentes la duda acerca de si fue malo o no el régimen trujillista, o si el tal Trujillo fue un “héroe incomprendido”.   Eso también se debió a que el sistema educativo del país fue maniatado  para que la verdad sobre  ese régimen no llegara por esa vía a las futuras generaciones, manteniéndose la mayoría de sus pasajes màs horrorosos, como un secreto a voces entre un círculo de silencio o la pesadilla de un sueño que no deseaban se divulgara.    

Después de que desaparece el estado policíaco en el cual se vivía, algunos “valores trujillistas” inculcados a la población se evaporan. Fueron espejismos creados por los factores de dominación que la controlaban.  Ese orden y respeto que empezaron añorar fue el producto de un estado de terror sicológico colectivo, no de una conciencia individual que practicaba sus costumbres para el buen vivir entre vecinos.   

También se oyen los ecos de los culpables diciendo: “todos fuimos trujillistas”. Dando a entender de que si se había de pagar por ello no estarían sólos, como si el haber sido tal cosa hubiera constituido un delito.  Buscaban poner en una misma balanza sus fechorías,  con la forma de vida que la poderosa maquinaria militar e intelectual del régimen indujo a llevar a toda la población.   El asunto nunca estuvo en el sentimiento de ser o no ser.  Fue en la clase de ayuda que proporcionaron al tirano para que este dominara y se mantuviera.

El régimen trujillista llegó a ser una extructura bien organizada y sostenida por las figuras màs representativas de la sociedad de aquella época, por miedo o por conveniencia.  Al presentarse la ocasión de dirigir la burocracia estatal en sus momentos finales y después de ella,  algunos de esos personajes ya no por miedo y si por conveniencia, sólo pensaron en sus intereses y se aliaron a todo lo que fue necesario para mantener lo que consiguieron con el tirano, sin pensar que había un país, su país, necesitando cambios profundos e inmediatos.  

Fue una intelectualidad que puso su genio al servicio de una sola persona, por miedo o por conveniencia, lo cual ayudó para que esta dominara a todas las demàs.  Luego, esos brillantes pensadores, en medio del caos institucional que se originó después de la caída del estado totalitario, no pusieron esos mismos atributos al servicio de quienes luchaban desde las trincheras populares por acabar con los residuos dictatoriales, lo cual era en esos momentos el cambio que el país necesitaba. 

No lo hizieron porque durante el proceso trujillista se convirtieron en una clase privilegiada, carente de toda sensibilidad social, actuando como simples burócratas al desaparecer ese régimen, tratando de preservar lo que consiguieron, al seguir los lineamientos de quienes se creyeron los herederos del país y luego de quienes lo sucedieron en el poder, precisamente de aquellos que empezaron actuar de espaldas al pueblo.     

Fueron instituciones creadas, los cuerpos armados y las de preservar el orden, para mantener un régimen a través del miedo, por lo cual el crimen y la tortura fueron los métodos que aprendieron y siguieron usando aún después de que su creador dejó de existir.  Los que luego tomaron  el control del estado no se preocuparon de hacer de los militares un ente de servicio social en vez de represión ciudadana; y del cuerpo supuestamente encargado para velar por el orden y la prevención del delito, modernizar sus sistemas operativos y de entrenar a sus miembros en métodos màs civilizados, dàndoles de paso el incentivo monetario necesario y las herramientas adecuadas para hacer el trabajo que todos esperaban hizieran. 

 Solo quisieron aprovecharse de lo que había y como estaba, porque a los  intereses de quienes empezaron a controlar el nuevo estado de cosas, les vino a la medida las estructuras del poder tal cual las encontraron.  No les importó el futuro del país, el cual iba a padecer las secuelas de eso que se dejó intacto.   

Los cambios profundos a que aspiraban esos jóvenes en el año de 1961, cuando se tiraron a las calles a combatir a los remanentes de la dictadura, en parte seràn todavía por muchos años deseos incumplidos, aspiraciones de una población que espera algún día ver instituciones democràticas con bastante fortaleza, que no puedan ser absorvidas por un poder ejecutivo con deseos continuistas, que se atreva a romper la regla del juego para quedarse gobernando y así corromper lo que con bastante sacrificio le habría costado a la sociedad conseguir.    

Poco a poco, las condiciones se fueron creando para que miles de seres humanos sufrieran las consecuencias, por las decisiones de dejar intactos los instrumentos del poder trujillista y sin castigo a los manipuladores.  Con ellos, los nuevos capitanes que tomaron el control de la embarcación, hizieron renacer la parte oscura de una época que ya se creía superada, al estos usar los mismos métodos con las mismas herramientas.

Hubo mezquindad de grandeza entre quienes tuvieron la potestad en sus manos para propiciar los cambios que se necesitaban y no lo hicieron. Entre sus debilidades como seres humanos, sintieron el miedo de poner en juego sus intereses, precisamente cuando el país  necesitaba del sacrificio de los mismos. 

Quienes tuvieron ese poder pudieron haber creado un precedente de lo que podía sucederle a todo el que  hubiera intentado calzarse y ayudara en el mañana a ponerles las botas a quien soñara con seguirle los pasos a Rafael Trujillo.  No pudieron legarnos esos paradigmas. Se dejaron manipular por quienes desde afuera persistían en seguir controlándonos, como también por las flaquezas de sus espíritus sasonadas con la esencia de la dictadura, las cuales ya manejaban sus destinos. 

                    CAUSAS   QUE   PERMITIERON  LA CONTINUACION  DE  LA  

                                                          “ERA DETRUJILLO”.

A la dictadura de Trujillo se la ha llamado también la “Era de Trujillo”, pero el régimen dictatorial pràcticamente desapareció cuando salió del país el último de los descendientes de quien la instauró y que ostentó el poder hasta el 19 de noviembre de 1961. 

Pero la “Era”, esa forma de gobernar cuya característica principal fue ejercer el poder para satisfacer ambiciones personales utilizando las instituciones básicas del país, que el tirano ajusticiado creó para sostenerse  y no para bien del mismo, siguió por los siguientes

EL  FACTOR  IGNORANCIA:

La dictadura que se le impuso al país durante tres décadas y al morir quien la protagonizó, ya era algo màs que la imagen de un hombre. Para 1961 se había convertido en todo un conjunto de leyes, normas educativas, maneras de pensar y formas de hablar y actuar, que la población dominicana en su mayoría asimiló y se acostumbró a ello durante varios decenios. Muerto el “Jefe” y desaparecido su régimen, esto de por sí no iba a cambiar de un día para otro.

Esos “sentires” y manera de interpretar las cosas, donde calaron màs hondo fue en las masas humildes, en los habitantes de los barrios marginados de las ciudades y en la zona rural, lugares donde vivían los desheredados económicos de la sociedad, aquellos que nunca se les dio la oportunidad de por lo menos alfabetizarse, y donde la ignorancia causó los estragos màs profundos, al no dejarles comprender las verdaderas causas de su indigencia.    

El daño màs grande que le ocasionó la dictadura de Rafael Trujillo al pueblo dominicano no estuvo en los miles de muertos que esta provocó hasta el término de su régimen.  Tampoco, en los cuerpos castrenses que este creó con su sello personal, los cuales debieron estar al servicio de la ciudadanía y no para abusar de ella por quienes también luego los manipularon.  Ni pensar en los centros de torturas y las càrceles degradantes como el penal de la Victoria.  Esta última, un ejemplo patético del atraso en que vive todavía el estado dominicano, al mantener una figura casi medieval en los inicios del siglo XXI.  

Cuando el país cae de repente en la llamada democracia representativa, el voto de la ciudadanía, la voluntad de la misma en las urnas electorales, se pensó sería uno de los factores que lo pondría en el camino de convertirse en el futuro en una verdadera nación.  Pero no fue así. Los resultados electorales reflejaron, desde la primera vez, uno de los traumas que le dejó a los dominicanos la dictadura de Rafael Trujillo, el cual constituyó el elemento màs dañino que esta dejó como si fuera un legado: el de la ignorancia con respecto a ella misma. 

Y ese tercer factor de dominación se quedó entre la mayoría poblacional. Llegó a ser, por varias décadas, a través del voto popular un elemento tràgico y una retranca que impidió modernizar y fortalecer las instituciones del país, lo cual trajo la ineficiencia del estado como ente de servicio y seguridad ciudadana para los miembros de la sociedad que representaba.    

Hay un hecho determinante en esto.  La colectividad, a partir del 30 de mayo de 1961, o mejor dicho, desde el 19 de noviembre del mismo año, que es cuando pràcticamente cae la dictadura, no estaba consciente de los traumas que esta le dejó.  No había caído en cuenta en su diario vivir, de que estaba influenciada por ese tercer factor de dominación, que siguió viviendo latente entre las sombras y aún cuando aparecen sus primeros síntomas, muy pocos pudieron darse cuenta de lo que estaba pasando con esa herencia maligna.  Esta se convirtió en el trauma màs fatídico que el pueblo dominicano siguió llevando en su vida cotidiana.  

Las convulsiones políticas y militares que se presentaron luego de la muerte de Rafael Trujillo, no permitieron a la sociedad dominicana reagruparse para analizar sus deficiencias.  La desviaron de los objetivos que la hubieran llevado a empujar los cambios y actualizar sus estructuras vitales.      

La atención tardía de los mecanismos sociales impidieron en parte que no se pudieran conjurar los males heredados, ocasionando la degeneración subsecuente en que fueron cayendo los soportes que debían sostener al estado.   

Rafael Trujillo utilizó el sistema educativo para sintetizar sus fines políticos; pero la sociedad, al desconocer lo que arrastraba, no utilizó esa herramienta para contrarrestar el trauma o factor creado por la maquinaria doctrinaria y represiva de su régimen.  También, los que luego tomarón el poder y sus relevos no lo hubieran permitido.  A sus intereses les convenía preservar, sin variación alguna, lo que el tirano creó y usó para su sostenimiento, para ellos seguir en la cúpula y manejar el país como hasta la fecha lo han venido haciendo.   Esto influyó para que el pensamiento de un gran conglomerado social siguiera con los paràmetros que le creó la dictadura en el trayecto de los casi treinta y un años que duró. 

Debido a lo anterior, esas grandes masas empezaron actuar con la mentalidad de como estaban las cosas antes del tiranicidio.  Con su proceder, provocaron, como ya lo habíamos expresado, parte de la decadencia del estado dominicano.  Por eso, cuando se les dio la oportunidad de ir a las urnas por primera vez durante las elecciones del año 1962, utilizaron el voto para castigar y premiar, no con la esperanza de cambiar para progresar.  Y eso estimuló el proceso trágico que se fue generando.     

En la mente de la mayoría de los dominicanos, el adoctrinamiento del régimen le fijó la idea de que Trujillo había sido el hombre fuerte que había enderezado el país.  Figura e imagen moldeada a sus ojos como si fuera un dios terrenal, induciéndolos a pensar de que fue él quien lo hizo todo y podía hacerlo todo. 

El que acostumbró al dominicano a detener su caminar en los momentos que este viera el izamiento de su bandera y escuchara las notas de su también himno nacional, como el que hizo se viera con “respeto” a las autoridades militares y policiales.  Todo ello sin que cayeran en cuenta de que su modo de actuar  fueron producidas más por el miedo que por un alto grado de conciencia ciudadana, aquella que lo indujera a sentir lo que cada cosa representaba para un país civilizado. 

 Y es por eso que al “Jefe” desaparecer, se derrurrumbaron como un castillo de naipes los “valores” inducidos, dejando en una completa anarquía a la sociedad del momento.       

Cuando se juntó el miedo con el adoctrinamiento, llevaron al ciudadano a asimilar sin averiguar todo lo que le dijeron, por temor a lo que le sobrevendría si no seguía la corriente.   Y para el colmo de males, esos dos factores contribuyeron al fortalecimiento de un tercero, el de la ignorancia, fantasma que se niega a desaparecer de la sociedad dominicana, con relación a lo que fue verdaderamente el régimen implantado por Rafael Trujillo y sus secuaces.  

 LA  BUROCRACIA  Y  LAS  ESTRUCTURAS  MILITARES  Y  POLICIALES:

La dictadura de Trujillo terminó, pero no su sistema de gobernar, pues siguió con algunas variantes.  Su “Era” nunca pudo llegar a su fin con la muerte de este.  A él lo ajusticiaron, no así a los culpables que lo sustentaron con sus acciones, algunos de los cuales siguieron en el medio utilizando como una herencia las instituciones que el creó,  para la toma del poder o retener el poder,como individuos o grupo social.         

Una parte de la burocracia gobernante, aquellos que vivieron siempre recibiendo los priviligios de la corte del reino de los Trujillo, como también un sector de la oficialidad dentro de las fuerzas armadas, llevaron el sentir trujillista no por el miedo, el adoctrinamiento o la ignorancia, sino debido al agradecimiento por los favores recibidos. 

 Años después, esos mismos personajes tuvieron una destacada participación  en los cuerpos castrenses y en la administracción pública, prestando su ayuda como cuando lo hizieron con el sàtrapa, durante los gobiernos de quien con su proceder le dio continuación a la “Era de Trujillo”.  

Tan pronto los remanentes de la dictadura son neutralizados, las fuerzas armadas y la policía nacional, principales soportes del régimen recién desaparecido, pasan por un lavado de cara. Familiares y cómplices de fechorías de Rafael Trujillo, con puestos de mando, son separados de los núcleos castrenses y de donde se controlaba el orden público.

 A eso se le llamó “proceso de destrujillización en los cuarteles ”.   Pero la mentalidad autoritaria quedó; los métodos coercitivos, el crimen y la tortura, también.  Esas instituciones solamente quedaron acéfalas, a la espera de que otro hombre o grupos de poder las dirigieran y siguieran generando el miedo entre la población para conseguir sus fines políticos y económicos, como luego así sucedió, constituyendo esto otra de las causas que permitieron que la “Era” siguiera funcionando, ya sin el “Jefe” pero con otros jefes, usando sus métodos y la maquinaria represiva que este dejó.

LA  GUERRA  FRIA:

Esta se convirtió también en parte del proceso que permitió la continuación de la “Era de Trujillo”.  Tan pronto el tirano es sacado de circulación junto a sus familiares, el gobierno norteamericano buscó, por todos los medios, que los que tomaran el control, fueran personas que estuvieran de acuerdo en apoyar su lucha anticomunista y mantuvieran el país lejos de la influencia cubana y su aliados. 

Por eso, en aquellos momentos, a los gobernantes norteamericanos  no les importó si en el país se respetaban o no los derechos humanos, pues muchas veces la política para América Latina que algunos propiciaron durante  parte del siglo veinte, estuvo en ponerle presión a ciertos regímenes para cuidar esta imagen.   Pero en el caso dominicano, luego de la muerte de trujillo, a sus intereses les vino a la medida el que se siguieran utilizando los métodos cavernícolas de las estructuras militares y policiales, principalmente en contra de los sectores de la izquierda, por lo cual callaron y le dieron ayuda a quien o quienes actuaron de esa manera para gobernar, porque eran sus aliados en la lucha mundial que desarrollaban en contra del comunismo.

Después que cae la dictadura, a los dominicanos se les empieza hablar de libertad y democracia.  Les hacen creer que los días en que se permitieron los centros de torturas y los métodos criminales  de los militares y agentes policiales se habían terminado. Pero todo eso fue un espejismo. 

El golpe de estado del año de 1963 y los subsecuentes apresamientos y deportaciones de ciudadanos, demostró que Trujillo se había ido, pero no su “Era”.   La invasión de los “marines”, lo cual impidió por primera vez que el pueblo aplicara su propia justicia y el apoyo que algunos gobernantes norteamericanos le dieron al régimen de los doce años del Dr. Joaquín Balaguer, lograron convencer aún màs de que únicamente eliminar a Trujillo y el estado policíaco creado por él y sus secuaces fue solamente parte de la solución, no la extirpación del mal en la raíz,  porque quienes lo sustentaron se quedaron ocupando el espacio que este dejó.  Además, siguieron utilizando sus métodos e instituciones de caracter represivo, con el apoyo del poder extranjero, debido a la Guerra Fría.  

 LA  AMBICION  POLITICA DEL  HEREDERO  POLITICO:

El otro ingrediente y el final, que hizo posible la prolongación aun más  de la  “Era de Trujillo” sin Trujillo, fueron los deseos  del Dr. Joaquín Balaguer de querer estar de por vida en la silla presidencial. 

Cuando el tirano lo nombró presidente de la república, no fue para premiar a tan leal colaborador, aunque para el Dr. Balaguer eso constituyó el màximo galardón que hubiera podido recibir un funcionario público.  El tirano lo hizo para tratar de salir de un trance difícil en un momento de apuro, y a lo mejor sería provisional esa medida.  Pero, con esto, sin darse cuenta, lo pone en el testamento de la herencia política.  Esto así, porque al poco tiempo, cuando Trujillo muere, lo deja en medio de los eventos ya históricos que se desarrollaron, los màs trascedentales para el país durante el siglo XX, convirtiéndolo en su mayor beneficiario.   

El Dr. Balaguer, como en otras tantas ocasiones le sucedió en su vida política, estuvo en el sitio adecuado en el momento preciso.  En aquellos meses turbulentos luego de la muerte deldictador, por los azares del destino y luego por sus ejecutorias, sintetisa lo que en el futuro sería su fuerza electoral: la voluntad de quienes llevaban en su sentir la ignorancia con respecto a Trujillo y su régimen.   

 Aunque no pudo campear los vientos huracanados de la Guerra Fría en aquellos momentos, por lo cual tiene que salir al exilio, deja al irse a su favor el surco sembrado.  Autoriza medidas de corte populista, bajando los precios de algunos productos de primera necesidad, así como también por sus actuaciones al repartir los fondos del Partido Dominicano entre las masas irredentas.   

Desde que regresó del extrañamiento en el año de 1965, participó en todas las elecciones presidenciales que se celebraron en el país, mientras las leyes y su salud se lo permitieron. Desde 1966 hasta 1994, fecha de su última participación, se postuló en ocho ocasiones, y  solamente lo declaran perdedor en dos.  Durante veinte y ocho años estuvo en medio de los procesos electorales persiguiendo el cetro presidencial. Utilizó pacientemente los paràmetros democràticos, sacàndole beneficio a lo que era un perjuicio para el país: la reelección presidencial.

Utilizó a su favor los institutos armados que el tirano creó para su sostenimiento, los cuales amedrentaron y exterminaron a los adversarios que consideraban un peligro inmediato para su larga estabilidad política, junto al patrimonio de todos, que usó para comprar hombres, dividir  o atraerse sus voluntades políticas. 

 El nunca pretendió ser un dictador a la vieja usanza.  Y aunque lo hubiera tratado, las condiciones sociales de esos momentos no se lo hubieran permitido. Por lo hábil que fue y la ayuda que tuvo, se convirtió en uno, pero de nuevo cuño.  Esto así, porque ya para 1974,  el estado no tenía tres poderes independientes, pues este manipulaba la justicia y el legislativo. 

 Todos esos factores juntos, la ignorancia que había con respecto a la dictadura, las estructuras militares y las de preservar el orden creadas por Trujillo, la Guerra Fría junto a la ambición política de su màs brillante discípulo, fueron los que hicieron posible que al morir el “Jefe”, los tentàculos de su “Era” siguieran asfixiando la vida de los dominicanos.  

El Dr. Balaguer dispuso del tiempo y el poder  para hacer los cambios en las estructuras del estado.   Pero mientras estuvo manejando el país desde la primera magistratura, jamàs se tuvo la posibilidad de lograr  esas aspiraciones ciudadanas. Esos atrasos heredados eran los que le permitían gobernar con el único estilo que aprendió de la única escuela que tuvo en la vida: la dictadura de Rafael Trujillo.  La “Era”, con él, no iba a desaparecer; y por eso siguió su curso inexorablemente. 

Es un hito histórico la fecha en que se puede marcar como el final de la “Era de Trujillo.”  Los efectos de 31 años de dictadura trujillista todavía persisten entre los habitantes del país. Parte de sus traumas aún estàn vigentes, a pesar de que a la fecha de estos escritos han transcurrido 44 años de su desaparición, padeciéndolos la sociedad dominicana sin saber hasta cuando.

 Al no volver el último soldado de las batallas del general Trujillo al  poder presidencial, después que termina su último mandato en el año de 1996, y convertirse en historia la Guerra Fría, los otros dos factores no tendrían por si solos la capacidad para darle continuación a la “Era de Trujillo”.  

Seguir usando los métodos represivos en contra de la población, utilizando para ello a los militares y las fuerzas policiales, así como la vigencia del factor ignorancia con respecto a lo que fue la dictadura de Trujillo en un gran segmento de la misma, ya seràn otros males que le traeràn a la sociedad dominicana, pero fuera del contexto “Era de Trujillo.”

 Es el momento que necesitaban  los mecanismos sociales para   empezar a empujar los cambios necesarios para vivir en una sociedad con instituciones dedicadas al servicio colectivo.

                                        ¡Ya no estábamos en Ciudad Trujillo!

                                         ¡ Ha finalizado  la “Era de Trujillo” !

 

 

 

 

                                

 

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DERECHA Vs. IZQUIERDA (30)

 Llegaron momentos tras el sufrimiento generado por tantas luchas, que el odio se fortalece y materializa los deseos de venganza, esa manera de satisfacerse a si mismo, haciendo que el fuerte como en la ley de la selva, venza al débil.

                         

El último acontecimiento en el siglo XX, que lastimaría aún más la vida de los dominicanos, es inducido por la Guerra Fría y se presenta para el país, como si fuera un resumen de todos sus males anteriores y la agonía de tantos fracasos generacionales: el enfrentamiento de la extrema derecha con la extrema izquierda. La palabra enfrentamiento es un decir, ya que realmente lo sucedido fue una masacre de un grupo sobre otro, por los miles de muertos que dejó a un sólo bando el resultado final de ese conflicto. 

 La aplicación de los términos derecha e izquierda en la política, se origina en los tiempos de la Revolución Francesa, cuando en 1792 se dan inicio a los trabajos de su Asamblea Constituyente. 

En esa convocatoria, los diputados se hallaban divididos en tres grupos en cuanto al sentir y lo que propugnaba cada uno.  A la derecha del presidente de esa asamblea, estaban sentados los de la Gironda, quienes deseaban restaurar la monarquía y profesaban ideas conservadoras.  Ocupando el centro, estaba una masa indiferente a lo que deseaban los grupos sentados en cada extremo, llamada la Marisma o los del Llano. A la izquierda, estaban los de la Montaña, los cuales buscaban la implementación de un estado revolucionario.  Estos últimos lograron imponerse, por lo cual se identificó a los sentados a la izquierda, en ser los opositores a la derecha conservadora.  

La derecha y la izquierda son posiciones de grupos sociales con intereses muy definidos. En la medida que dichos intereses beneficien a la colectivad, es que esas actitudes pueden decirse que son para el bien del estado, del país o de la patria, ya que ese conjunto de cosas representan el patrimonio, heredad y habitat de todos los nacidos en un mismo territorio. Pero si los mismos son para el bienestar de un individuo o grupo de ellos, que ademàs benefician al capital y políticas extranjeras en desmedro del interés general, entonces dichas posiciones convierten a sus promotores en oligarcas o frente oligàrquico, encontrando el rechazo y la oposición de los que desean la justicia social y económica para todos.                                                       

La Guerra Fría hizo posible la profundización de las diferencias entre la derecha y la izquierda en el país. Cuando es eliminada la dictadura trujillista, se produce un amago de apertura democràtica realizàndose unas elecciones, pero el golpe de estado que derrocó el gobierno surgido de la misma, hizo màs hondo el abismo, convirtiéndose ambas fuerzas en irreconciliables, luego de la guerra de abril del año 1965.  

El enfrentamiento de estas dos tendencias, históricamente antagónicas, desvió el proceso con el cual los dominicanos se preparaban para recuperar los años de atraso en la evolución social y política que le creó la permanencia en sus vidas durante tres decenios, la dictadura instalada a partir de 1930. 

Tradicionalmente se había estado viviendo con la modalidad, de que la mayoría de los habitantes del país estaba siempre supeditada a lo que decidiera el poder político, apoyado por el poder militar. Se creó la costumbre de que la ciudadanía en general nunca era consultada para las decisiones que podrían afectarlos, ya que los que siempre dirigieron la cosa pública lo hacían para su propia conveniencia y en muy pocos casos para el interés general.  Bajo ese estado de cosas se encontraba la sociedad dominicana a la muerte de Rafael Trujillo.

No era, como se ha dicho muchas veces, que los dominicanos no estaban preparados para adaptarse a lo que venía: libertad plena bajo un estado democrático, justicia social y económica.  La sociedad anhelaba esos atributos porque carecía de ellos.  Ya estaban ahí los hombres y las mujeres que iban a empujar el cambio; también quienes se les opondrían. Era cuestión de tiempo el acercamiento para la negociación o el consenso, cosa que se desconocía porque nunca se practicó, pero había llegado el momento de empezar y aprender a desbrozar ese sendero, ya que siempre hay una primera vez. 

Pero fue también el momento donde una guerra ajena arropó a los valores màs decididos y representativos de la sociedad en aquella época, dividiéndolos y enfrentàndolos, desviàndolos de los màs perentorios problemas nacionales a resolverse. 

  LA   DERECHA:

Durante toda su vida repúblicana, aún después de la muerte del dictador trujillo en 1961, el país o el estado creado fue usufructuado, dirigido o gobernado por militares, hateros o terranientes y prósperos comerciantes, cuyo poder político fue obtenido por medio del dinero, las armas o por la influencia de sus posiciones dentro del àmbito social, casi nunca por la voluntad de la mayoría de la población.  

La idea de que un país o el estado, debía ser dirigido para el bien de la colectividad que lo componía, no existía en la mentalidad de los individuos o los grupos que siempre se impusieron  y estuvieron siempre en la cúpula del dominio de la cosa pública, ya que lo hacían y lo han seguido haciendo en base a sus interereses personales, nunca primariamente para el bienestar mayoritario.

A lo largo del siglo veinte, todo individuo o grupo social que se opuso a los manipuladores extranjeros y a quienes internamente querían controlar el país aliados a los mismos, fueron calificados de gavilleros, enemigos de la patria y por último de comunistas.

Cuando se produce la invasión norteamericana de 1916, hubieron ciudadanos que se opusieron a la misma y la enfrentaron tomando las armas.  Estos patriotas se concentraron en la zona rural, a donde fueron perseguidos por aquellos temibles y poderosos invasores.  A esos hombres que consideraron un atropello y una intromisión en los asuntos internos del país el desembarco de tropas extranjeras, sus oponentes le llamaron gavilleros, “simples bandoleros dedicados al pillaje”.

Rafael Trujillo, en una de sus jugadas políticas para contrarrestar el ataque de grupos liberales de la política norteamericana, que lo calificaban de dictador y a su régimen de anti-democràtico, no solamente empezó a coquetear con la Unión Soviética, tratando de establecer relaciones diplomáticas con ellos, sinó que también se atrajo a los grupos de izquierda que operaban en el país y en el exterior, permitiéndoles libremente que se dedicaran a sus actividades.  Luego que desarrolló sus planes y consiguió los objetivos deseados, empezó a perseguirlos y sacarlos del país, porque ellos estaban en contra del régimen y por lo tanto eran  “enemigos de la patria”.

Y cuando aquellos jóvenes que nacieron bajo los paràmetros de un régimen totalitario, los que arroparon su diario vivir entregàndose a las luchas sociales, deciden enfrentar al heredero político de quien instauró la dictadura trujillista, el cual empezó a gobernar el país a partir de 1966; fueron perseguidos, encarcelados, deportados y asesinados bajo el estigma de ser los enemigos de los nuevos tiempos: los comunistas.                                                                  

Los sectores que sustentaron el estado totalitario que duró hasta mediados del año de 1961, al este desaparecer, se sintieron liberados del compromiso que tenían con ese régimen de fuerza, por lo cual empezaron a redefinir sus posiciones en base a intereses económicos.  Por lo cual, para tratar de conservar o aumentar lo que consiguieron durante ese pasado régimen, se aliaron a intereses políticos internos y externos, en desmedro del bienestar general.    

Ellos fueron los jerarcas militares y eclesiàsticos; los terratenientes;  antiguos burócratas agrupados en las nuevas parcelas políticas, junto a un sector de la naciente burguesía industrial y comercial, los cuales se ubicaron a la derecha y en todo momento estuvieron supeditados a los deseos del poder extranjero, representado por los Estados Unidos.    

El grupo armado organizado para defender la soberanía, fue utilizado para defender los intereses políticos de quien o quienes gobernaban, por lo cual consiguieron bienes económicos y fueron encumbrados socialmente, dejando atrás su descendencia humilde y de extracción campesina.

El sector religioso tradicional, para seguir obteniendo los privilegios y prebendas que les daba el dictadorTrujilloy que luego emanaban del ejecutivo de turno, guardó silencio y apoyó con su postura acciones denigrantes.

Los grandes detentadores de latifundios, para impedir las leyes que pusieran en manos del campesinado hambriento las tierras improductivas y a estos alejados de sus predios, volcaron  recursos económicos entre la cúpula del poder central o entre aquellos políticos que les prometieron cuidar sus intereses.

Un creciente grupo económico: el industrial, financiero y comercial, emergiendo del atraso que le impuso la dictadura trujillista, alentó cuanta medida estuvo encaminada a fortalecerlos, manteniendo a la clase trabajadora por largo tiempo sin los beneficios correspondientes por formar parte del sistema productivo.  

Esa masa homogénea fue la que se opuso y bloqueó cualquier intento de cambio para superar los atrasos heredados, ya que las estructuras vigentes eran las que le permitían seguir en la cúpula y manejar el país para su beneficio, ocasionando esto aún màs el deterioro progresivo de las mismas.

Esto se vio cuando empezaron a estimular ideas golpistas entre los militares, apoyando luego el derrocamiento del primer gobierno que surgió después de caída la dictadura trujillista, porque ese presidente estaba dispuesto hacer un cambio en las leyes laborales y la tenencia de la tierra; también cuando su representante toma el poder en el año de 1966, donde una de sus primeras medidas fue el de prohibir las huelgas, instrumento de reivindicación de la clase trabajadora, agregándole de paso la congelación de los salarios a ese sector.

Para justificar lo anterior se alegó en su momento de que el país atravesaba por una crisis económica profunda, por lo cual había que tomar medidas impopulares, pero las mismas a quienes afectaron acreemente fueron a los  ubicados en la capa más baja del sistema.   El sacrificio se lo impusieron en mayor proporción a las grandes mayorías, para beneficio de una minoría preponderante.

El régimen trujillista fue creando una serie de instituciones durante los años en que se mantuvo, manteniendo con ellas al estado organizado,  pero primariamente para beneficio de quien la instauró, su familia y sus secuaces, las cuales al este desaparecer, se dejaron tal cual, impidiendo que se pusieran al servicio de la colectividad, siendo estas aprovechadas en lo personal por quienes empezaron a dirigir el país.

Eso trajo como consecuencia, enumeramos algunas de las tantas, el que hoy en día no se tengan organizaciones eficientes para mantener la soberanía y minimizar los hechos delictivos en las calles,  así como una carencia de estructuras fiscales eficientes, para prevenir los descalabros económicos que cada cierto tiempo son un azote para el asalariado, debido a las imprudencias de los gobernantes de turno y de aquellos que provocan quiebras a las empresas financieras que administran.   

En todo momento esos sectores han sido uno los obstàculos que han impedido a los dominicanos ver a su país convertido en una verdadera nación.  Llegaron momentos en que esas élites sociales no le dieron valor a las leyes, aunque siempre estuvieron en el poder, sinó que se conviertieron en sus transgresores, porque comprendieron de que no habían estatutos legales para mantener bajo control a los que reclamaban los derechos negados.

Cuando un grupo de ellos radicalizó su postura, tomando como excusa la ideología comunista para consolidar su poder político y obtener los beneficios económicos que esto les daba, empezaron a cometer y luego los otros apoyar con su silencio, horrorosos crímenes, en contra de los miembros de la sociedad a la cual pertenecían.

Lo anterior se confirma, cuando la dererecha toma el sartén por el mango y se convierte a la vista de todos en la autora del golpe de estado que se produce el 25 de septiembre de 1963, alegando como excusa de que el presidente juramentado el 27 de febrero de ese mismo año, era comunista.  Con su acción, marcan el camino tràgico para un pueblo plagado de traumas, que le dejó como un legado el régimen que ellos sostuvieron durante màs treinta años.

 A partir de esos momentos empiezan de nuevo las persecusiones por motivos políticos y las deportaciones de ciudadanos.  Y otra vez se ponen sobre el tapete las luchas para reconquistar los derechos perdidos.

Ese golpe de estado fue una de las tantas señales, la màs contundente, para confirmar que el tiranicidio del 30 de mayo de 1961, sirvió de excusa para acomodar el traspaso del poder político del país a otras manos, màs confiable para los intereses externos, tomando en cuenta los objetivos de quienes dominaban la región durante la Guerra Fría.

Menos de dos años después del golpe de estado, de ese crimen a la màs alta institución del país, las fuerzas armadas se dividen y enfrentan.  Esto sucede el 24 de abril de 1965, donde grupos urbanos le dan su apoyo a la facción que propugnaba por la vuelta de la constitucionalidad sin elecciones, en apoyo del presidente derrocado, por lo cual reciben armas de los mismos.  Este acontecimiento provoca una guerra civil.

Cuando los jefes militares acantonados en la base aérea de San Isidro, identificados con los sectores que hizieron salir de la presidencia de la república al prof. Juan Bosh, ven que su lucha està perdida, usan como tabla de salvación la misma excusa que utilizaron para dar el golpe de estado. Estos piden la intervención armada extranjera, alegando de que el país iba a caer en manos de los comunistas.

 Y debido en parte a ese llamado de emergencia por quienes supuestamente debían velar por la soberanía del país, el 28 de abril de 1965, la República Dominicana es invadida por una fuerza naval norteamericana. 

Con el desembarco de los “marines” estos impiden que sus aliados fueran  derrotados y la guerra civil desatada se convierte en una guerra patria, la cual termina sin un triunfo militar debido a una salida negociada de la misma. Después de esporàdicos combates entre los invasores y los soldados constitucionalistas, se producen intensas negociaciones y surge de entre los acuerdos que se establecen  un gobierno provisional.

Pero la incursión armada norteamericana lo que hizo en parte fue aplazar el enfrentamiento inicial entre los militares, porque tan pronto aquellos que fueron salvados por las tropas extranjeras,  toman nuevamente el control de los cuarteles, se preparan para acabar con el adversario que en un momento determinado estuvo a punto de vencerlos.

Y la acción empieza el 19 de noviembre de 1965, en la ciudad de Santiago, en el centro del país.  A media mañana, tropas del ejército rodean el Hotel Matúm, en los momentos en que el Coronel Caamaño se encontraba almorzando junto a su estado mayor.  

Esta acción desata un feroz combate, donde los atacantes tratan de tomar el hotel, pero no pueden, porque son rechazados por la ràpida ofensiva de los militares que acompañaban al lider del Ejército Constitucionalista.  

Una cosa que cambia el curso de los acontecimientos, es que en una de las dependencias de ese lugar se encontraba un diplomàtico norteamericano.  Al tener conocimiento de esa información, los que planificaron el ataque lo abortan, terminando el mismo con varios muertos y heridos por ambos bandos y con parte de las instalaciones del hotel destruidas.   

El sentimiento desbordante que hubo del concepto de soberanía nacional, provocada por la agresión extranjera y lo que esta apoyaba, hace que un sinnúmero de organizaciones políticas, sindicales, profesionales y estudiantiles, vuelquen sus simpatías en apoyar durante y después del conflicto armado, al sector militar que lidereó el Coronel Caamaño.

A partir de la agresión producida en el hotel de la ciudad de Santiago, surgen grupos paramilitares que se dedican a ir eliminando sistematicamente a los adversarios que tuvieron durante la contienda de abril y a los miembros màs destacados de la colectividad que le servia de apoyo. 

Así llegamos al 1 de junio de 1966.  En esa fecha toma juramento como presidente de la república, el Dr. Joaquín Balaguer Ricardo.  Este fue un abogado que inició su vida pública integràndose al equipo que apoyó las ambiciones políticas del general RafaelTrujillo a partir de 1930.  Sus dotes de orador y escritor de discursos, fue su pasaporte de entrada a tan selecto grupo.  Allí sintió por primera vez el aroma del poder, embriagàndose desde ese entonces y para siempre con el mismo. 

El Dr. Balaguer había regresado del exilio en el año de 1965, estando el país intervenido por tropas extranjeras. Había salido en el año de 1962, empujado por las fuerzas que dominaban en el momento el panorama político, en una purga, que consistió solamente en quitarle todo vestigio de poder a las figuras màs representativas del trujillato. 

Este de inmediato se presenta como candidato en las segundas elecciones después de caída la dictadura, a celebrarse en mayo del año siguiente.  Esta vez, es la única opción que tienen los políticos de Wàshington durante el desarrollo de la Guerra Fría, de tener un aliado como él gobernando el país.  Y obtiene la presidencia de la república, ante un rival no apto para cuidar los intereses de quienes en verdad tenían el verdadero poder sobre la República Dominicana. 

Esa figura la encarnaba el profesor Juan Bosch. El primer presidente elegido por el pueblo luego de màs de treinta años de dictadura.  Ese gobernante derrocado por aquellos militares manipulados por las consignas de quienes dominaban la región durante la Guerra Fría.  Un ciudadano que motivó a un presidente norteamericano tomar la decisión de invadir el país, para impedir entre otras cosas que este volviera a ocupar el palacio presidencial.  Ese fue el oponente que venció en las urnas, en el tiempo y las condiciones señaladas, quien estaba predestinado para dirigir la continuación de la “Era de Trujillo.” 

El Dr. Balaguer le dio dirección y sentido a las fuerzas que sostuvieron al trujillato y que habían quedado acéfalas después de la desaparición de la dictadura, las cuales se ubicaron a la derecha.  El fue a partir de 1966, por un tiempo, un instrumento de esas fuerzas, el hombre idóneo en el momento preciso, porque estaba dispuesto hacer todo lo que estuviera a su alcance para complacerlos, con tal de que ellos lo dejaran gobernar para él desarrollar su propia agenda política que traía debajo del brazo.

Cuando el Dr. Balaguer toma el control del país, es cierto que hereda los odios de la guerra civil inconclusa que hubo, pero en vez de ser un ente conciliador en esos momentos, se parcializa con uno de los bandos, el màs poderoso, buscando ser apoyado en los pasos que iba a dar para realizar su ambición de no salir jamàs del Palacio Nacional mientras vida tuviera.  

Y un grupo de esos elementos, a quienes él encumbró social y económicamente en su plana mayor, con el paso de los años fueron dirigiendo un terror urbano muy selectivo, siendo bautizados por el propio presidente como “las fuerzas incontrolables”, las cuales actuaban, según palabras:  “al margen del gobierno.”  Pero lo curioso delcaso, es que las víctimas siempre eran los adversarios del mismo.    

Por eso, a la naciente alternabilidad del poder que se encontraba en esos momentos en pañales, se le cruza en el camino la ambición política del  Dr. Joaquín Balaguer de querer perpetuarse de por vida en la presidencia de la república. 

El fue un producto político que nació en una era de autoritarismo y asimiló todas las truculencias para mantenerse gobernando de quien lo hizo por varias décadas.  Por eso le vino a la medida las instituciones que heredó de la dictadura, apoyàndose en ellas desde 1966 para gobernar como lo hizo.  

Cuando él obtiene los tres poderes: el político, el económico y el militar, los mismos con que el tirano caído empezó su obra, empieza la gran tragedia, porque durante los siguientes doce años los usa para apoyar sus deseos continuistas.  Ademàs, aplica una serie de artimañas para seguir como presidente, idénticas a las que utilizó Rafael Trujillo y donde miles de personas mueren víctimas de los métodos y herramientas, las cuales sobrevivieron a su creador. 

Entonces, la ignorancia y el miedo, dos de los factores de soporte de la dictadura trujillista, seràn los ingredientes con que su “Era” seguirà funcionando como sistema de gobierno, ya que uno permite a través del voto que surja su discípulo y el otro que se mantengan acorralados a los opositores del mismo. 

 Una de las cosas que le creó problemas al presidente Juan Bosh con los militares y los políticos norteamericanos en el poder, surgió cuando este se negó desde un principio a perseguir a los ciudadanos por sus ideas políticas.  La Guerra Fría, según su mentalidad democràtica, no tendría cabida en el país mientras él estuviera gobernando.  Muy por el contrario de quien para hacer realidad su ambición, aplica una política anticomunista, la cual manipula a conveniencia para acabar con sus opositores y a la vez ganarse el favor de la clase gobernante norteamericana, buscando que estos se lo devolvieran no interfiriendo con sus propósitos continuistas de quedarse en el poder, por amor a este más que por otra cosa.  

Al paso del tiempo y con  las medidas que toma, el Dr. Balaguer junto a  las fuerzas armadas y la policía nacional, se convierten en una unidad monolítica con sólo un enemigo en común: los jóvenes izquierdistas.

 Y es por eso que todo potencial opositor, principalmente si son estudiantes, las huelgas y los  intentos de hacer las mismas, los escritos periodísticos y programas de radio en donde de una manera u otra la población expresa su inconformidad, dicen que son y estan dirigidas por  los comunistas. Y bajo ese concepto empiezan las persecuciones, el apresamiento y la matanza de los nuevos enemigos del Estado.

 Periodistas, sindicalistas y miembros de diferentes partidos de oposición, por sus denuncias son amenazados, apresados y algunos de ellos asesinados en plena vía pública.  Pero los que llevaron el mayor peso de la persecución, fueron los jóvenes izquierdistas, en quienes el régimen descargó todo su poder.

 En un período de doce años, màs de dos mil dominicanos mueren en hechos violentos de origen político, la mayoría opositores al régimen establecido.  Por lo cual no fue un enfrentamiento, fue una cacería humana en campos y ciudades por un gobierno contra sus disidentes.  La “Era de Trujillo” seguía su curso con la mayoría de sus características, pero con la mentalidad del proyecto balagueriano, durante el fragor de las batallas de la Guerra Fría.  

 Durante todo el siglo veinte, no hemos podido encontrar pruebas, mucho menos indicios, de que la culpa de todos los males o en parte, que ha venido arrastrando el país, ha sido causado por la izquierda como grupo o los comunistas tratando de imponer su ideología.  Si hay abrumadoras evidencias, de que por no aplicar una justicia ejemplar a la muerte del dictadortrujillo, a los culpables que lo sustentaron, el país tuvo que padecer un golpe de estado, una guerra civil, una invasión extranjera, junto a presenciar impávidos como eran diezmados los valores más decididos de la “generación de la luz”. Además de lo enumerado anteriormente y consecuencia directa de esos hechos, se le añade el deterioro progresivo que ha venido sufriendo hasta la fecha, las instituciones vitales que componen al estado dominicano

Resumiendo todo lo anterior, vemos como la derecha es cómplice y a la vez culpable del golpe de estado del año 1963; autora y responsable de la segunda invasión norteamericana a suelo dominicano, así como también del exterminio de miles de seres humanos por motivos políticos, durante los primeros doce años en que gobernó su representante, al ejercer el mandato presidencial.

 LA  IZQUIERDA:

Cuando los jóvenes guerreros de la “generación del silencio” se tiran a las calles a tratar con su bullicio y rudimentarias armas callejeras,  impedir que continuara la dictadura después de la muerte de su instaurador, lo hizieron en parte estimulados por los nuevos aires de libertad que soplaban por toda América Latina, tras el inicio de la Revolución Cubana.  Ese hecho impactó como ningún otro en el pensamiento político de la juventud dominicana de aquellos años. 

Era la época romàntica de las lides políticas, porque en las trincheras opositoras no se luchaba por posiciones burocràticas gubernamentales, mucho menos por los beneficios personales que estas pudieran proporcionar, porque lo que se buscaba màs que nada, eran las transformaciones políticas y sociales que llevarían a los habitantes del país a disfrutar de un verdadero estado de derecho. 

Ellos asimilaron las inconformidades de su entorno e impregnaron con su espíritu las luchas por los derechos negados, un poco antes y durante la caída de la dictadura trujillista.  En cada batalla interpretaron los ideales de los nuevos tiempos, con el mismo sentimiento que llevaron los forjadores de la nacionalidad, representando para la patria en aquellos momentos, el agua todavía no contaminada por las impurezas históricas heredadas de sus ascendentes; fueron en esos momentos la esperanza del cambio.

Estuvieron presente en las grandes jornadas históricas que empezaron con  la muerte de Rafael Trujillo.  Fueron aquellos que se vieron libres de los traumas de la dictadura y decidieron luchar contra sus remanentes; màs luego, contra los golpistas del 25 de septiembre de 1963.  También, los que meses después a partir del 24 de abril de 1965, se integran a la lucha contra las fuerzas invasoras norteamericanas y sus aliados internos.  Y por último, los que junto a la “generación de la luz”caen durante los siguientes doce años, cuando deciden combatir al ingenio político del Dr. Joaquín Balaguer, con quien pierden su última batalla. 

Cuando comprendieron el papel que habían jugado y estaban desarrollando los políticos del norte en la vida institucional del país, supieron desde entonces que estos formaban parte del grupo de los culpables. 

Las continuas intervenciones de parte de los norteamericanos con el único propósito de proteger sus intereses, empujó a un sector de la juventud a posicionarse políticamente hacia la izquierda, y a expresar un sentimiento anti yanqui, através de un sinnúmero de agrupaciones que externaban claramente sus simpatías por quienes rivalizaban en esos momentos con los que ya se perfilaban como los enemigos de los cambios que el país necesitaba.  

Por eso llegaron a la conclusión de que el gran imperio del norte era parte del enemigo a combatir, pues cuando les convino apoyaron a Trujillo y cuando le dan la espalda porque ya no les conviene, logrando hacerlo caer, estimulan para que los cambios que se hizieran  en el país fueran para su conveniencia, no en base a las necesidades presentes y futuras de la población, por lo cual sentían que debían de estar del lado opuesto.   

 Y por lo tanto, no solamente los miraron como parte del adversario, sinó que buscaron el lado de sus oponentes, pidiéndole ayuda y tratando de asimilar ya dentro de la postura izquierdista, la doctrina comunista.

 Con esto, la lucha ideológica estaba planteada y las consecuencias del enfrentamiento entre las dos super potencias de ese momento, seguiría influyendo negativamente en el destino de los dominicanos.

Pero la realidad de esos jóvenes, su realidad generacional y la que lo siguió, definida como la de “la luz” fue, que ese acercamiento con los paises socialistas, les hizo màs traumàtica la lucha que libraron, ya que razones ideológicas empezaron a dividirlos y por ello perder adeptos a su causa, principalmente entre los sectores medios de la población, quienes se alejaron de esas escaramuzas sin sentido ajenas a los problemas nacionales.

Aunque se autocalificaban de izquierdistas, simpatizantes de los comunistas, su gran mayoría nunca conoció o practicó las orientaciones sociales, económicas y políticas de Carlos Marx, Federico Engels, Vladimir Lenin y de Mao Tse-tung.  Paradójicamente esa etiqueta, la de comunistas, la utilizaron màs sus opositores para justificar su exterminio, que el valor ganancioso que representó para ellos ser o calificados como tales, ante los sectores poderosos que temían y se oponían a un régimen de esa naturaleza dentro de la República Dominicana.    

Durante la tiranía, un simple pasaporte que hoy cualquiera puede obtener, solamente aquellos depurados por los organismos de seguridad del régimen podían conseguirlo.  Cuando esta desaparece, a la población en general se le facilita conseguir ese documento de viaje. Pero debido a la Guerra Fría, se imponen ciertas restricciones para su uso. Cada documento en su página número seis, decía lo siguiente:

 ESTE  PASAPORTE  NO  ES  VALIDO  PARA  VIAJAR  A  CUBA, CHINA  COMUNISTA,  RUSIA Y  DEMAS  PAISES   SATELITES  DE  LA  ORBITA  SOVIETICA.

Al tener la libertad de trànsito restringida, un grupo de jóvenes viaja clandestinamente a los países que prohibe el pasaporte  Allí buscan ayuda para dedicarse a sus trabajos partidarios en el país.  Cuando regresan por la misma vía, tienen que desarrollar sus labores en una supuesta ilegalidad, ya que estaban prohibidas todas las actividades de los partidos de izquierda.  Y debido a eso, a la falta de libertad de asociación imperante, es por lo cual tienen que actuar de manera oculta.    

Estos, después de finalizada la guerra de abril del año de 1965, tratan de organizar un frente común para darle màs solidez a sus acciones.  Por màs que lo intentan, por diversas razones no lo consiguen y se desvinculan entre si, tomando cada grupo un camino diferente en cuanto a la forma de enfrentar al mismo enemigo.    

Por eso surge la estrategia de “lo mejor al campo”, en donde algunos se desplazan hacia la zona rural, buscando atraerse al campesinado.  Otros, adoptan la idea del foquismo y envian a sus  hombres a entrenarse fuera del país.  Hubo quienes se dedicaron a crear una base urbana a través de los sindicatos y organizaciones estudiantiles.  Y por último, los que decidieron enfrentar directamente al gobierno, porque ya este empezaba a dar señales de querer exterminarlos, por lo cual utilizan el concepto de “tierra arrazada”, para responder golpe por golpe.

En el año de 1966, al empezar su primer cuatrenio de gobierno, el Dr. Balaguer implanta un plan de austeridad transitorio, según sus palabras, el cual iba a afectar enormemente a los sectores de màs bajos ingresos de la sociedad en aquellos momentos.  Luego, al año, anuncia que seguirà con el mismo indefinidamente. También declara ilegales a las huelgas, una de las maneras con que contaba la clase trabajadora organizada para encausar sus inconformidades y conseguir sus objetivos.  El gobernante tenía muy claro los pasos a seguir.  El sistema económico tradicional debía ser estabilizado acosta de los de abajo, porque los que tenían mucho que perder, era quienes lo sustentaban.   Esto motiva a que los sectores màs perjudicados tiendan a identificarse con los grupos opositores al gobierno y en apoyar cualquier deseo de cambio que los saque de sus penurias. Y con ese sentir tan generalizado, es que cuentan los grupos de izquierda para ganar adeptos a su causa. 

Pero en un momento determinado en el país, se produce ante de la crisis petrolera, una bonanza económica jamás nunca vista por la subida de los precios del azúcar, su mayor producto de exportación en esa época.  Esto incidió en un crecimiento significativo de la clase media, principal sostenedor del sistema capitalista.

Cuando los jóvenes izquierdistas se enfrentan a la extrema derecha, lo hacen en el área geográfica de dominación de los norteamericanos, especificamente en un país manipulado por ellos.  Se lanzan a una aventura casi solos, con la esperanza de atraerse a esa gran parte de la población que sentía sus mismas inquietudes, pero esta empieza a vivir en un momento dado el disfrute de un crecimiento económico; por lo anterior y lo siguiente, fracasan en el intento.

En el orden ideológico, los rusos y los chinos se distancian.  Se producen fisuras en las relaciones de los dos gigantes del mundo comunista.  La China acusa a los soviéticos de estarse apartando de la verdadera doctrina y por eso los llaman “revisionistas”.   Esta ruptura afecta de manera negativa a los grupos de izquierda que en esos momentos estaban operando en el país.  Se dividen y combaten entre si, lo cual hace que no puedan presentar un frente unido, ante un adversario más poderoso que ellos, los cuales también se infiltran en sus filas, originando esto que puedan ser fàcilmente perseguidos y neutralizados en donde quiera que tratan de hacer su trabajo político.     

Y también no logran sus objetivos, porque al dividirse, las imàgenes de sus líderes se diluye ante los ojos de una población que se torna cada vez màs indiferente a las acciones de esos jóvenes, perdiendo los mismos la credibilidad necesaria para organizar un plan de acción capaz de arrastrar a las masas hacia su causa.

La china comunista y los rusos, al parecer, solamente les dieron un apoyo tàctico y económico muy mínimo, donde un mutuo sentimiento inspirado por un enemigo común, hizieron posible el acercamiento, pero que quizàs por su lejanía geogràfica, no podían ofrecerles una ayuda màs amplia.  Cuba, aunque cercana, pero por las medidas que se habían implementado para contrarrestarla, tampoco pudo ayudarlos con efectividad.

Fidel Castro, mientras mantuvo su lucha en la Sierra Maestra, recibió ayuda tanto de la izquierda como de la derecha.  Solamente después que consolida su poder se mantiene con la izquierda, cosa que si hace desde un principio, no se sabe si hubiera triunfado como lo hizo.

Cuando en el año de 1967 cae en Bolivia el ya legendario Ernesto “Che” Guevara, médico revolucionario de nacionalidad argentina, la lucha de los izquierdistas sufre un duro revés en el continente y marcaría la pauta a seguir de los movimientos similares en toda AméricaLatina alineados en contra de los Estados Unidos.

Si se analiza la estructura de la derecha, extrema derecha o de los sectores adversos a la  izquierda en el país en  aquellos momentos, se llega a la conclusión del porqué los jóvenes izquierdistas no podían ganar con ese enfrentamiento. 

La clase política gobernante, la cúpula militar, la alta jerarquía de la iglesia católica, los industriales, los comerciantes en su mayoría y un gran número de profesionales e intelectuales, nunca estarían con ellos.  Aunque algunos de esos grupos no participó activamente en contra de la izquierda, pero con solamente negarle su ayuda como lo hizieron, fue suficiente para favorecer a sus oponentes.

La derecha fue un grupo que cuando lo necesitó, concilió sus intereses y se mantuvo unido para enfrentar el enemigo en común.  La izquierda aunque lo intentó, nunca no pudo lograrlo; su división le hizo màs fàcil el trabajo a su adversario, para exterminarlos como lo hizo.

 ¿Y quienes constituían a la izquierda? 

Aquellos jóvenes que se integraron a las luchas políticas tan pronto cae la dictadura, se dan cuenta de como los intereses norteamericanos, cuando les convino, fueron los que en parte mantuvieron a Trujillo y a su régimen.  Luego entienden que cuando ya no lo necesitan, son los que estimulan su caída, oponiéndose de paso a los cambios por los cuales ellos estaban propugnando cuando este desaparece del escenario.

Un grupo de ellos lo ven como al enemigo a combatir y se unen a las organizaciones políticas  que tienen como aliados a sus rivales, radicalizando con esto su postura y tomando sus posiciones dentro de la izquierda. 

Cuando el profesor Juan Bosch regresadelexilio en el año 1961, se integra inmediatamente con su partido a las lides políticas.  El se había dado a conocer en el fogueo de las luchas de los políticos liberales, que se oponían abiertamente a las dictaduras derechistas, que como plaga habían arropado en la década de los años cincuenta del siglo pasado a varios pueblos latinoamericanos.  Ya en el país, siempre mantuvo una posición de centro, alejado principalmente de los grupos radicales izquierdistas. 

Durante la campaña electoral de 1962 , un sector de la iglesia católica por medio de uno de sus representantes, lo acusa públicamente de ser comunista.  Eso era un pecado capital en aquellos momentos, porque primero, había que tomar en cuenta de donde era que venía la acusación. Y segundo, en el medio que se producía, porque él era un político con aspiraciones presidenciales, en una sociedad donde los grupos internos que habían sostenido la dictadura trujillista, ya habían definido sus posiciones dentro de la derecha.

Entonces, el padre Laútico García y el profesor Juan Bosch, se van a un debate por televisión.  Al final del mismo, el representante eclesiàstico tiene que admitir de manera pública, que su adversario no era comunista.

Cuando llega a la presidencia, siempre trató de alejarse de la izquierda y la extrema izquierda, tomando una posición centrista, sin perseguir o atacar a esos grupos políticos.   Inclusive, durante las elecciones que ganó, rechazó el apoyo de uno de esos partidos para ir juntos en esa contienda electoral, el cual tenía gran arraigo entre la juventud del momento.  No quería darle a sus rivales políticos la excusa, por la cual luego fue depuesto como presidente. 

Pero las circunstancias, los hechos que lo llevaron a redefinir su postura, la vemos inicialmente en la experiencia golpista que vivió en carne propia.  Luego, en los sucesos a partir del 24 de abril, en donde fuerzas invasoras extranjeras impiden que este vuelva a gobernar, causas que lo empujan definitivamente a inclinarse hacia la izquierda. 

Pasan algunos años, cuando vemos como en su propio partido ( P.R.D.), sus ideas ya con tendencia izquierdistas no encuentran cabida, por lo cual renuncia y funda otro (P.L.D), con inclinaciones marxistas.

El pudo haber sido un líder de masas dentro de la izquierda, pero fue màs que todo un  teórico en esa tendencia, que un pràctico para la acción inmediata.  Nunca pudo hacer causa común con los demàs grupos de su misma orientación, a quienes siempre desdeñó y nunca tuvo en cuenta, quizàs porque jamàs compartió sus métodos para combatir al enemigo en común.

El coronel Caamaño, fue hijo de uno de los militares que inició su carrera junto a Rafael Trujillo, cuando estuvieron juntos en la escuela para entrenar oficiales que instalaron los norteamericanos en 1917, ocupando su progenitor a partir de 1930, los puestos màs altos dentro de las fuerzas armadas durante la dictadura.

Ingresó a la vida militar como oficial de la Marina de Guerra, recibiendo luego entrenamiento en diferentes academias norteamericanas.  Fue un oficial superior en el cuerpo policial nombrado como“los cascos blancos”, los cuales se dedicaban a enfrentar cualquier brote de inconformidad política de los ciudadanos en las calles.

Cuando interviene en la contienda armada que se inicia a partir del 24 de abril de 1965, esos sucesos le cambian radicalmente su pensar político, descubriéndo durante esos eventos, cual era el verdadero enemigo a combatir.   

Cuando sale del país a ocupar un puesto diplomàtico en la ciudad de Londres, en Inglaterra, deja detràs de si un país ocupado por fuerzas extranjeras.  Y cuando el nuevo gobierno surgido de las elecciones que se efectuaron en el año de 1966, toma el mando, se va enterando de como son perseguidos y exterminados aquellos que fueron destados miembros  de su ya desintegrado ejército Constitucionalista.         

Los hechos de una realidad palpable, tal como la vivieron  los jóvenes de la “generación del silencio”, como también por la que pasó el profesor Juan Bosh, le fueron indicando el camino  a tomar.  Por eso toma la decisión de unirse a uno de los grupos de la izquierda revolucionaria que operaban en el país e integrarse junto a ellos en un campamento de entrenamiento guerrillero en Cuba.  Diferente a Bosch, el coronel fue un hombre de acción.

La izquierda con el Coronel Caamaño, tuvo un importante líder para el arrastre de las masas hacia su causa, pero su principal defecto como organización le facilitó el trabajo al enemigo y en parte a este el fracaso  de su misión: la falta de unidad.   

Los intereses de la derecha en la mayoría de los casos, la mantuvo unida. Por eso cuando su parte extrema empieza a exederse, los moderados callan por conveniencia. 

Con la izquierda sucedió todo lo contrario. Al no ponerse de acuerdo en lo básico y dejar de apoyarse mutumente, se alejaron los unos de los otros.  Lo único en común que los unia era el adversario, porque ni siquiera la ideología que decían profesar, pues estas estaban en mano de  tendencias antagónicas. Y las diferentes estrategias que desarrollaron para el enfrentamiento, los convirtió en minúsculas sectas sin credibilidad ante quienes querían atraerse.   

También dentro de la izquierda había un grupo de profesionales e intelectuales, pero en su  mayoría eran jóvenes idealistas de la clase media baja y pobres de la población, deseosos de los cambios estructurales que el país necesitaba.   Eran los llamados hijos de  “machepa”, habitantes de escasos recursos de las zonas rurales y de la ciudades, los cuales dominaban el escenario de las escuelas públicas y la universidad estatal, de donde salieron algunos de sus líderes más prominentes. 

Ellos se quedaron en un nivel primario de organización, cosa que le facilitó a la derecha exterminarlos, ya que no pudieron cuando trataron, de penetrar en el sentir del hombre del campo, quedándo los mismos aislados del mayor segmento social que había en el país en aquellos momentos. Esto así, porque nunca pasaron de ser varios grupos con ideas diferentes en cuanto a la forma de enfrentar a un mismo enemigo.  Esa división, fue la principal de una de sus tantas debilidades. 

Nunca se detuvieron a pensar en contra de quienes en realidad era que estaban luchando y con  cual y real ayuda contaban, no cayeron en cuenta de que estaban prácticamente solos y que los enemigos del patio eran la punta de lanza de un enemigo muy superior.   

No analizaron las causas del triunfo de la revolución cubana, donde el pueblo consolidó con su respaldo esa lucha, mucho menos el de la caída del régimen de Trujillo, donde un grupo de disidentes se fueron atrayendo unos a otros entusiasmados con el apoyo externo que iban a recibir, para verse luego el resultado, donde solamente hubo un cambio de mandos a manos más confiables para el poder extranjero, donde todo quedó igual, unicamente con la salida del “Jefe” como variante.

Tampoco, se dieron cuenta de las condiciones que se crearon para que se diera la revolución de abril y de ese mar humano que se tiró a las calles en la ciudad capital  para apoyarla, donde los militares pusieron las armas y la unidad de los sectores urbanos la lucha en las calles.    

Ellos solamente sintieron la responsabilidad de recoger las inconformidades populares y de dirigirlas, pero no se dieron cuenta cuando esta mermó, debido a la expansión económica que hubo en el país en determinados momentos. Donde tampoco midieron las consecuencias de sus pugnas, donde perdieron tiempo, apoyo y prestigio ante los ojos de la población.

La izquierda revolucionaria en ningún momento tuvo un lider con la imagen a nivel nacional que pudiera aglutinar a la población hacia sus objetivos. Cuando un grupo de ellos contó con la anuencia del Coronel Caamaño, sus debilidades internas puso el tiempo en su contra y cuando quisieron actuar, ya el enemigo estaba mejor posicionado y las condiciones sociales habían cambiado.

 Aunque hubieran tenido la posibilidad de iniciar  un movimiento que los llevara a enfrentarse con éxito a la extrema derecha, en cualquier parte del camino se iban a encontrar con las fuerzas militares norteamericanas, que ya alertas por el ejemplo cubano, intervendrían sin vacilación como ya lo habían hecho en otras dos ocasiones.  La primera en 1916 por intereses económicos, y la segunda en 1965, por motivos políticos màs que económicos.

 Aparentemente no sopesaron de que el país estaba encadenado a un sistema regional dirigido por el gran imperio del norte, de cuyos enemigos ellos se hicieron  aliados   Y de paso no midieron las consecuencias de convertirse en el oponente a eliminar en la llamada Guerra Fría, durante un gobierno que había tomado partido a favor de los que dominaban la región, teníendo en las llamadas “fuerzas incontrolables”, a los elementos necesarios para que le hicieran el trabajo sucio y luego lavarse las manos por los crímenes que estos  cometieron con su anuencia.

A saber, cometieron tres grandes errores que los llevaron sin que se dieran cuenta primero al fracaso, antes que a la derrota en el enfrentamiento:  El primero, su división interna, lo cual los hizo débil ante el adversario y perdieran simpatías entre las bases populares.  El segundo, el no observar detenidamente cuando una gran parte de la población urbana se tornó indeferente hacia su causa, debido al disfrute de una expansión económica.  Y el tercero, de no darse cuenta también, de que la extrema derecha en el país era solamente la parte visible y pequeña de un iceberg gigantesco, porque debajo de ella estaba un enemigo mucho màs poderoso, dàndo toda la ayuda posible para sacarlos de circulación y que a la larga no los dejaría llegar a donde ellos querían, tal como pasó.

 En otras palabras, no asimilaron a tiempo las enseñanzas del proceso histórico que habían vivido y no interpretaron correctamente el que estaban viviendo.      

En todo el trayecto de su calvario, con solo esa “esperanza y valor” que adquirieron de sus  ídolos del momento y que se les incrustó en la conciencia, pensaron triunfar y llevar a su pueblo por mejores senderos

 Y el resultado fue, una generación que le tocó sufrir con gran intensidad las lacras que producen la intolerancia ideológica y  “el menos precio de los derechos humanos.” 

Por eso vemos entre los años de 1966 a 1978, como una juventud en su flor, llevando en sus mentes y corazones los ideales de los nuevos tiempos, caer sacrificada en campos y ciudades, padeciendo como si fueran las siete plagas de egipto:

                    Las prisiones en solitarias.  Las torturas.  Los crímenes.  

                 Las  desapariciones.   Los atentados  en  las  vías  públicas.  

                        Las deportaciones.  Y el exilio para salvar la vida.

El 16 de agosto de 1978, es juramentado presidente de la república el señor Antonio Guzmàn Fernàndez.  Salen de las càrceles los presos por motivos políticos, regresan los exiliados y se elimina de los pasaportes la prohibición de viajar a los países comunistas. Entonces, para la República Dominicana termina la Guerra Fría.     

Los hechos nos muestran una guerra ajena que dejó sus secuelas, ante una ideología que fue tomada como excusa para cometer crímenes y hacer realidad ambiciones personales.  Ello tocó muy a fondo la vida de los dominicanos, dividiéndolos y conviertiéndolos en rivales. Y lo peor de todo fue, cuando se aliaron los espíritus del mal, dejàndole al país un altar lleno de héroes y màrtires.                                                     

                                                        

                                                                                     

 

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” ¿PORQUÉ, SI TRUJILLO FUE UN HOMBRE TAN MALO, ELIGIERON A BALAGUER VARIAS VECES PRESIDENTE? ” -1966-1970-1974-1986-1990-1994- (29)

  

Las fuerzas sociales con sus acciones, son las que  producen los hechos históricos, esos impresionantes e impactantes acontecimientos que van modificando la forma de vida de los pueblos; y estas, protagonizando los eventos que siguieron al golpe de estado de 1963, fueron acomodando el camino para que el Dr. Joaquín Balaguer regresara del exilio y se insertara de nuevo en la vida política de la República Dominicana.

 El solamente estuvo en el sitio adecuado en el momento preciso, cuando aquellos factores que le fueron adversos en determinados momentos, toman viento a su favor y lo empujan a colocarse a donde él quería llegar.

 A la muerte del “Generalísimo” en el año de 1961, ya el Dr. Balaguer había escalado las màs altas posiciones de caracter civil en el régimen impuesto a la Rep. Dominicana durante los últimos treinta años, apareciendo en esos momentos como el titular de la presidencia de la república.

Su preminencia en la dictadura la adquirió por sus servicios a la misma durante el tiempo que duró, donde a la muerte del “Jefe” ya era el número uno en el tren burocràtico, cosa que en un principio le impidió consolidar el poder político, pero fue lo que lo ayudó luego en su primer triunfo en las urnas electorales, debido al factor ignorancia con respecto al régimen trujillista, lo cual indujo a las masas campesinas  votar por su candidatura. 

 La izquierda revolucionaria, la cual trató de fortalecer su posición después de la guerra de abril, aprovechando el gran arrastre que tenían en un sector de la población en aquellos momentos, fue la que hizo posible, para que a su alrededor se agruparan las fuerzas que mantentenían al país controlado.

Lo anterior es así, pues quienes adversaban a los izquierdistas le dieron su respaldo: el poder extranjero y los jerarcas militares que en aquellos momentos controlaban los cuarteles, los cuales velaban por los intereses políticos de los norteamericanos.  En otras palabras, el factor Guerra Fría le fue favorable.

Cuando él queda al frente de la cosa pública, ya sinTrujillo detràs, pero con el hijo de este a su derecha, carecía del poder militar,  y aunque tenía cierto margen  para maniobrar en lo económico, no tenía  la influencia que daba el dinero de las arcas del estado.  Luego de la muerte de Rafael Trujillo, su hijo mayor Ramfis era quien controlaba esos renglones. 

Pero aún así en aquellos momentos, el Dr. Balaguer utiliza toda su astucia y experiencia adquirida, para tratar de seguir en el sitio que lo había seducido durante toda su vida, el cual se ganó por meritos propios a los ojos del dictador. 

Hay palabras que lo indican, expresiones y comentarios hechos a colaboradores cercanos y a la prensa, donde este manifiesta que nunca buscó ni deseó estar en el medio de los acontecimientos que se desarrollaron en las postrimerías del régimen, de que fueron momentos sobrellevados con mucho pesar; que fue el destino quien lo empujó a ello en una de sus jugadas indescifrables. 

Lo del destino si, porque ni el mismo Rafael Trujilló jamàs pensó que con su acción de ponerlo de presidente, aunque fuera de manera aparente, lo haría su heredero político.  Pero del significado de sus palabras, en cuanto a que no deseaba tener una oportunidad así, a las actuaciones que desarrolló cuando la tuvo, vemos como las últimas desdicen a las primeras, porque no es lo que se dice, es lo que se hace y como, que definirían esa postura.

Debido a lo explicado anteriormente, le hace el juego a Ramfis Trujillo, tratando nacional e internacionalmente de estabilizar lo que quedaba del régimen y por supuesto, para seguir teniendo vigencia en las altas esferas gubernamentales. 

Pero la familia Trujillo desconocía o no sopesaron las maniobras que hacía tiempo venían haciendo los gobernantes norteamericanos para buscar un cambio en el àmbito político dominicano, por lo cual desde el exterior estos estaban empujando el mismo internamente, para que ellos y su séquito abandonaran las riendas del poder.

Para los norteamericanos a la caída de la dictadura, el Dr. Balaguer fue en un principio una opción de poder, ya que para sus intereses él representaba la propuesta menos mala sobre otras dos a presentarse.   En unas apreciaciones del entonces presidente Kennedy, este emite juicios sobre  tres alternativas que se vislumbraban en el acontecer político dominicano: La continuación de la dictadura deTrujillo, cosa no deseable según sus palabras.  Un gobierno de transición dirigido por Balaguer y Ramfis, preferible a la toma del poder por los comunistas.  

Pero cuando Ramfis huye,  el  doctor queda solo.  En el país, las fuerzas  opositoras con apoyo urbano, nunca lo vieron  con simpatías  para dejarlo encabezar un gobierno de transición.  La excusa ante todos, era por haber estado ayudando al dictador durante los casi 31 años en que gobernó, cosa que constrastaba con la nueva imagen que se quería crear a los ojos de la población políticamente activa, que era la de borrar todo vestigio del poder trujillista. El había cometido el pecado que en aquellos momentos era imperdonable: haber sido  leal al “Jefe”.  Esto luego no importó, porque para quienes en verdad tenían el verdadero poder en la República Dominicana, a sus intereses le convenía màs  durante la Guerra Fría, tener gobernando a un supuesto trujillista  y no a un comunista o alguien quien fuera imparcial con los mismos.   

Pero el Dr. Balaguer, tratando de crearse las condiciones para seguir al frente del grupo que estaba en esos momentos  controlando el país, y buscando una coyuntura favorable a sus ambiciones, ya que estaba a punto de perderlo todo, estimula un golpe de estado, el cual  fracasa, en donde apresan a los integrantes del consejo de gobierno que presidía.

 Esto motiva a que pierda el apoyo de los norteamericanos, en los momentos que las fuerzas opositoras internas  arrecian sus ataques en su contra, obligándolo asilarse en la sede de la Nunciatura Apostólica en el año de 1962, de donde sale hacia el ostracismo y se radica en la ciudad de Nueva York.  

   -LA  PRIMERA  RAZON –

Al celebrarse las primeras elecciones libres en màs treinta años para elegir a un presidente, las gana el profesor Juan Bosch, apoyado por su agrupación política el Partido Revolucionario Dominicano.  Este ciudadano durante esa campaña electoral, recorre el país diciendo lo que haría una vez llegado al poder, señalando los beneficios de la justicia social y económica.  Pierde las mismas, el Dr. Viriato A. Fiallo y su partido Unión Civica Nacional, el candidato que llevó el estandarte del anti-trujillismo. 

El resultado de esas elecciones fue un mensaje claro del sentir de una gran mayoría del pueblo dominicano.  Ese fue un síntoma, eslabón de una cadena que en su momento pasó desapercibido, constituyéndose luego en la base para cuantificar al factor ingnorancia en toda su dimensión, con respecto a lo que fue Trujillo y su régimen.   

 Después de ese proceso electoral, los nuevos aires democràticos se ven inmediatamente contaminados por el germen de la Guerra Fría.  Ese primer gobernante salido de la voluntad del pueblo después de una dolorosa dictadura, entra en contradicción con sectores económicos poderosos y con los militares orientados por los norteamericanos.  Debido a ello, sus días de permanencia en la silla presidencial se veràn contados.  El 25 de septiembre de 1963, siete meses después de ser juramentado, se produce un golpe de estado y surge la excusa de que ese presidente era comunista, por lo cual el profesor Juan Bosch sale del país en calidad de exiliado hacia la vecina de isla de Puerto Rico.  Un triunvirato lo sustituye para gobernar. 

Pasan los meses y ya para el 24 de abril de 1965, los usurpadores del poder presidencial no pueden mantener la unidad de propósitos y se distancian.  Desde hacía un tiempo un grupo de militares buscaba un cambio, por lo cual se sublevan en contra de las autoridades civiles y de los mandos castrenses que los apoyaban.  Un nombre sale del anonimato, el de quien tomó el control en las calles de la revuelta y lidereó el enfrentamiento contra los marinos norteamericanos después que estos invaden el país, el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.  El y un grupo llamados los Constitucionalistas, se unen en sus deseos a una gran parte de la ciudadanía, que reclamaba la restitución del presidente que habían elegido en las urnas.  Luego de intensas negociaciones termina el conflicto armado y surge un gobierno provisional hasta tanto hayan nuevas elecciones.

Impedidos de entrar al país, uno por su pasado al servicio de Trujillo y el otro por la acusación de ser comunista, aguardaban en el exilio mejores tiempos para poder regresar, los dos líderes que en el futuro inmediato se dividirían el voto de la colectividad dominicana: El Dr. Joaquín Balaguer y el Profesor Juan Bosch. Ambos retornan en el año 1965, enfrentàndose luego en las elecciones del mes de mayo de 1966. 

Cuando el Dr. Joaquín Balaguer pisa el territorio dominicano, se lanza a recorrerlo para ganar adeptos a su causa electoral.  Hace alianzas con importantes hombres de negocios. Busca crear la imagen entre la población de que es el candidato de la paz, dando a entender de que el otro es el de la guerra. Sus partidarios mostraban cartelones diciendo que él era quien iba hacer la “revolución sin sangre”. Y esta vez su pasado al servicio de Trujillo no pesaba tanto, porque a los sustentadores tradicionales del màs alto puesto político del país, les preocupaba màs lo que acontecía en el momento: la Guerra Fría. 

Durante las incidencias de la rebelión militar que empezó el 24 de abril, poco a poco en los círculos del poder norteamericano, se fue perfilando la figura del Dr. Balaguer como alguien en quien ellos podían confiar.   Sabían que Bosch no era comunista, pero se negaba combatir a los mismos. 

El Doctor había dado declaraciones donde acusaba a Bosh de ser débil con los sectores de la izquierda dominicana, ademàs de que en sus discursos desde el exterior, fue creando una imagen de su persona, aceptable entre los círculos militares dominicanos de aquellos momentos.  

El profesor Juan Bosh al regresar del exilio, no hace la tradicional campaña proselitista, que es la de visitar los pueblos y ciudades del país para ganar votos a su causa.  Permanece la mayor parte del tiempo encerrado en su casa, y por medio de alocuciones radiales diarias, desde allí es que proyecta el interés de obtener nuevamente la presidencia de la república.

Las fuerzas invasoras que permenecen en el territorio nacional no le son favorables.  Los militares que rondan en ese momento el gobierno provisional, son aquellos que se opusieron a que volviera a gobernar, le son menos.  Y una gran parte del poder económico lo ve como un perjuicio para sus intereses. Pero esos sectores que le son adversos no votan o cuantitivamente sus votos no inciden. 

En la ciudad capital, cuando miles de personas se tiraron a las calles a partir del 24 abril de 1965, reclamando su presencia, se daba como un síntoma de que a cualquier prueba electoral a la que asistiera la debería ganar.  Ademàs, ahora se enfrentaba a un adversario que tuvo que salir del país repudiado por las turbas barriales que se formaron en las ciudades debido a su pasado trujillista.  Su triunfo parece seguro.

Pero en la siquis de una gran mayoría del pueblo dominicano estaba la ignorancia con respecto a lo que fue el dictador y su dictadura; esa falta de conocimiento o conocimiento tegiversado de la verdad, que no dejaba a ninguna de las personas que lo padecía, comprender el significado real en sus vidas del oscurantismo político, social y económico a que los sometió el régimen que encabezó Rafael Trujillo.  Si, ese factor sicológico estaba allí esperando nuevamente la oportunidad para reflejar su presencia en la voluntad electoral de una masa silente. 

Por eso, el resultado final de esa lucha electoral que se avecinaba tenía una incognita: esa masa silente.  La que nunca expresa sus simpatías públicas por nadie. La que jamàs se tiraría a las calles a repudiar o aplaudir a alguien.  La que guarda sus sentimientos y lo expresa secretamente el día de las elecciones en las urnas.   Lo que  ese factor permanente que arrastran en sus vidas, las hace sentir simpatías por el discípulo aventajado de Rafael Trujillo y que luego se convertiría en su heredero político.  No hay otra explicación a parte de un posible fraude, que confirme el triunfo del Partido Reformista y su candidato.  Y precisamente, la manipulación electoral que se hizo para favorecerlo, de la cual hablaremos màs adelante, puso al descubierto con toda su crudeza al factor ignorancia.

Cuando los que ejecutaron la política norteamericana, que auspició y apoyó el derrocamiento del profesor Juan Bosh, tomando luego la decisión de invadir el país que impidió entre otras cosas el que este volviera a gobernar, estaban conscientes de que si ganaba las elecciones de mayo de 1966, desde un principio sería un adversario màs en la región, precisamente en medio de la Guerra Fría y con el caso cubano al rojo vivo.  Ademàs había externado de que si volvía a la presidencia de la república, acusaría al gobierno norteamericano ante el Tribunal Internacional de la Haya, en Holanda, por el hecho de estos desembarcar sus fuerzas militares para intervenir en el conflicto dominicano de aquellos momentos.  

Es de suponer debido a lo anterior, que tratarían por diversos medios de que este no ganara esas elecciones, ya que habían elementos de juicio muy convincentes que entrañaban efectos negativos para sus intereses, si él llegaba nuevamente a  ocupar la silla presidencial,  empujàndolos por consiguiente a tratar de impedir un triunfo del PRD y su candidato.  Pero, ¿qué hicieron?   

Cuando se da la sorpresa electoral màs impactante en la vida de los dominicanos, donde anuncian ganador al Dr. Balaguer, miles de personas se quedan atónitas en los centros urbanos.  Hay pataleos.  Aparece la palabra fraude, pero no las pruebas del mismo.

El triunfo del Partido Reformista se dio principalmente en la zona rural, donde residía en la época de la cual estamos hablando, la mayoría de los habitantes del país.  En los centros urbanos donde perdió u obtuvo alguna victoria con muy excaso margen, la imagen de su candidato era bien conocida por lo que él representaba en aquellos momentos. 

La principal ganancia electoral del Dr. Balaguer se produjo lejos de las multitudes que se apoderaron de las calles en las principales ciudades del país, repudiàndolo a él en el año de 1961 y 1962.  Bien lejos de las miles de personas que se contagiaron con la algarabía de quienes arroparon el centro de la ciudad capital pidiendo los días 24 y 25 de abril de 1965, la vuelta de la constitucionalidad sin elecciones.  Màs lejos aún, de donde el daño de los morteros y las balas del soldado invasor dejaron un cuadro de destrucción y muerte,  del odio de los sobrevivientes.  Ese logro lo obtuvo en los lugares donde la ignorancia sembrada con relación a lo que fue Rafael Trujillo y su dictadura, guió la voluntad de quienes echaron sus votos en las urnas.  Y esa es la primera razón del porqué es elegido a través del voto popular por primera vez, el hombre que estaba en la presidencia de la república en los momentos en que el régimen trujillista de casi 31 años empezaba a desmoronarse. 

Casi cuarenta años después de haber ocurrido esos hechos, documentos que habían sido clasificados como secretos, procedentes de la presidencia norteamericana de la época en que Lyndon B. Johnson gobernó, nos muestran la otra cara de una otrora realidad.

Lo que hizieron las fuerzas interventoras para  ayudar a obtener  el triunfo electoral a su candidato preferido; esas actividades que fueron ocultadas, han salido a la luz para confirmar en parte como el factor ignorancia con respecto a lo que fue verdaderamente Rafael Trujillo y su dictadura para el pueblo dominicano, ayudó para poner por primera vez por medio de unas elecciones al Dr. Balaguer en la presidencia de la república. 

La orden del màximo ejecutivo de la Casa Blanca fue muy clara y contundente:  Había que poner al Dr. Balaguer en la presidencia.

Datos escritos y cintas magnetofónicas que hablan de los sucesos de aquella época, muestran sin lugar a dudas como el presidente norteamericano, la CIA y el FBI, junto a un equipo de funcionarios del Deparmento de Estado, maniobraron para que su candidato ganara las elecciones de junio del año 1966.  

Recursos humanos y financieros fueron puestos a disposición del hombre a quienes ellos deseaban tener gobernando en la República Dominicana,  para lo cual crearon  una impresionante base logística.

Por medio a encuestas que se mantuvieron secretas, patrocinadas por la CIA, fueron  descodificando el sentir de la gente por un candidato determinado en regiones específicas, por edad y sexo.  Por ello se dieron cuenta de que en la zona rural, principalmente entre las mujeres, estaba la preferencia por su candidato.  Con esa información, el equipo electoral extranjero del Dr. Balaguer, aconsejó la manera para que el voto femenino mantuviera una presesencia masiva durante esas elecciones.

Debido a lo anterior,  se apareció un día el candidato del Partido Reformista  de manera repentina,  diciendo de que se iba a retirar de la consulta electoral si no permitían a las mujeres votar sin cédula y en cualquier mesa de votaciones.  Cosa que luego se hizo para complacerlo.

Las encuestas patrocinadas por la CIA,  en un principio lo mostraban en la delantera, pero con muy poco margen, pero después que empezaron acomodarle los factores que debían favorecerlo, esto hizo que la aumentra de una manera considerable, reflejándose esos cambios en el resultado final que tuvo a su favor.  Incluso, debido al descontrol permitido para el voto entre las mujeres, hace pensar  ahora en aquellos casos, donde no había una explicación lógica para que hubieran más votos en las urnas que los registrados en determinados sectores.    

El factor miedo se convirtió en otra de las estrategias que utilizaron los organismos de seguridad norteamericanos estacionados en el país, contra el ente opositor.  Por eso, cuando el profesor Bosch decide no hacer su campaña política fuera de la habitación de donde hacía las transmisiones radiales, de no salir  al espacio abierto para codearse con el público en los campos y ciudades; lo hizo convencido de que en algún momento intentarían de matarlo. 

Sutílmente le fueron creando ese ambiente a su  alrededor  para que lo creyera, donde de hecho lo necesitaban más vivo que muerto.  Incluso, a este se le escuchó externar expresiones después de admitir la derrota, de lo convencido que estaba de que si ganaba no lo dejarían tomar el poder. Por eso hizo una pobre campaña, lo cual de seguro influyó  negativamente en  votos de electores indecisos. 

 Cuando un equipo de asesores electorales cubanos exiliados en Miami, algunos de los cuales trabajaron durante la dictadura de Batista, llegaron al país para esa época; cuando el presidente Johnson pidió al F.B.I. que concentrarà allí a sus mejores hombres; cuando una estación de la C.I.A. estuvo operando desde la embajada norteamericana monitoreando el sentir de la población, por esas actividades, estamos seguros de que hubieron muchos otras acciones ejecutadas para asegurar esa victoria, las cuales todavía siguen ocultas con el velo de la seguridad nacional del país interventor.

 Y no solamente le facilitaron el camino al Dr. Balaguer para obtener el trunfo en las elecciones del 1966,  utilizando el factor miedo contra el oponente y asesorando para que fueran eliminados controles de seguridad electoral para lograr sus objetivos, sinó que le dieron luego toda clase de ayuda necesaria para acabar con los jóvenes izquierdistas, utilizando a los militares dominicanos para hacer el trabajo sucio, amparado en la presunción de que habían “fuerzas incontrolables”.  

Un caso elocuente que  prueba lo que estamos comentando, fue la muerte del periodista Orlando Martínez por un escuadrón de la muerte salido de la alta jerarquía de un sector de las fuerzas armadas, donde  varios de ellos en estos momentos guardan prisión por dicho crimen.

 El estado más poderoso del mundo concentró sus más efectivos organismos de inteligencia en otro más débil, para ayudar a un hombre  obtener el poder presidencial de su país y  este le sirviera desde allí cuidando sus intereses, como luego así sucedió.

Unas declaraciones del Coronel Caamaño en 1966, durante su estadía en Londres como agregado militar, después de conocer la victoria del Dr. Balaguer, adquieren  una dimensión histórica de mucho peso, por la decisión que luego este tomó de irse a Cuba, buscando prepararse para revertir lo que había sucedido.

 “En un país intervenido militarmente, jamàs podrían haber elecciones libres”.    

   -LA  SEGUNDA  RAZON-

 Otro de los motivos, lo cual ayudó para que luego se diera la continuidad de lo que estamos tratando, la encontramos en el uso de los métodos coercitivos y violentos que se usaron  y que influyeron  para que el candidato del Partido Reformista ganara  las dos siguientes elecciones en  la década de los años setenta. 

 Una noche se apareció el Dr. Balaguer por las ondas televisivas, diciendo que en su gobierno medraban “fuerzas incontrolables”.  Desde ese instante fueron bautizadas las personas que por motivos políticos estaban cometiendo asesinatos en  contra de los opositores  a su régimen.   

 Periódicos de la época muestran hasta la saciedad, como iban sistemàticamente desapareciendo sin dejar rastro alguno y asesinados en campos y ciudades, todo aquel que hizo un intento de enfrentar abiertamente  al candidato que ganó las elecciones del año 1966,  apoyado por las fuerzas interventoras que estaban en esos momentos en el país.

 La ayuda en esos procesos electorales proporcionadas por  las “fuerzas incontrolables”, identificadas estas con los intereses de quienes libraban en la región la Guerra Fría en contra del comunismo, fue un factor determinante para mantener a la oposición acorralada y en desbandada, permitiéndole esto ganar fácilmente las dos siguientes elecciones.   

En el torneo electoral del año de 1970, el principal partido político de la oposición se abstiene de concurrir, por la atmosfera de inseguridad reinante para sus candidatos. Esta decisión le dejó el camino libre al Dr. Balaguer por el único adversario que le podía echar la pelea.  Estrategia que le dio nuevamente resultados favorables para las elecciones del año de 1974, donde ya todos se abstienen de participar por lo mismo.

  -LA  TERCERA  RAZON-

En esta primera etapa de los gobiernos del Dr. Balaguer, por la cual se mantiene gobernando, es por el dinero que produce el erario público, el poder que este le da para comprar, amedrentar y destruir a sus adversarios políticos, el cual fue usado abierta y públicamente sin recato alguno de su parte.

El caso màs patético en donde se usaron  los recursos del estado para conseguir la presidencia de la república, se dio en las elecciones de 1974.  A última hora, todos los partidos de la oposición se abstienen de participar en el evento electoral, debido al clima de violencia que el grupo de los “incontrolables”, junto a las fuerzas armadas que ya estaban abiertamente haciendo campaña por el candidato que presidía el gobierno, mantenían en todo el país en contra de la corriente opositora.

Con esto, pràcticamente se cancelaban las elecciones, pues no podía haberlas con una sola persona postulada a la presidencia de la república.  Esto pondría en un limbo jurídico al actual gobermante, quien deseaba reelegirse, ya que no habían previsiones legales para seguir en el puesto después de la fecha para la cual fue elegido.  Pero las consecuencias de ese hecho no pudieron medirse por lo siguiente:

Sorpresivamente una, de las varias agrupaciones partidistas minoritarias que se habían abstenido, decide en el último momento participar en el evento electoral.  Esto permite la celebración de esas  elecciones, la cual gana fàcilmente el candidato oficial.  De esta manera el Dr. Balaguer obtiene su permanencia en el principal puesto político de la república por un tercer período.  

 ¿Qué indujo al presidente de ese pequeño partido, romper el acuerdo de no participar en esas elecciones?

INTERLUDIO  ELECTORAL:  1978  y  1982

Aquí llegamos a la segunda etapa o proceso intermedio de las batallas electorales en la que participa el Dr. Balaguer.   En ella queda fuera de la presidencia de la república por ocho años de manera consecutiva, al perder las elecciones en los años de 1978 y 1982, por una abrumadora mayoría. 

 ¿Qué pasó entonces con la ignorancia, el miedo a las fuerzas incontrolables y el poder que da el dinero en esas elecciones, razones que lo habian mantenido gobernando durante tres períodos electorales consecutivos ?

Para 1978, ya habían pasado doce años desde que el Dr. Balaguer por primera vez había medido sus fuerzas con el principal grupo opositor.  El factor ignorancia con respecto a lo que fue la dictadura de Trujillo, inducida por un adoctrinamiento sistemàtico que fue moldeando el sentir y el pensar de la población con imàgenes tegiversadas de la realidad, fue decreciendo en el transcurso de ese tiempo en parte, al ir desapareciendo por razones biológicas una gran cantidad de sus portadores y sustituidas por una nueva generación sin los traumas que esta dejó.  Es decir, ese factor de dominación trujillista seguía vigente, pero mermó su efecto  electoral según fue pasando el tiempo.

Recuérdese también, que la última vez que este enfrentó a la misma organización partidista, su líder fue prácticamente acorralado por el miedo, dejando de hacer por ello una efectiva  campaña electoral, por lo cual  una cantidad indeterminada de votos indecisos engrosaron su forja electoral. Ahora en este caso sucede todo lo contrario, donde la oposición forma un solo frente y se tira al medio de la calle a captar el voto del electorado. 

El terrorismo político gubernamental llevado a cabo por medio de bandas y grupos paramilitares y el temor que esto provocaba en los sectores urbanos, así como la asistencia de militares a los mítines del Partido Reformista, llevando una pañoleta roja en la punta de sus bayonetas, todo eso en apoyo al candidato oficial, no pudo a última hora en las elecciones de 1978 cumplir su cometido, de presionar lo suficiente para que la oposición desistiera de su nuevo intento de sacar del poder al Dr. Balaguer.

 Esta vez sus adversarios resistieron cada ataque y lograron mantenerse unidos, no repitiendo el error de abstenerse nuevamente y entregarle sin echar la pelea la presidencia de la república, como lo habían hecho en los años de 1970 y 1974.

Los recursos del estado como factor de poder para comprar, dividir y amedrentar, estuvo a la orden del día para las elecciones de 1978, pero resultó con un efecto de manera inversa a lo que se esperaba. 

Fue una  avalancha monetaria la que se utilizó, de tal magnitud, que cuando el nuevo gobierno surgido de las urnas tomo el control del país, encontró sin capital de trabajo al Banco de Reservas, de propiedad estatal, y quebrada la institución que responde al nombre de Lotería Nacional.  Miles de cheques fueron expedidos en contra de la cuenta de esa institución en el banco del estado, los cuales fueron repartidos para ganar voluntad política.

 Se había constituido en una pràctica tan común, durante varios años, el de regalar dinero para que se asistieran a reuniones, marchas y mítines políticos, que las personas se acostumbraron a recibirlo como parte de una fiesta que nunca termina, aún con un pensar político diferente de quien hacía el ofrecimiento.

Un caso típico de lo anterior fue el de los empleados públicos, a los cuales nombraron como “Ràbanos”, ya que la mayoría en su sentir  mostró los dos colores que tiene esa raíz comestible: rojo por fuera y blanco por dentro. Para recibir los beneficios del régimen eran rojos, el color del partido oficial. Pero en las urnas electorales depositaron el voto de color blanco, el de la oposición.

 Y la Guerra Fría como factor contribuyente a la reelección presidencial, deja de incidicir por dos motivos.  El candidato opuesto al Dr. Balaguer en esos momentos, no representaba un peligro para los intereses regionales norteamericanos, como también  por la  mentalidad política de quien estaba dirigiendo los destinos del gran imperio del norte,  diferente a la de sus antecesores,  cosa que se podrá apreciar en lo relatado más adelante.

El desarrollo de los acontecimientos en la primera derrota electoral del Dr. Balaguer, producida en las elecciones de 1978, fue un proceso interesante, digno de mencionarse y explicarse detalladamente.  

Esos hechos  muestran  un patrón marcado por intereses de grupos y ambiciones personales, donde la voluntad ciudadana expresada en las urnas, fue la excusa usada por cada sector interesado en ocultar y no demostrar sus verdaderas  intenciones.

Esa situación fue un reflejo de la historia política del país desde que este se convirtió en república, porque en ellos se ven los intereses de las masas mayoritarias, supeditados al de los grupos minoritarios que detentan el poder. 

El fondo de esos sucesos nos muestra uno de los padecimientos que ha tenido que sobre llevar la sociedad dominicana, ya de manera tradicional: la aplicación de la justicia en base a prejucios o intereses de grupos dominantes. Como por igual, el debilitamiento o descrédito de las instituciones que deben llevar en parte  al país a convertirse en una verdadera nación, lo cual no ha podido lograr, debido a las actuaciones de los incumbentes que transitoriamente las regulan. 

En esta ocasión, la mayoría de los partidos de oposición, conscientes de que era la única manera de sacar del poder, a quien ya veían como un dictador de nuevo cuño, pero inseguros de su victoria, pues ya conocían de las truculencias de su adversario, logran unirse nuevamente en un sólo frente para presentarse en las elecciones del próximo 16 de mayo.   Esta vez iban a enfrentar el peligro que representaban “las fuerzas incontrolables”.   Nada ni nadie los haría huir a esconderse como en otras ocasiones, por desafiar políticamente a quien había decidido morir en la presidencia de la república.

Y la bajada, el descenso desde la màs alta cumbre política del astuto y temible adversario, se inicia en la madrugada del 17 de mayo, cuando un grupo de militares llega a la sede de la Junta Central Electoral e interrumpe el conteo de los votos, los cuales llevaban una trayectoria funesta para las aspiraciones de quien en esos momentos ocupaba la silla presidencial, de obtener por un cuarto período consecutivo el derecho de ocupar la primera magistratura de la nación.

Cuando el rumbo que llevaban los votos, empezaron a darle la espalda a la relección presidencial, el pànico se apodera inmediatamente de algunos  jefes castrenses.   Estos, al ver en peligro sus privilegios si caía el poder político  en manos de las fuerzas opositoras, sustentadas por un orden económico que había esperado pacientemente su turno, aparentemente no son leales al ocupante de la casa presidencial y sopesan la idea de un golpe de estado, cuya primera medida fue decidir que el voto de las urnas, la voluntad del pueblo, debía ser considerado como cualquier otro pedazo de papel, para arrugarlo y tirarlo al cesto de la basura, actuando a semejanza y como en otras tantas ocasiones hiziera  su jefe supremo con las instituciones bàsicas del país.   

Luego, los demàs sustentadores del poder presidencial empiezan a presionar al mismo, para que  ponga las cosas en orden.   Con esto al “Doctor” se le presenta un dilema.  No podía echar la pelea con los militares, porque eran sus principales sostenedores.  Pero tampoco podía ignorar a los poderosos hombres de negocios y al presidente de los Estados Unidos.  

En aquellos momentos, allà en su refugio hogareño de la avenida Màximo Gómez, suponemos a un Balaguer pensativo, meditando sobre los recientes acontecimientos. De seguro que todas las neuronas que intervienen en su pensamiento político se encuentran en estado de alerta, buscando alternativas que le permitan salir sin perjuicios, ante la situación que se le ha presentado. Su silla està en juego y  no la quiere perder, ella representa el poder. 

Ese poder seductor que poco a poco desde 1930 lo fue embriagando con sus encantos; el cual  para conseguirse como él mismo sabía, no tiene amigos, sólo aliados circunstanciales.  Aquellos que  siempre dejó esperando con la esperanza de que él algún día se iba a hechar a un lado para dejarlos a ellos disfrutar de lo que tanto tiempo a él le tocó esperar para obtener.   ¡Qué ilusos!  Imaginamos, pensaba él.  

Después de sopesar todas las alternativas posibles, toma una decisión.  Con una maestría envidiable, deja que su destino lo decidan los acontecimientos, que él mismo con su estrategia ya delineada, busca que estos como en otras ocasiones  se  tornen a su favor.  Por eso, con un mutismo aparentemente comprometedor,  decide no actuar y esperar. 

Desde ese momento todo el país se paraliza, pues quien tiene el  poder para resolver la situación, el presidente de la república, calla y se mantiene alejado, dejándole la sensación al país y al mundo de que era cómplice de tal acción.  Con este proceder busca que sus rivales políticos se enreden en el anzuelo, que con su actitud acaba de lanzar.

Mientras, la oposición, encabezada por el Dr. José Fco. Peña Gómez, aquel lider político que con su arenga por la radio en la  tarde memorable del 24 de abril de 1965, exortó al pueblo apoyar la revuelta militar que empezaba en aquellos momentos, analiza la jugada del anciano presidente y se da cuenta de lo que este pretende, por lo que pide a su militancia que mantengan la calma. Una respuesta a la misma postura de quien con un silencio muy elocuente, espera que ellos se tiren a las calles a protestar y que se generen actos de  vandalismo, para así tener la excusa y justificar de que no hay condiciones para seguir con el conteo de los votos y anular las elecciones. 

Estábamos presenciando a dos brillantes estrategas políticos, cada uno desarrollando sus habilidades durante el fragor de una de las convulsiones electorales más críticas que había vivido el país en toda su historia.

Mientras, el panorama nacional seguía confuso y se notaba tenso.  El proceso electoral del 16 de mayo había quedado inconcluso.  La mayor parte de la ciudadanía permanecía recluida en sus hogares, haciendo toda clase de conjeturas sobre lo que había pasado,  especulando sobre lo que esto podría desencadenar, porque no era mucho lo que se sabía al respecto. La actividad comercial de los pueblos y ciudades era casi nula; el país estaba virtualmente paralizado.

En el vórtice de los acontecimientos, cuando no le da resultado su estratagema, pone en práctica otra, buscando reacciones emotivas de sus adversarios que los perjudiquen.  Por eso, una noche y de manera sorpresiva, se aparece el Dr. Balaguer por las ondas televisivas, no con la intención – ni por asomo, lo cual era su  deber-  de anunciar a la ciudadanía el que se iba a llevar a la  justicia a quienes presentaron el bochornoso acto de interferir con el proceso electoral, los cuales estaban bajo su mando por ser su Comandante en Jefe. 

Cuando se presenta allí, detràs de una tribuna y con una bandera nacional  en el fondo, busca dos cosas:  La primera, con sus  palabras iniciales, darle una reprimenda  a sus parciales, que inquietos ante tantos rumores contradictorios, le estaban pidiendo casi a gritos de que hablara, que se dirigiera al país y contara lo que estaba pasando, que los sacara de los momentos inciertos en que estaban viviendo junto a toda la población.

Entonces, aquella figura envejecida y de aspecto triste, pero con la sabiduría política para saber lo que estaba haciendo, arremete usando las palabras de la madre de Boabdil el moro, último rey de su estirpe en Granada, provocadas  por un mar de lamentaciones de este cuando pierde la  misma en manos de los Reyes Católicos, durante la reconquista española debido la dominación arabe de ocho siglos en esa parte de Europa: 

 “ Es justo que lloreis como mujer, lo que no supísteis defender como hombre.”

Y la segunda, jugar su última carta, queriendo incendiarle el ànimo a sus adversarios, buscando que hagan una trastada y justifiquen con sus acciones que él siga en la silla presidencial, lo cual no logra.  Por eso, en esa covertura televisa, le echa la culpa de lo que estaba pasando a todos los sectores envueltos en el proceso electivo, exculpando de paso  a los autores materiales y aparentemente intelectuales de esos hechos: los militares.  

 Esa casta de generales que se mantuvo apegado a él a pesar de sus diferencias de grupo, porque fue quien los encumbró social y económicamente con promociones de rangos, exoneraciones aduanales, tierras cañeras e importantes puestos en la administración pública. 

Los que actuaron durante doce años en base a las insinuaciones u observaciones que este externaba sobre el caso que ocupaba la atención del momento.

Ellos nunca recibieron, a menos que se pruebe lo contrario, un mandato presidencial de manera verbal o escrito de torturar, asesinar y hacer desaparecer seres humanos.  En algunos casos sólo escucharon e interpretaron lo que significaba para el presidente, lo molestoso y poco conveniente que resultaban las acciones de tal persona o grupo de personas, actuando luego en muchos casos con la ayuda de sus asesores extranjeros, los cuales le proporcionaron en innumerables ocasiones la logística necesaria para ubicar y exterminar al adversario.

 Y con relación a las elecciones dedujeron, como ya era la costumbre, de complacer los deseos de quien dirigía el país desde la presidencia de la república, de no querer perder las mismas, pero actuando también de esa manera, porque a la vez estaban buscando proteger sus intereses. 

En esos momentos se estaba desarrollando un sistema de mando que estimulaba al subordinado  actuar sin quedar comprometido el jefe del mismo, si algo salía mal.  En todo caso, este podría aparecer como responsable, pero no culpable.  Por lo que se deduce  de lo anteriormente expuesto, la culpabilidad del sector militar en el caso de la Junta Central Electoral la iba a dejar impune, y como en el país ya no existía ninguna institución con autoridad para reclamarle su falta de responsabilidad, todo quedaría ahí, en nada, como luego así sucedió. 

Durante los últimos doce años, el poder político representado por el Dr. Balaguer, había manejado hàbilmente los tres grupos que siempre hasta la fecha habían estado apoyàndolo: El poder militar, el económico y el extranjero.  Esos cuatro poderes en conjunto, en el curso de los años mencionados, habían interactuado de una manera tal, que sus intereses nunca habían chocado o entrado en contradicciones.  Pero a partir de la incursión de los militares al local de la Junta Central Electoral, esa base de sustentación muestra dràsticamente otra cara.

Un importante grupo de la fuerza económica delpaís, esta vez decide no cerrar los ojos como en otras ocasiones hizieron ante los crímenes y atropellos que se estaban cometiendo,  y se manifiesta públicamente dando a  entender que dejarà solo a quienes intenten desconocer la voluntad del pueblo en las urnas.

La lucha en esos momentos no era contra los jóvenes izquierdistas. Es parte de su mismo sector que se verà perjudicado si se viola la regla del juego, ademàs influye la paralización económica del país y por ende de sus negocios, por lo cual parte de la clase empresarial se pronuncia en contra de las maniobras de los jerarcas militares para entorpecer el conteo de los votos de las recién pasadas elecciones. 

Los intereses de un grupo de generales chocan con los de otro, del sector económico, y el poder extranjero que con anterioridad le había hecho advertencias al presidente para que desistiera de su continuismo, està de cerca observando sus movimientos. 

El poder político se ve en una situación difícil, porque todo lo que se había planeado y hecho hasta ese momento para quedarse y continuar con su proyectada reelección, està a punto de colapsar, ya que no encontrarà el suficiente apoyo para imponerse bajo esas condiciones.

De varios países llegan mensajes de sus actuales presidentes pidiendo al gobierno de que no interfiera con  el resultado de las urnas. Entre ellos, hay uno de un espécimen raro de la fauna política norteamericana y quien sería el ganador del premio Nóbel de la Paz en el año 2002, presidente en esa época de losEstados Unidos, del Sr. Jimmy Carter.  Con su actitud, refleja un cambio en la política exterior norteamericana para latinoamérica, que vivía padeciendo en esos momentos de varias dictaduras militares.  

Este anvía al embajador del imperio  con un mensaje, a tocarle las puertas de su santuario al señor presidente. No le abren y lo dejan en el umbral esperando. Antes de irse, el mensajero imperial le deja una nota con el propósito de su visita. 

Ese zarpazo lo hace definitivamente poner  los pies sobre la tierra y lo recibe al igual que su querido “Jefe”, de quienes menos los esperaba y a los cuales favoreció con su  política anticomunista: del gobierno norteamericano.

Ya consciente de que la Divina Providencia, la suerte o el azar no estaban a su favor como en otras ocasiones, y como un zorro de la política que había demostrado ser, sabía a quienes no enfrentar y entrega el mando del estado a quien declaran vencedor.     

Durante el impase electoral, cuando le tocó externar alguna explicación de lo que estaba sucediendo, el Dr. Balaguer quiso decir con sus palabras, de que nadie debió hacerse la idea de que él en algún momento había tratado de aprovecharse de esas acciones ilegales para seguir en el mando del estado, dando a entender de que nunca ocuparía la silla presidencial en contra de la voluntad ciudadana.  Pero su manera de proceder desde el inicio indicaban todo lo contrario, por lo cual parte de los grupos que lo sustentaban tuvieron que advertirle claramente que no lo iban a poyar en tales circunstancias  Y lo hicieron, tanto el poder económico como el extranjero, porque en esos momentos tenían en juego intereses muy diferentes a los de los militares y a los deseos del presidente de la república.

 La crisis electoral de 1978 fue una lucha de intereses, provocada por la tendencia que llevaba el conteo de los votos la madrugada del 17 de mayo, echados en las urnas el día anterior.  Fue un enfrentamiento entre los grupos que habían estado apoyando el poder presidencial durante los últimos doce años, donde todos  decían  y estaban de acuerdo, menos los militares, de que la voluntad popular en las urnas había que respetarla.  Pero cada quien ocultó detràs de esas palabras sus verdaderas intenciones como veremos a continuación. 

Los militares empezaron el conflicto, con la excusa de que estaban alterando los resultados, pero era que temían perder sus privilegios.  Los grupos económicos, viendo parte de su sector perjudicado y el país paralizado afectando sus negocios.  El poder extranjero, con una mentalidad diferente a sus antecesores, queriendo aplicar su nueva política exterior de no apoyar o auspiciar regímenes que se mantuvieran por la fuerza. Y el poder político representando por el presidente de la república, donde su único interés era seguir gobernando en el medio de todos ellos, maniobrando para no perder su silla.  

Cada quien perseguía objetivos diferentes, ocultando cada uno la verdadera realidad de sus motivaciones, detràs del concepto que encerraba la idea, de que al pueblo había que respetarle el derecho de elegir  a sus autoridades. 

El caso que avala lo anterior y muestra de una manera contundente como fueron negociados los principios que cada grupo decía sustentar, se produjo cuando la Junta Central Electoral emitió aquel llamado “fallo histórico”, el cual consistió en quitarle dos senadurías al partido ganador (PRD), quien las había ganado limpiamente por mayoría de votos, para dàrselas al partido perdedor (PR).

Con esto, los sectores que propugnaban por el respeto de la voluntad popular cuando los militares quisieron irrespetar la misma, no ejercen la suficiente presión para revertir esta acción, porque ya tenían parte de su pastel asegurado.  ¿ Y por eso no era que tenían en jaque al poder político ?  ¿Y el respeto de la voluntad del pueblo en las urnas, qué ? 

Los negocios volvieron a su ritmo habitual y se dió la sucesión de un sector económico por otro en la repartición del botín gubernamental.  El poder extranjero se dio por satisfecho con el relevo presidencial, y aunque tenía presente la Guerra Fría, aplaudió con beneplàcito la salida  de las càrceles de los presos políticos, el regreso de los exiliados, como también cuando cesaron las persecuciones y los atropellos por las “fuerzas incontrolables.”

Al poder político, la decisión de la Junta Central Electoral de regalarle dos senadurías, le dio la mayoría en ese hemiciclo, lugar donde se elegían a los jueces del sistema judicial, por lo cual ya en la oposición, tenía asegurada la impunidad por sus actuaciones en los últimos doce años.  Ese “fallo histórico”  le permitió al Dr. Balaguer retirarse con parte del poder,  ya que podía nombrar desde su casa a los jueces de la judicatura. 

Aunque a la fecha no existían precedentes para sentar en el banquillo de los acusados a un expresidente, por este haber violado las leyes del país durante su permanencia en el cargo, cualquier acción legal en su contra o para sus colaboradores, por lo menos en los próximos cuatro años no iban a prosperar.

 ¿Y los militares?  Estos, subestimando al nuevo gobernante, tratan en una renunión ante de que este tome el mando del estado, de imponérsele, con una serie de sugerencias que les aseguraban ciertos privilegios.  Pero tan pronto este hizo su juramentación, desechó las mismas y procedió de inmediato a destatunar la jerarquía militar politizada, pasando un grupo a retiro y enviando a otros con cargos diplomàticos al exterior, por lo cual a nivel de pueblo le pusieron un sobre nombre: mano de piedra Guzmàn.

Cuando llegan las próximas elecciones en el año 1982, el Dr. Balaguer participa y las pierde.  De los cuatro factores que le ayudaron anteriormente a mantenerse gobernando durante 12 años y por no tener el poder que da la presidencia de la república, hay tres que no puede inducirlos a su favor.  El primero, las acciones ocultas de algunos militares para atemorizar a la oposición.  Aunque estos grupos   estaban intactos, no tenían una cabeza que estimularan sus acciones con impunidad oficial. El segundo, el presupuesto económico del país, de donde salía el dinero a raudales para destruir, comprar y dividir a sus adversarios. 

El tercero, el efecto de la Guerra Fría no influyó a su favor, porque en esas elecciones no había un candidato que tuviera el rechazo de los políticos norteamericanos en el poder, porque cualquiera que ganara no representaba un peligro para sus intereses. En esta ocasión solamente puede contar con uno, el de la ignorancia, que aunque se mantiene a pesar del paso de los años, ha ido decreciendo y sus efectos ya no son tan contundentes para inducir por si solo los resultados  a su favor y darle la victoria.   

 ELECCIONES- 1986-1990-1994

La tercera etapa o parte final de las incursiones electorales del Dr. Balaguer, empieza con las elecciones delaño de 1986.

Después que termina el proceso electivo de 1978, la oposición cree haber vencido al persistente y ahora ex-mandatario, pues al verlo casi ciego y con 72 años de edad, le tienen la consideración de  aplicarle el  “borrón y cuenta nueva”, dejàndolo que se vaya tranquilo a terminar sus últimos días en el retiro hogareño.  Pero lo subestimaron, pues este preparó luego su retorno ante la ingenuidad o la ceguera política, resulta paradójico, no de él, sinó de sus adversarios que lo consideraron ya acabado.

Sus tradicionales oponentes, cuando por ocho años estuvieron dirigiendo el país,  no estuvieron a la altura de lo que reflejaban sus actuaciones cuando estaban en la trinchera opositora.  Gastaron sus energías en escaramuzas políticas que diluyeron su imagen a los ojos de la población, la cual siempre esperó los cambios y transformaciones que vociferaban con sus arengas públicas. 

Y la ciudadanía, cansada de esperar, no le dieron otra opción a escoger, por lo cual le da una nueva oportunidad al octogenario político, ya ciego y casi paralítico, para que volviera a la presidencia de la república.   

Ese regreso lo hace de manera magistral, provocando y aprovechando los errores políticos de sus oponentes, los cuales se dividen y enfrentan, pescando en una reñida votación electoral la presidencia de la república.  

 Ya con el poder  nuevamente en sus manos, ejecuta una acción que dejó desconcertada a la ciudadanía, a la políticamente activa.  Fue la de poner en marcha la acción de la justicia, pidiendo castigo para los que habían delinquido durante sus ejecutorias públicas, pero solamente para aquellos que lo habían hecho en los últimos cuatro años.

 ¿Porqué limitó el período de acción de la justicia, solamente al gobierno que lo precedió?

 ¿ Porqué no pidió  abarcar también  los años en que había sido presidente?  Era obvio.

Tan desconcertante fue la medida, pues con ello echaba al olvido su pasado, de cuando por doce años estuvo de manera consecutiva en la presidencia de la república haciendo lo mismo o peor.  

No se sabe que clase de profundos y oscuros sentimientos acumulados albergaba su persona hacia el adversario, para hacer lo que hizo.  A la larga, solamente puede humillar públicamente a quien cuyo pecado capital fue no hacer lo mismo cuando pudo, con ahora tan peligroso persecutor.  Con esto, sienta un precedente en la historia política del país, de un presidente llevar a otro que lo fue ante los tribunales, acusàndolo a él y a sus colaboradores  de cometer actos de corrupción desde un puesto público.  

También en esta ocasión, vuelve con una manera hambrienta y feroz de no dejarse de nuevo caer, pues su maquinaria política cambia los métodos, concentràndose esta vez en la forma de modificar o alterar los resultados electorales. 

En las siguientes, la del año 1990, con la oposición tradicional dividida y desprestigiada a los ojos de la población votante, se enfrenta pràcticamente a un solo opositor, el cual venía surgiendo con una maquinaria política nueva y diferente, bautizada con el nombre de Partido de la Liberación Dominicana.   

Cuando es  declarado ganador,  su principal contendor, que en ese entonces volvía a ser  el profesor Juan Bosch, lo acusa públicamente de haber ganado por medio del fraude, pero todo se queda en palabras. 

Y así llega gobernando el Dr. Balaguer al año de 1994, donde  se postula en las elecciones de ese año y protagoniza las convulsiones que nuevamente se presentan durante el proceso electoral, buscando como siempre la manera de perpetuarse en la presidencia de la república.  Cuando lo declaran ganador, sus oponentes logran demostrar esta vez las irregularidades que los afectaron y reclaman las reivindaciones que creen pertinentes.  

Buscando detener a esa máquina política pensante de la cual el tiempo ya se había olvidado, sus adversarios logran hacer que se le hagan varias modificaciones a la constitución de la república y de paso a las leyes electorales, buscando de que no pudiera reelegirse. También consiguen quitarle dos años a su nuevo mandato, que era de cuatro, por lo cual su voluntad se ha impuesto y burlado nuevamente a sus opositores, pues ha logrado quedarse en la silla presidencial a pesar del desorden electoral inducido y comprobado para su beneficio. 

 Cuando sale de la presidencia de la república en el año de 1996, jamàs vuelve a ella por dos razones:  estaba prohibida la reelección y cuando caduca ese obstàculo, su estado físico ya no se lo permitió.   

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Las Huellas de un Cortesano. (28)

              LAS  HUELLAS  DE  UN  CORTESANO

 

                            Sept. 1/1906      Julio 14/2002

Para el año de 1978, el Dr. Balaguer gobierna a sus anchas.  Tiene los poderes político, militar y económico.  La justicia, con jueces en las càmaras penales, algunos de ellos con rangos militares que dictan sentencias por órdenes superiores, junto al congreso, están bajo su control.  Durante los últimos doce años, su obra de gobierno ha dejado huellas muy difíciles de borrar en la conciencia de los sobrevivientes.

Ya para la fecha señalada, la oposición izquierdista radical había sido eliminada; y con ello, la gran disidencia acallada.  Un grupo cayó asesinado en campos y ciudades. Unos cuantos desaparecieron sin dejar rastros. Otros murieron en enfrentamientos con las fuerzas militares y policiales.  Algunos abandonaron la lucha partidaria o ideológica para dedicarse a trabajar en el sector privado o en el desarrollo independiente de sus profesiones. Varios se unieron a los partidos tradicionales de la oposición encauzando sus luchas por la vía electoral.  Y los menos fueron comprados por él y se le unieron.

 Las instituciones, para que la ciudadanía agraviada hiciera valer sus derechos, fueron convertidas en una especie de espejismo reflejadas tan solo en papeles.  La Constitución fue una de ellas.  Esto así, pues como él mismo dijera dando a entender con palabras ya célebres llevando sobre sus hombros la más alta investidura del país, que la carta magna era tan solo un pedazo de todos ellos.

Los sectores económicos màs poderosos de ese momento, agrupados en un organismo de origen presidencial llamado el Consejo Nacional de Desarrollo, compartían con el gobernante algunas de las decisiones del sector a implementarse, traduciéndose esto en  apoyo político, pues bajo su régimen se habían enriquecido aún màs.  Leyes de incentivo industrial y decretos quitándoles sus derechos a los trabajadores, como el de congelar los salarios y prohibir las huelgas, convirtieron a este sector en un importante aliado en sus deseos continuistas.  

 Aquellos periodistas que llamaban la atención, porque se atrevieron con su pluma a denunciar las anomalías, los abusos y atropellos del nuevo estatus político implantado, fueron intimidados con amenazas de muerte, cayendo luego varios de ellos asesinados en las calles.                                                                           

 Por lo anterior, ya los programas de informaciones radiales y televisivos eran mayoría, así como la línea editorial de algunos periódicos, que convivían con el régimen sin hacer mucha estridencia, reflejàndose en ellos el miedo que procedía de las “fuerzas incontrolables”, como también la conveniencia, al recibir algunos los favores económicos desde las alturas del poder.  

Cuando el sector militar, la iglesia católica y la flor y nata de la intelectualidad, màs todo grupo cuya representatividad tuvo algún valor social en su momento, ya fuera por miedo o por conveniencia, entró a formar parte del régimen de Trujillo, este logró darle una base sólida de permanencia al mismo.  Igual pasó durante el gobierno de los doce años de Balaguer. Parte de esas mismas corrientes sociales le dieron su respaldo, pero con la variante de que esta vez el miedo venía dado para estos grupos, por medio del comunismo representado por los jóvenes izquierdistas, y la conveniencia por los mismos beneficios que recibieron durante la dictadura. 

La bonanza económica que había obtenido el país en años recientes por la subida de los precios del azúcar, permitió la expansión de la clase media, quitàndole, de paso, presión social al gobierno.  Esto permitió crear una importante infraestructura vial e hidroeléctrica, donde también se invirtió en la construcciones de casas, edificaciones multifamiliares, paseos y jardines, cambiàndole de manera notoria el aspecto visual a la ciudad capital y a otras del interior.  Esta expansión monetaria fue utilizada entre otras cosas también, para la instalación de comedores económicos, donde personas de bajos ingresos obtenían el almuerzo a un precio asequible para sus bolsillos. Y los màs pobres encuentran un paliativo a sus penurias económicas a través de una entidad sin fines de lucro con apoyo gubernamental, llamada La Cruzada del Amor.   Les repartían fundas con alimentos y juguetes a los niños. El trasfondo de dichas actividades, reflejaba el interés de crear lealtades electorales con “la manipulación de la pobreza”.      

Debido a todo lo anterior el Dr. Balaguer està en la cima, con una base, la cual al parecer lo hace invencible ante cualquier intento de querer obligarlo a modificar su voluntad de morir en la silla presidencial.

Pero, “hay pelos en el sancocho.”  El escenario ya no es el mismo al del año de 1966, porque ya no había fuerzas invasoras norteamericanas, ni agentes de la CIA o el FBI, mucho menos funcionarios del Departamento de  Estado de Norteamérica,  con deseos de apoyar sus intereses.  El poder extranjero estaba en manos de otra mentalidad política, màs liberal y democràtica, diferente a la que 12 años atràs invirtió recursos económicos y le dio apoyo logísticos en su campaña electoral.  Ademàs, de que esta traía una agenda diferente para América Latina, que  no iba apoyar su tradicional estilo de gobernar. 

En el exterior, desde hacía un tiempo, deambulaban por diversos países grupos de exiliados.  Las càrceles, principalmente la del penal de la Victoria, “ergástula de la Revolución sin Sangre”, la cual sustituyó a los centros de torturas de “La “40″ y El “9″, donde las paredes de sus celdas solitarias seguían destilando desde la dictadura trujillista el dolor que produce la degradación humana, albergaban un grupo de presos políticos, aquellos jóvenes que no murieron a manos de las “fuerzas incontrolables”.  También, una nueva generación de ciudadanos, sin algunos de los traumas que dejó el trujillato, venían ocupando los puestos electorales de sus antecesores. 

Todo lo enumerado anteriormente eran síntomas, mejor dicho grietas.  Ante cualquier movimiento brusco que sufriera su estructura de poder, podrían ceder y convertir en pedazos sus sueños de seguir gobernando hasta el último hàlito de vida.       

Y esto sucedió cuando la Junta Central Electoral empezó a emitir boletines con los primeros resultados de las elecciones que se efectuaron el 16 de mayo de 1978.  Esos datos empezaron a enviar la señal de que ya no había espacio, por el momento, para seguir acomodando al heredero político de Rafael Trujillo en la silla presidencial. 

Esta vez los votos de las urnas no le favorecían.  Pero lo que le dio mayor credibilidad a esos resultados incompletos, porque a penas empezaban a ofrecer las primeras informaciones, fue la decisión de un grupo de generales tratàndo de revertir la marcha inexorable del destino.

Estos, queriendo echar a un lado la voluntad del pueblo, interrumpen el conteo de los votos y provocan con su acción que la base de sustentación del gobierno se debilite, ya que se divide, dàndole el puntillazo final de rechazo a las aspiraciones del Dr. Balaguer de querer reelegirse una vez màs. 

Pierde esas elecciones y acepta la derrota, no sin antes haber luchado denodadamente para revertirla. Luego se retira con esa batalla perdida y le deja a sus adversarios el sentir de que ellos le habían ganado la guerra.  Imaginamos que en su interno les decía:

                                                                “ ilusos! ”                           

Hay retiradas que se convierten en la mejor estrategia para luego ganar una guerra.  Y esta salida, casi forzosa, le permite obtener el tiempo necesario que necesitaba para  reagrupar sus fuerzas, bajar la tensión adversa en el ambiente que había hacia él en aquellos momentos, y esperar pacientemente a que el enemigo cometiera su segundo error; porque el primero fue no darle la estocada final para sacarlo de la lucha política de manera definitiva, por ser favorecido con el famoso “borrón y cuenta nueva”.    

Luego, con una perseverancia  increible, debido a su edad y estado de salud, se mantiene luchando en la arena política opositora, donde pierde las elecciones en una ocasión màs.

Y para asombro de los oponentes que siguieron subestimando su presencia, consigue de nuevo la silla que tanto ambicionaba, ganando el torneo electoral en el año de 1986.  Luego de ocho años de espera, consigue la victoria, en parte, consecuencia del segundo error de sus contrarios:  dividirse y pelearse entre si.

 Es muy difícil hacer que se rompa el hechizo que tiene atado al Dr. Balaguer de por vida con la silla presidencial, en la cual quiere estar mientras vida tenga.  Por eso su presencia en el panorama político nacional nunca se dejó de sentir, ya que siempre se mantuvo alerta  y manejando los hilos de una oposición cauta y serena, hasta obtener al fin aquello, que al parecer lo alimentaba para seguir viviendo.

 ¿Pero quién era este hombre que a pesar de sufrir los achaques naturales de toda vejez, logra en el tiempo y el espacio que había estado ocupando hacer realidad sus deseos como pocos?  ¿Un experimentado funcionario de una burocracia dictatorial o un espíritu agraciado de la divina providencia?  Talvez  un híbrido de las dos juntas.

 Navarrete, su lugar de origen, era para 1906 cuando nació, lo que se dice  una aldea.  De extracción rural, logra superar las barreras de atraso del medio en que vivía, ayudado por su progenitor, que en un determinado momento le proporcionó los recursos económicos necesarios.

 Se traslada a Santiago de los Caballeros, ya una ciudad o grupo poblacional en mejores condiciones que la de su orígen, lugar donde hace parte de sus estudios, para luego coronarlos  cuando se traslada a la ciudad capital, con un título de abogado en la Universidad de Santo Domingo. 

Cuando regresa de nuevo a Santiago, consigue una plaza como profesor en las escuela normal. También, anteriormente, había trabajado en el diario “La información” de esa localidad.  Allí desempeñó el oficio de corrector y luego como articulista.

Escribe poesías, se hace orador de discursos y ya para 1930, el “hombre fuerte” del momento,  Rafael Leonidas Trujillo Molina, lo hace parte de su maquinaria política, la cual hará historia durante los siguientes 31 años. 

 Una de sus actuaciones, al principio, fue la de redactar el llamado “manifiesto de 1930″, en donde se anunciaba el derrocamiento del gobierno encabezado por el general Horacio Vàsquez. 

A lo largo de los siguientes tres decenios, se gana el respeto y la buena voluntad de la figura que se hizo dueña del territorio dominicano junto a sus habitantes.  Tiene  altas y bajas, màs de lo primero que de lo segundo, dentro de la estructura dictatorial que con su ayuda se fue tejiendo.

Sus cargos como diplomático en el exterior lo llevaron a las embajadas de España, Francia, México, Colombia, Ecuador y Venezuela.   Fue  Secretario de la Presidencia, de Educación y las Bellas Artes, como también Canciller de la República.            

Su inteligencia le aconsejó no hacerle nunca sombra a la figura deTrujillo, por lo cual vivió de su régimen mientras este se mantuvo.  Durante su permanencia al lado del tirano se adapta, aprende y actua para mantenerse en el barco de la dictadura.  Luego que esta desaparece, emplea la basta experiencia adquiridad para hacer realidad su ambición política: gobernar mientras vida tuviera. 

A partir del año de 1986 hasta 1996, donde nuevamente ejerce el poder desde la silla presidencial, el país queda en las manos de quien tuvo la oportunidad de realizar el gobierno que, como él mismo dijera una vez, soñó hacer desde niño, reflejando con esta expresión todas las buenas intenciones que una angelical e inocente criatura pudiera tener a esa edad, comprobàndose luego de que fueron solamente palabras, resultado de una cuña demagógica en plena campaña electoral, ya que sólo buscaba decididamente una cosa: morir en la presidencia de la república.

Durante el último decenio en que gobernó, las coyunturas económicas mundiales se habían encargado de desplazar al comunismo de la vida cotidiana de los paises europeos que se regían por ese sistema, pasando la Guerra Fría a convertirse en un capítulo màs en las lecciones de historia de las escuelas.  Y el avance tecnológico seguía maravillàndonos con el desarrollo de las comunicaciones inalàmbricas, junto a la navegación en el ciberespacio por medio de las computadoras.

Si, mientras el mundo cambiaba sus estructuras políticas y sociales, con un marcado acento en el desarrollo de las comunicaciones, el país seguía estancado institucionalmente en el mismo punto o peor, de cuando lo tomó por sorpresa la toma del poder por el general Trujillo, el momento en que agarraron a los dominicanos “asando batatas.”  Por eso, la sociedad seguía esperando los cambios que se necesitaban para fortalecer sus instituciones vitales, porque quienes empezaron a manejarlas a partir de la noche del 30 de mayo de 1961, las dejaron intactas e impidieron su renovación, para seguir beneficiándose de ellas tal como lo hizo el tirano caído.   

Por eso seguíamos viendo, ya casi en la entrada a un nuevo milenio, a unas Fuerzas Armadas manipuladas para su provecho personal por los políticos de turno en el poder y sus propios jerarcas militares. 

En los institutos castrenses mantenían a los miembros del escalafón màs bajo como custodios de propiedades, sirvientes, jardineros, choferes para llevar de compras a las esposas y de acompañantes de los hijos a las escuelas de los jefes militares.  Y los que detentaban el poder político reflejaban con ellos el espectro del miedo entre la población, para que ahuyentaran los signos de violencia de las inconformidades populares, muchas veces por la negligencia de estos en sus actuaciones al frente de la cosa pública.   

Las fuerzas armadas de un país son creadas principalmente para  defender la soberanía del mismo.  Pero cuando se da lo que se llamó la Revolución de Abril, un grupo de militares dominicanos, parte de su plana mayor, pidió, obtuvo y se benefició de una invasión extranjera, ocasionando de que fueran los culpables de que se perdiera su principal razón de existir.   Por lo anterior se deduce, que lo dejado por Trujillo en ese sentido, fueron grupos bien armados para que le sirvieran de sostén, pero sin niguna conciencia clara de su verdadera función frente a la sociedad a la cual debían defender.

 Una Policía Nacional con sueldos magros, los cuales tienen que buscar en las calles el complemento para subsistir, “macuteando” en diferentes formas al ciudadano común. Carentes de las herramientas apropiadas para mantener el orden y la prevención del delito, sin la debida preparación técnica de los países civilizados, por lo cual tienen que seguir aplicando los métodos que aprendieron durante la tiranía para resolver los casos que se les presentan: el crimen y la tortura.

Un sistema carcelario que en vez de reformar al recluso para que pueda vivir luego sin presentar un peligro para la sociedad, lo pervierte y lo devuelve peor al seno de la misma.  Habitan en un sinnúmero de prisiones, hacinados en celdas insalubres que generan diversas clases de enfermedades, donde la promiscuidad existente, permite todo tipo de relaciones perversas y degradantes a todo ser humano.

Una empleomanía pública mal remunerada, con un trabajo inseguro que podría finalizar después de cada torneo electoral, donde el término de  “botella”, sinónimo de cobrar sin trabajar, es parte de la idiosincracia del sistema.

 El peso, instituido como unidad monetaria oficial a partir del año de 1947, sustituyó al dólar y a las monedas de oro, cuyo circulante sin respaldo se ve aumentado ocasionalmente para atender las necesidades económicas del gobierno que preside el ejecutivo de turno, quitàndole de paso al ciudadano su poder adquisitivo y la capacidad de compra de sus ahorros.  Las palabras pesos inorgànicos e inflación, viven  alterando la cotidianidad económica de los habitantes del país.  

 Fueron diez años donde el panorama nacional siguió reflejando los síntomas de la famosa “Era” todavía inconclusa, con sus secuelas de atrasos sociales, autoritarismo gubernamental, y otra escandalosa desaparición de un adversario del gobierno, el caso del profesor universitario Narciso Gonzàlez, el cual se convirtió ante la opinión pública nacional, en uno de los tantos crímenes políticos que iban a quedar sin solución.

Cuando el Dr. Balaguer sale del Palacio Nacional, muy a su pesar en el año de 1996, después de haber permanecido ininterrumpidamente en el durante 12 años, haber tomado unas vacaciones de 8 y volver a gobernar durante 10, sus enfermedades, como la paràlisis corporal y la ceguera, hacen creer a sus rivales políticos que esta vez es la vencida, que se ha ido para siempre de la vida política de los dominicanos. ¡Vana ilusión! Porque  surge nuevamente de entre las cenizas de su aparente cremación política, convertido en el ave Fénix de los gobernantes dominicanos. 

 Esto así, porque en el año de 1994, se comprueba que hubo irregularidades que afectaron al principal partido opositor durante el evento electoral celebrado en ese fecha, declarando ganador una vez màs al Dr. Balaguer.  Esto provoca que se modifique la Constitución de la república y el sistema electoral vigente, quitàndole dos años a su nuevo período de gobierno, para que  entregue el mando del estado en el año de 1996.  Dichas reformas incluyeron la no reelección presidencial. 

De manera increíble, esas modificaciones a la Carta Magna y a las leyes electorales, le dieron más poder, un insólito poder aún fuera de la silla presidencial.  Él iba decidir quien sería el próximo presidente de la república.  Esto lo convierte en una especie de “padrino”.  Todos los que aspiraban algún día llegar a esa posición, irían a donde él a negociar su apoyo.

Todavía no se sabe con detalles, los movimientos que hizieron los protagonistas, durante los momentos en que se estaban negociando los acuerdos que dieron paso a los cambios que se efectuaron, para evitarle nuevamente al país otro caos, quizás peor al de 1978, durante la consulta electoral celebrada en el 1994.   Pero quien salió ganando con esas modificaciones, fue precisamente aquel que su maquinaria política provocó el tranque en el ambiente político, el Dr. Balaguer.

Las nuevas leyes electorales indicaban que para que un candidato resultara ganador, debía acumular el cincuenta por ciento de la votación màs uno.  El que no reunía este porcentaje y terminaba en el primer lugar, tenía que enfrentar en otra ronda, al que había quedado en un segundo lugar. 

En los últimos torneos electorales, las votaciones habían sido reñidas, resultando ganador el que se unía a otras parcelas políticas, las cuales lograban darle el margen mayoritario y por consiguiente, la victoria. En esta nueva coyuntura, el Partido Reformista al no poder asistir a las elecciones con el Dr. Balaguer por estar prohibida la reelección, caía automàticamente en un tercer lugar con cualquier otro candidato de su mismo partido.  Por tanto, a quien este favoreciera en una segunda vuelta, iba a resultar el vencedor de la primera posición.  Y eso fue lo que sucedió en las elecciones del año 1996. 

Cuando ese mismo partido favorecido, quien ganó esas elecciones por su alianza con el nuevo padrino de la política dominicana, trató de buscar nuevamente lo mismo en las elecciones del año 2000, al no poder conseguirlo, pierde las mismas.  Las gana quien se beneficia de la decisión del  Dr. Balaguer, de pedir a sus parciales votar por quienes ellos quisieran.      

 Haciendo un recuento de sus incursiones electorales, vemos que desde 1966 hasta 1994, se postula en ocho ocasiones, y solamente lo declaran perdedor en dos. Y no lo intenta màs, porque sus adversarios consiguen que se prohiba la reelección; y cuando caduca ese impedimento, sus quebrantos de salud ya no se lo permitieron. 

En el proceso histórico desarrollado luego de la muerte de Trujillo, no se puede señalar al Dr. Balaguer como el único que, utilizando las instituciones y métodos del “Jefe”, se sirviera de ello desde la presidencia de la república para satisfacer sus ambiciones personales. 

 El encontró la base, y tal cual la dejó: intacta.  Pero lo hizo por mucho màs tiempo que ningún otro, durante 22 años, para tratar de mantenerse gobernando mientras vida tuviera y ejerciendo el poder como un fin en si mismo, dejando que sus subalternos hizieran lo que hizieron, con tal que lo dejaran seguir y lo apoyaran en su ambición política. 

 Cuando en una alocución por televisión expresó que en su gobierno medraban “fuerzas incontrolables”, el sabía de donde venían ( militares dominicanos asesorados por agencias gubernamentales norteamericanas ) .  Y cuando expresó, también por la misma vía, que “ la corrupción se detenía en la puerta de su despacho”,  sabía lo que estaban haciendo sus colaboradores cercanos.

Los demàs que gobernaron, antes y después de él, como individuos o grupos, con muy escasas excepciones, se convirtieron en depredadores del patrimonio nacional.  Esto ocasionó, en ambos casos, que se siguieran debilitando y descreditando las instituciónes vitales del país, principalmente el de la llamada Presidencia de la República.

 Tiempo y poder.  El tuvo el tiempo como ningún otro gobernante (1966-1978 y 1986-1996), y acumuló el poder necesario ( político, económico y militar), para rendirle el servicio a la sociedad de su presente y a las futuras generaciones, de la renovación del cuadro institucional del estado. Pero no lo hizo, porque en su carpeta de trabajo llevaba otra agenda:  aprovecharse de lo que había tal como estaba, porque era lo que le iba a permitir morir ejerciendo lo que tanto deseó, tal como luego sucedió.

El Dr. Balaguer llegó en un momento determinado a tener tanto poder, que algunos de sus adversarios políticos dejaron de combatirlo, aplicando luego ellos mismos parte de su estrategia para conseguir lo mismo. Otros, con el tiempo, se fueron auto destruyendo, porque tuvieron menos catadura moral que el adversario, quien  conociendo ciertas debilidades humanas, ponía en práctica el dicho “si quieres conocer a mundito, dale  un carguito”.   

Dentro de las situaciones históricas del pasado independentista, hubo una que no pudo escapar a sus ya poderosos designios, cuando autoriza la acción de llevar los restos del General Pedro Santana al Panteón Nacional.  

 A este siempre se le consideró una figura, cuyos méritos por su lucha contra las fuerzas haitianas nunca se le iban a reconocer, por sus acciones luego durante el desarrollo de esas contiendas, como por su decidido apoyo de anexar la naciente república a España, lo cual  dio origen a las guerras restauradoras. 

En su libro “El Cristo de la Libertad”, el Dr. Balaguer le enrostra al Marqués de las Carreras, título obtenido por el General Santana en pago de sus servicios promoviendo la anexión,  sus acciones en contra del padre de la patria, Juan Pablo Duarte.  En ese escrito, le resta  mérito  a sus actuaciones en las batallas independentistas, a las cuales calificó como un juego de niños comparadas a las de las guerras restauradoras.  Daba a entender que era un  cobarde, porque siempre evitó el medir sus fuerzas durante esa contienda con el general Gregorio Luperón.  Y para rematarlo, dice de él que convirtió en un negocio lo que los seres más humildes hacen por amor: el matrimonio.

Solamente alguien que hubiera estado muy por encima  del organismo rector que vela por las interpretaciones de los hechos históricos, podía haber hecho tal cosa sin siquiera ser objeto de alguna crítica pública por tal decisión; no tanto por lo contradictoria debido a su manera de pensar sobre ese personaje expuesta en un libro que durante la dictadura recorrió las aulas escolares, sinó por lo unilateral, echando de lado a quienes competían ese tipo de asunto.  Error o desagravio histórico de su parte, nos dice con su acción el sitio donde se encontraba en esos momentos.

Pero lo más notorio de todo lo relacionado con su poderío político, fue ver lo que sucedió cuando desapareció físicamente. Aquellos que siempre buscaron sucederle fuera de su partido, impedir cualquier acto que empañara su memoria o utilizar una serie de medios para honrar la misma, pretendiendo con esto último homenajearlo postumamente por sus méritos; pero la realidad era que buscaban en el fondo, ganarse el favor electoral de aquella masa que siempre lo siguió.

Y es por eso que expresamos, como un decir, que ya en el nivel en donde estaba el Dr. Balaguer, quizás Dios pero en la otra vida, le podía reclamar por sus acciones. 

El fue una figura que proyectó una vida pública austera, casi espartana;  proyectaba que los vicios mundanos no tenían cabida en su cotidianidad.  El dinero, el de las  arcas del Estado que por largo tiempo administró, nunca lo utilizó para acumular una riqueza personal, ya que fue uno de los medios del cual se valió para retener el poder presidencial, su real ambición, dejando  que unos pocos dispusieran del patrimonio de todos, para conveniencia de su proyecto  político.  

Siempre se mantuvo al margen de actividades sociales fuera del mundo de la política, y no se le conocieron públicamente amigos íntimos, solo colaboradores y aliados circunstanciales.  Ni mujeres, aunque el rumor popular lo señalara como padre de varios hijos.  A saber, solo tres grandes pasiones tuvo en la vida: la lectura, escribir y la política. Esta última que fue una fiebre que nunca sudó, por su ambición de querer morir en la presidencia de la república, lo cual  constituyó también su mayor defecto, porque para conseguirlo le dio la espalda a quienes lo apoyaron para que este le devolviera el mismo favor, y luego con quienes se alió para salir airoso en tantas batallas políticas, importàndole las consecuencias de lo que esto degeneró.

El Dr. Balaguer llevó el sentimiento trujillista, en la medida que la población lo hizo, dependiendo de las circunstancias, por miedo o conveniencia.  Y si empleó los métodos y las estructuras de poder que el “Jefe” dejó, fue porque convenían a los fines que buscaba, no porque se dejara arrastrar por esa pasión, ya que la ignorancia, ese tercer factor de control, nunca se adueño de su pensamiento político.  Hizo lo que pudo para honrar la memoria del “Benefactor de la Patria” después de la muerte de este, pero con doble intención, siendo la otra su beneficio político.  

Se ubicó en la derecha, porque era la que tenía el verdadero poder dentro del país, por lo cual no vaciló en perseguir a los izquierdistas.  Después que sigue sus directrices se gana su confianza y luego la utiliza en su proyecto reeleccionista.  Llega un momento en que la domina, cuando en plena Guerra Fría da luz verde para la legalización del Partido Comunista Dominicano, asi como también, cuando envia al congreso aquel proyecto de reformas a las leyes agrarias, sin sufrir por ello ningún tipo de ataque o represalia de ese influyente sector. 

 Su habilidad estuvo en que se dejó manipular hasta reunir la fuerza necesaria para luego convertirse en manipulador.  Su genialidad, en que aparentó dejarse arropar por el sentimiento trujillista, el de los valores de la derecha y el de la pasión anticomunista, porque así lograba sus propósitos, porque antes que otra cosa, el fue balaguerista.   Pero, no se puede hablar de una “Era de Balaguer”, porque este para llegar a la presidencia lo hace con una base electoral eminentemente trujillista, obteniendo el benefició del trauma màs dañino de la dictadura, y se mantiene utilizàndo los métodos y las instituciones con el sello hasta ahora indeleble que el tirano caído creó; en el tiempo en que gobernó, fue la continuación de la “Era de Trujillo”. 

 Cuando pone en práctica  el proyecto balaguerista de vivir con el poder hasta su muerte, le cierra el paso hasta en su propio partido, a todo aquel que aspira a sucederle en vida, dejando que las fuerzas del mal liberadas por lo que él representaba, actuaran sin contemplación contra todos los que ponían en peligro el que se llevaran a cabo sus planes continuistas

Lo anterior es un retrato, un resumen de su vida política, en el que encaja perfectamente a partir de la muerte del dictador, cuando este lo deja en el primer puesto político del país. Allí  empieza a desarrollar sus actividades, dàndole una definición màs completa a sus intenciones a partirdel 1 de julio del año de 1966, fecha en que por segunda vez en su vida le ponen la banda presidencial.      

Pero el poder, esa facultad de tener el dominio o la influencia para que las cosas se hagan a voluntad, esa capacidad para interferir con el destino de los hombres y manipular sus vidas desde un puesto en la administracción pública, en los últimos años ya desde su hogar, había prolongado tanto su vejez, 94 años, que ya su cuerpo no resiste y hace que este lo empiece a dejar.

Por eso llega un momento en que su figura, su físico, doblega la voluntad de vivir de ese espíritu alimentado por las ejecutorias de màs treinta años de una de las màs crueles dictaduras.  De quien enfrentó a la “Generación del Silencio” para defender los intereses del trujillato en el año de 1961, porque se estaba defendiendo a si mismo como uno de sus remanentes.  Por los doce años en que le tocó dirigir, desde una trinchera política, la guerra de exterminio en contra de la “Generación de la Luz”. 

Y como si fuera poco, por una extensión de diez años que lo llevó a  traspasar en apariencia los límites de la mortalidad, dàndole la sensación a la ciudadanía en general, porque sus principales oponentes fueron falleciendo uno tras otro por causas naturales, de que era inmortal.

Luego de acumular un record impresionante de 53 años al “servicio del estado”, le llega su final en el año 2002, porque a pesar de todo era humano. En esta, su partida definitiva, se lleva su màs grande satisfacción; ya nadie puede distinguir de si Balaguer es el poder o el poder es sinónimo de Balaguer, pues muere abrazado a él.

 

                                              

 

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La última batalla del Coronel de Abril. (27)

LA  ULTIMA BATALLA DEL CORONEL DE ABRIL.

En su retiro, Don Quijote toma fuerzas de sus plegarias.  Poco a poco va preparando de nuevo su armadura.  Llama a su escudero  y   este ensilla, como otras tantas veces, aquel brioso corcel: el de la lucha  armada. 

 

 

Cuando en los meses turbulentos de 1965, debido a la contienda bélica que empezó en el mes de abril, el gobierno presidido por el coronel Caamaño fue a la mesa de negociaciones, lo hizo empujado por las circunstancias y talvez confiado en que los acuerdos allí tratados se iban a respetar.  Pero esa Acta de Reconciliación como se le llamó a ese pacto, fue un ardid, un acto tramposo el cual tuvieron que soportar y ver luego como era descaradamente irrespetado.

Con ello, sin darse cuenta, aquella mañana del 3 de septiembre de 1965, cuando públicamente en la plaza de la Consitución el coronel expuso en una alocución parte de los términos a que se habían acogido, en donde los luchadores contitucionalistas entregaron sus armas y creyeron en las promesas que les hicieron, las cuales  no fueron cumplidas, algunos también firmaron su sentencia de muerte. Los sectores que los adversaban lo tendrían siempre en la mirilla, porque fueron los que luego obtuvieron el poder.  Combatientes  destacados fueron los primeros en caer, ultimados en las calles por los grupos paramilitares que surgieron, los cuales fueron bautizadoscomo“las fuerzas incontrolables”. 

 La primera violación a lo tratado se sintió en ese mismo mes de septiembre de 1965, una mañana, cuando los habitantes del antiguo sector constitucionalista despertaron y se vieron rodeados,  atemorizados por  tanques, soldados y alambres de púa.  En la madrugada, ya sin aquellos valientes centinelas que custodiaban sus calles, los intrusos entraron sin ningún impedimento a Ciudad Nueva, el barrio que una vez fue “Territorio Libre de América”. 

 Casi dos meses después, el domingo 19 de noviembre, al coronel y a los miembros de su estado mayor le tienden una emboscada en la ciudad de Santiago, mientras almorzaban en un hotel de dicha ciudad.  Solamente muere uno y los demàs salvan milagrosamente la vida, por dos razones: no haberse despojados aún de sus armas y un diplomàtico norteamericano dentro del lugar, lo cual hizo que los atacantes abortaran lo planeado.    

En enero del año siguiente, Caamaño sale del país como Agregado Militar para la embajada dominicana en Londres. “Allí recibe visitas de funcionarios del gobierno norteamericano intentando  talvez  atraérselo o buscando quizás descifrar su próxima jugada. Y este se siente vigilado por la CIA .”

 Una vez que surge de las urnas el nuevo presidente y toma juramento el 1 de julio de 1966, las persecuciones y los asesinatos de los que participaron en la revuelta del lado Constitucionalista, ahora ya desarmados, se empiezan a producir por todo el país.

Debido a todo lo anterior y por tener que vivir en el medio de la voràgine de los acontecimientos, al coronel de abril le resulta imposible seguir permaneciendo neutral durante la Guerra Fría.  Sabe que su vida corre peligro.  Cualquier día puede ser eliminado por medio de un accidente o desaparecer sin dejar rastro alguno.

 Empujado por las cinscunstancias, imaginamos, toma  una de las decisiones màs difíciles de su vida, debido a la naturaleza de su formación militar en los cuarteles trujillistas y en academias norteamericanas.  Pero también la correcta, porque cuando decide jugarse la vida en la cabecera del puente Duarte y luego con su enfrentamiento con el soldado invasor, descubre la realidad política de su país.

 Los hechos fueron señalàndole el camino a tomar, a la luz de sus actuaciones cuando se tiró a las calles a codearse con las multitudes en la persecución del interés general.    Y esa decisión lo lleva a aceptar la ayuda de los cubanos.  Llega a Cuba en 1967, en donde se une a un grupo con la idea de prepararse para continuar con la lucha que había dejado inconclusa.  Con ese paso que da, fija en su mente la idea de vencer o morir; ya no hay cabida para otras alternativas. 

         Don Quijote, sin importarle los riesgos de tan peligrosa aventura, 

        empieza  a galopar llevando en su mente la idea de liberar de un

        cruel villano a su Dulcinea, la única que lleva en el corazón.  

                                        Actitud de un caballero.

        “Compromiso de un coronel que se había casado con la gloria.”  

 Antes de llegar a Cuba, el coronel Caamaño había hecho contactos con personalidades políticas y militares que estuvieron de su lado durante la contienda de abril.  Cuando les habla de sus propósitos, no encuentra el apoyo deseado y se distancia de los mismos.

 No sabemos todavía bajo que condiciones se establece el lider de la Revolución de  Abril en la patria de José Martí, pero para la época en que el Coronel Caamaño llega a Cuba, el “Che” y la planificación de una revolución continental partiendo de Bolivia, recién había sucumbido con la vida de este. Y en esa etapa de expansión revolucionaria, es que el coronel aparentemente encajaba en los planes del gobierno cubano. 

 Pasan los años, seis para ser màs exacto; quizàs demasiado. Las condiciones para un proyecto de esa envergadura cambian dràsticamente durante ese trayecto.  Y surgen varias interrogantes por la manera que decide salir del territorio cubano a inmolarse junto a sus hombres en las montañas dominicanas.

 Para el año de 1973,  ¿ ya Cuba tenía mucho que perder al exportar su revolución, ayudando a movimientos guerrilleros que afectaran la estabilidad política de los gobiernos del àrea, por lo cual en varias ocasiones abortaron o le dieron larga al proyecto del coronel Caamaño ?   

 ¿Tuvo el coronel que enfrentar sin éxito la desercción y el divisionismo interno de su grupo, padeciendo a la vez la infiltración del enemigo?   

           Y como si estuviera en algún lugar de La Mancha, Don Quijote,

           montado en su Rosinante, junto a Sancho su fiel escudero,  se

           internan en las lomas de Ocoa, dàndole inicio a su última

           batalla en contra de los molinos de viento.

 Después de permanecer varios años entrenándose, sale del suelo cubano convertido en el comandante Román.  Lo hace con un grupo muy pequeño y llega a otra isla caribeña, Guadalupe.   Desde allí, el 26 de enero de 1973,  es que se dirige al  país en una pequeña embarcación, para con su acción no implicar al gobierno cubano. De manera clandestina llega el 2 de febrero y se  introduce por la provincia de Azua a las  montañas, con solamente ocho hombres y el propósito aparente de establecer un foco guerrillero. 

En un momento determinado, llegó a contar con el apoyo de un grupo de jóvenes que se había organizado en la ciudad capital, llamado los Palmeros.  La lejanía y la falta de comunicación efectiva, o la infiltración del enemigo desinformando, hizo que se distanciaran.  Casi un mes antes de su desembarco, el 12 de enero de 1973, los Palmeros son detectados y eliminados después de un sangriento combate con tropas regulares del ejército.  

 Inclusive, el coronel llega a enviar emisarios para organizar un frente de apoyo ante de su llegada al país.  Uno de ellos fracasa cuando lo apresan en el aeropuerto.  A otro, estando en las diligencias que se le habían  encomendado, lo sorprende la premura del desembarco, pues no había tenido tiempo para consolidar sus actividades.

 Cuando el coronel llega el 16 de febrero de 1973 con su reducido grupo, se encuentra solo, en medio de las montañas dominicanas, con una población donde un gran segmento de ella sentía sus mismas inquietudes; pero incrédula ante los hechos del desembarco, porque no creía se hubiera producido tal acontecimiento en semejantes circunstancias.

 

 Es herido y cae prisionero.  Luego de una consulta con el presidente de la república, los altos mandos militares tienen una reunión.  Al finalizar la misma, se imparte la orden para su fusilamiento.

Esa  odisea  se  convierte  en el tercer  ensayo del modelo cubano que fracasa en el país, y el quinto evento motivado en parte por la Guerra Fría, que cierra el capítulo de las expediciones guerrilleras en la República Dominicana, durante el siglo XX.

 Una serie de sucesos durante y después de finalizado el conflicto armado que empezó el 24 de abril de 1965, fueron moldeando ideológicamente al coronel Francisco A. Caamaño Deñó, dàndole un nuevo perfil.   Esa nueva mentalidad forjada al calor de los acontecimientos, lo hace tomar nuevamente el camino de la lucha armada, proyectándolo efímeramente como la última esperanza de la izquierda revolucionaria, la cual cae como él en diferentes lugares del suelo patrio.

 El tuvo que cambiarle el norte a su brújula, tal comolo hizieron primeramente aquellos jóvenes, cuando recién había caído la dictadura y comprendieron quienes eran los que tras bambalinas  imposibilitaban los cambios que el país necesitaba.  Se dio cuenta,como ellos, de quienes eran los verdaderos enemigos y el oponente a vencer en todos los frentes, cuando se vio dirigiendo la defensa de los intereses de su patria.

 Cuando este decide enfrentar al “gobierno constitucional” del Dr. Joaquín Balaguer, según las voces de quienes sustentaban y se benefiaban en el momento de ese régimen, esa acción era una falta de respeto a las leyes vigentes;  amparaban a la primera figura política del país y, por lo tanto, ilegal. 

Pero ese régimen fue violando desde sus inicios los derechos de quienes se les oponían. Cometió delitos criminales en contra de un sector de la población, amparàndose en la impunidad que otorga el que tiene en todo su conjunto el poder político, económico y militar. Desde el punto de vista legal,  a ese gobierno no se le podía considerar legítimo alguno, si dando el ejemplo era el primer violador de las leyes que juró defender y respetar. Una manera para definir la palabra respeto ajustàndolo a los hechos acaecidos, la vemos en el sentido “de lo que hay que tener para exigir.”  Y si no lo tuvo para sus opositores, tampoco se le podía exigir a quien había decidido ante la ausencia de una verdadera justicia, reclamarle su falta con las armas. Su acción, antes que “ilegal”, era moralmente justa.

Buscando la verdad a través de las interpretaciones de los hechos, hasta ahora se puede decir con firmeza, que el compromiso moral con el pueblo dominicano, llevó al Coronel de Abril a sacrificarse junto a sus hombres por ello.  

Él pudo fácilmente pasarse al bando contrario, porque ofertas de seguro que no le faltaron.  A nadie le hubiera sorprendido el que un día decidiera seguir los lineamientos de su estirpe y le diera la espalda a los que lo siguieron por sus principios; los mismos  principios sustentados por los jóvenes del 14 de junio, cuando un grupo muere en esas mismas regiones montañosas casi una década atrás y en las mismas circunstancias.  Después de estar apresados, caer vilmente asesinados.  Principios también que expusieron ante que ellos, esos guerreros urbanos que se tiraron a las calles a combatir a los remanentes de la dictadura en el año de 1961.  Pero el Coronel no hizo nada que pudiera entrar en contradicción con el dictado de su patriótica conciencia, forjada nuevamente durante los sucesos de ese abril nacionalista y esperanzador. 

 

 

 

 

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El discípulo ocupa el trono. Julio/1/1966 (25)

                     EL  DISCIPULO  OCUPA  EL   TRONO

                            1  de  JULIO  del año  1966

 

 EN  TODA  SOCIEDAD  HAY  FUERZAS  OCULTAS,  DAÑINAS  PARA  LA MISMA. ESTAS PERMANECEN ESTACIONADAS A LA ESPERA DE OTRAS QUE VIVEN EN EL MEDIO FORTALECIENDOSE, PARA LUEGO ACTUAR JUNTAS EN CONSONANCIA CON  LO  QUE  ELLAS  REPRESENTAN:  EL  MAL.

 En la fecha, título del encabezado, se inició un proceso interesante para el país, porque estaba lleno de esperanza, como aquel otro que se inició un 27 de febrero del 1963; el día, el mes y el año, en que se juramentó el primer presidente genuino después de 31 años de dictadura.

 Pero esa esperanza se verá que históricamente surge solamente para mantenerlo en vilo, en un estado de perenne purgatorio, no para las realizaciones que se espera salgan tras de ella.

 La anterior afirmación  se basa en que por segunda vez en un lapso de tiempo muy corto, la toma de posesión de un gobierno surgido de la voluntad del pueblo se convierte para el país en un parto muy doloroso. Cuando se juramenta el Dr. Balaguer como presidente de la república, las fuerzas del mal le siguen dando continuación a la “Era de Trujillo”.

 Hay un paralelismo histórico por la forma en que surgen los candidatos Joaquín Balaguer y RafaelTrujillo, como también en el miedo que había en una parte de la sociedad, por lo que cada uno reflejaba en su momento.

En un principio, las autoridades nortemericanas estaban opuestas a que el jefe del ejército, el entonces General Trujillo, se postulara a la presidencia de la república.  Pero una serie de factores que incidían con esta determinación cambian.  Los nortamericanos le quitan el veto y dan su visto bueno para que él surja como candidato al primer puesto político del país. Este nunca desistió de su pretenciones de alcanzar ese poder;  esperó la oportunidad y la obtuvo.      

 Cuando el Dr. Balaguer sale para el exilio en el año de 1962, es porque las fuerzas que dominaban el escenario político de ese entonces, no querían tenerlo dirigiendo la transición de la dictadura hacia la democracia. Se exponía la excusa de su pasado al servicio del régimen trujillista.    

 A su regreso en el año de 1965,  encuentra que el ambiente se inclina a favor de sus aspiraciones precidenciales, ya que algunos de los principales grupos políticos y económicos que se le oponían, son los que desean que participe y gane las elecciones del año de 1966.  También, de los dos candidatos que podían ganar, él era indiscutiblemente quien les convenía a los intereses norteamericanos, por lo cual recibió el apoyo de ellos.  Y como hizo Rafael Trujillo, tuvo paciencia y esperó su momento.  Dejó al destino que le señalara el camino, obteniendo, de paso, lo que tanto ambicionaba. 

 El poder extranjero que durante todo el siglo veinte interfirió en el proceso político dominicano, puso su granito de arena para el inicio del  régimen deTrujillo, y luego con su apoyo al heredero político permite la continuación de su “Era”.

 La otra coincidencia histórica que se da se palpa en lo que reflejaban dos alocuciones que cada uno en su momento pronunció, resultando parte del anzuelo con que Rafael Trujillo se apoderó del país por casi treinta un años y el Dr. Balaguer por los primeros doce en que gobernó.

 En su discurso de toma de posesión, el Dr. Balaguer quiso convencer  de que no iba a gobernar con el làtigo del tirano caído, de que no utilizaría sus métodos, cuando dijo:

 “Yo no he venido aquí a ponerme el uniforme y las botas deTrujillo, sino a hacer un intento sincero para lograr que esos símbolos de opresión desaparezcan de la vida de todo dominicano.”

 Pero si cotejamos sus pretensiones con las palabras que dijo públicamente cuando era un aspirante a la presidencia de la república el mismo general Trujillo, cuando consiguió el visto bueno de los norteamericanos para postularse en el año 1930, nos damos cuenta del ablandamiento que ambos perseguían para hacer desaparecer el miedo que había, por la imagen que cada uno proyectaba a los ojos de la población vinculada a la vida política cotidiana:

  “ No hay peligro en seguirme, porque la investidura que pudiera favorecerme con el resultado de los comicios de mayo, no servirà para tiranizar a la voluntad popular, a la cual sirvo y serviré en el porvenir.”

Una de las primeras gestiones que realiza el Dr. Balaguer después de tomar el control de la primera magistratura, es hacer que se incluya en la nueva Constitución, puesta en vigencia en noviembre del año en que tomó posesión, la facultad de un presidente poder reelegirse tantas veces quisiera, cosa prohibida en la Carta Magna de 1963.  Con esto vuelve la reelección presidencial a posarse en las débiles instituciones democràticas del país. 

La última vez que un presidente había optado por hacer lo mismo, fue la época en que gobernó el ciudadano Horacio Vásquez, dando paso, por su ambición política, a que el general Trujillo y sus secuases tomaran el poder y se mantuvieran por más de treinta años gobernando el país dictatorialmente.

Con esa  acción se ve a las claras sus intenciones con respecto a la presidencia de la república.  Esto le despeja en parte el camino para realizar su màs anhelado deseo: permanecer de por vida dirigiendo los destinos del país, lo cual ignoraban y no pudieron captar en esos momentos sus ciudadanos.  Otro síntoma de lo que ya estaba en camino.

Las señales de que la “Era de Trujillo” seguía su curso se iba palpando en ciertas medidas que se tomaban y en algunos métodos utilizados para gobernar. 

Uno de esos síntomas fue cuando el presidente Balaguer autorizó que anularan el día feriado existente cada 30 de mayo, conocido como el “Día de la Libertad”, en recordación del ajusticiamiento y caída del régimen de Rafael Trujillo.  De esa manera, se piensa que este cumple la promesa hecha ante su cadaver, de honrar su memoria; pero en el fondo, dicha medida tenía un trasfondo político para su supervivencia.  Se argumentó que en el país existían demasiados días feriados.   

Con lo anterior, se impidió, de manera oficial, que cada año en las escuelas públicas hubieran actos y seminarios sobre la dictadura trujillista. Se desestimuló, de manera colectiva, entre el sector estudiantil, cualquier estudio o indagatoria que de ahí surgiera y  mostrado los traumas que esta dejó.  Además, la identificación de los sectores culpables que sostuvieron con su trabajo e intelecto a la misma, en lo cual obviamente él mismo se vería reflejado.

 Utilizar el sistema educativo para ir eliminando gradualmente el factor ignorancia con relación a lo que fue verdaderamente Rafael Trujillo y su dictadura para el país, fue algo que imposibilitaron en aquellos momentos. 

Por las aulas escolares empezaron a desfiflar año tras año jóvenes a los cuales nunca se les orientó para que conocieran su recién pasado histórico, para que despejaran el velo de la ignorancia de una realidad tergiversada en la conciencia de muchos ciudadanos; y fueran, a la vez, portadores de una verdad que fuerzas en el ambiente no querían que se divulgara.  

También, cuando tan pronto cae la dictadura, en los sectores urbanos la ciudadanía, en mayoría, dejó de actualizar la cédula personal de identidad, ya que era uno de los documentos  obligatorios que exigía el régimen; la asociaban al estado de cosas que ya había desaparecido. Como era muy poco el uso que se le daba y no había una razón útil para tenerla, con el paso del tiempo  ya casi nadie hacía diligencias para pagar este tributo, haciendo esto que el  ingreso al erario público por ese concepto mermara considerablemente.  A finales  de la década de los años sesenta, de manera sorpresiva, empezaron a llevarse presas a las personas que no portaban la cédula, situación  que recordaba la época de “los tres golpes.”

 Y esta actitud, no podía extrañarse, ya que el Presidente de la República fue el único burócrata que estuvo desde el inicio hasta el final con el tirano. Su formación política y administrativa de como manejar el estado, no se podía desligar del período dictatorial que cubrió al país durante todo ese tiempo.

 Ya con el control político del estado en sus manos y el poder que se obtiene cuando se maneja el presupuesto de la nación, el Dr. Balaguer  se dedica pacientemente a mover sus piezas para obtener un tercero y así completar los tres poderes, con los cuales Rafael Trujillo empezó su régimen. Y este era el que da a quien controla los militares, a quienes utilizaría para conseguir sus propósitos continuistas de seguir en la presidencia de la república.      

Encuentra el panorama castrense dividido.  Hay oficiales que responden a sentimientos trujillistas, pero son una minoría y aunque lo ven como a uno de los suyos, necesita atraérselos para luego manipularlos como hizo con todos.  Debido a la contienda de abril, en las Fuerzas Armadas antagonizan dos grupos: los Constitucionalistas y los del bando de San Isidro. Del seno de este último surgen grupos paramilitares, desde donde se proyectarà el miedo para neutralizar a los adversarios que surjan e intenten detener sus aspiraciones políticas, a los cuales luego bautizaría como“las fuerzas incontrolables”.  Aunque estos personajes del terror no eran de su autoría, los deja actuar impunemente, pues coinciden con sus intereses.

Lo anterior, hace que se  recuerde a la famosa banda llamada la “42″, encargada de neutralizar a los oponentes políticos del general Trujillo, el jefe del ejército de aquellos momentos, quien era su auspiciador.

Una actitud, que le permite atraerse la jerarquía militar en poder de los cuarteles, es que se parcializa con ellos en contra de sus rivales, los del sector Constitucionalista.  Y lo otro, lo que le facilita aún màs la tarea de ganarse a los hombres de uniformes, es que dispone a su antojo del presupuesto del país, poder económico, por lo cual empiezan los  ascensos y las conceciones a ese sector para ganarse su lealtad. Llegan momentos, años después, en que la nómina castrense se desborda de generales, hasta personal de escoltas consiguen ese grado en pago a sus leales servicios.   

Con habilidad, el Dr. Balaguer maneja una política anticomunista. Deja a las “fuerzas incontrolables” que exterminen a sus opositores, principalmente a los catalogados como izquierdistas, creando de paso el temor de lo que le pasaría a quienes intenten oponérsele y disputarle su poder político.  Y también se atrae al poderoso sector económico del país, el cual se convertirá con el pasode los años en parte de su base sustentatoria, callando por miedo y cerrando los ojos por conveniencia.  Esto así, porque le venden la imagen del resultado de un posible triunfo de esos jóvenes que se le oponen, si interfieren en la lucha que libra para erradicarlos del panorama nacional. 

 La matanza en los campos y  calles de las ciudades, las desapariciones sin dejar huellas después de haber sido apresados, los tentados terroristas ( un senador de la república en  la oposición fue convertido en un adefesio humano cuando le explotó en su vehículo una bomba de fósforo blanco), las torturas y las vejaciones en las càrceles a los apresados por motivos políticos, desdijo lo que ofrecia el candidato de la paz en esas elecciones que ganó: una revolución sin sangre.

 Esos hechos también vinieron a confirmar el ablandamiento que perseguía con su discurso en la toma de posesión, cuando dijo también:

 “ Las elecciones del 1 de junio demostraron que el pueblo dominicano desea vivir en paz y que repudia la agitación permanente y la violencia sistematizada.  El régimen que hoy se inicia actuarà como intérprete de ese sentimiento nacional y se valdrà de todos los medios a su alcance para que los dominicanos disfruten de la tranquilidad y el orden que ansían para el ejercicio normal y libre de sus actividades.  Para lograr ese objetivo, no utilizaremos la culata ni la bayoneta, sino la ley que es el instrumento màs justo y a la vez màs terrible que ha inventado hasta hoy el hombre para el gobierno de las sociedades humanas.”    

  Relato:  M U T I S M O

 Pascual, un mulato de tez bastante clara, cuya contextura física era la de un hombre de poco peso y bajo de estatura, en aquellos días, era uno de los varios compañeros que en el trabajo y durante cualquier receso del mismo, comentaba junto a los demàs las incidencias sobre la situación política del país . 

 Una expresión muy usual de él y en apoyo a las acciones del gobierno, la cual repetía constantemente, era la siguiente:

                                             ¡Hay que estar con la fuerza!

 Esas palabras llegaron a convertirse en algo muy jocoso para nosotros, porque cuando lo veíamos venir, ya algunos decían en tono de broma:

                                                      ¡Llegó la fuerza!

Durante las charlas algunas veces nos fastidiaba, porque llegaba un momento, cuando su pasión política llegaba al tope y esta se desbordaba, que nos arremetía con la siguiente expresión:

                                     ¡El que no està con la fuerza, se jode !

 Un lunes no se presentó a trabajar y por la manera que lo hizo, causó extrañeza, porque cuando lo hacía llamaba y dejaba una excusa.  Esta vez no hubo nada parecido; se desapareció sin dar señales de su existencia o paradero.  

 El viernes de la misma semana en que se produjo su ausencia, llegó sorpresivamente como si nada hubiera pasado.  De seguro que alguna explicación tuvo que darle al supervisor inmediato.  No le preguntamos que le había sucedido, porque lo notamos un poco demacrado, con la piel muy oscura, como tostada por el sol;  pensamos que estuvo enfermo y  todavía no se reponía de sus quebrantos de salud.  Pero se le notaba algo distraído, como fuera de la realidad.  

Con el pasar de los días, nos dimos cuenta de que también hubo un cambio repentino en su forma de ser, a partirdel  regreso.  Dejó de participar en las conversaciones  cotidianas, no importando el tema que fuera.  Màs aún, jamàs lo volvimos a oir con su lema, aquellas palabras que eran como su arma guerrera para combatir a quienes no estaban de acuerdo con su forma de pensar sobre el gobierno.

A veces, a manera de chanza, algunos de los compañeros le decían:  ¿ Y cómo està la fuerza ?  El le respondía, como para devolverle el saludo, con una leve sonrisa un poco forzada.  

 Y aquella presencia callada y silenciosa de su persona empezó a notarse, a crear comentarios sobre el cambio en su manera de interactuar con sus compañeros de labores.  Porque así como nos dejaba a veces en una posición incómoda al expresar con apasionamiento sus sentires, también hubo preocupación por ese mutismo repentino.  El ser humano es así, “palo si boga y palo si no boga”.

 Nadie se había percatado de la gran tragedia emocional por la cual estaba pasando nuestro compañero de labores.   Lo que le sucedió en los días de su ausencia, situación que se supo mucho tiempo después, lo traumatizó, cambiàndole su forma de ser para con nosotros y alejàndolo de la convivencia con quienes compartían con él su rutina de trabajo.

 Al parecer, le resultaba vergonsozo tener que admitir ante los mismos, después de haber defendido tanto al gobierno, de que lo ocurrido a su persona fue una arbitrariedad màs, de las tantas que se estaban cometiendo, ante las cuales, cuando esto le pasaba a otros, él decía que se lo merecían por no estar con la “fuerza”.   

 Pascual Mendoza nunca se imaginó que ese lunes por la mañana, mientras esperaba un vehículo  del transporte público para dirigirse a su trabajo, una patrulla militar lo detendría junto a varias personas, que por requerírseles y no portar la cédula personal de identidad, fueron apresadas en el acto.  Mucho menos pensó que, por tal motivo, “la fuerza” se lo llevaría por la fuerza, a cortar caña por varios días, a uno de los tantos ingenios azucareros que habían en el país de propiedad estatal.

 La cédula personal de identidad fue creada por dos razones durante la dictadura.  La primera, para mantener un estricto control del movimiento de los ciudadanos.  Inclusive, llegaron a establecerse puntos de chequeo, donde este tenía que mostrar sus documentos en las diferentes etapas de sus viajes por el interior del país.  La segunda, para canalizar un importante ingreso al erario público.

 Al caer la dictadura, una gran porción de la población dejó de sellar cada año, o sea, dejó de pagar el impuesto para tener al día el documento de identificación llamado la cédula.  Ante esta situación, el gobierno recurre al uso de un método del trujillato para conseguir lo que deseaba de los ciudadanos: el miedo. 

 Utiliza uno de los instrumentos de represión creados durante la dictadura, que  seguía vigente con sus mismas características, para que hiziera el trabajo para lo cual había sido entrenado.  Poco tiempo después, ante el clamor de indignación que esto estaba generando entre la población, esas actividades militares fueron suspendidas.

Por lo que se ve, todavía se mantenía la mentalidad vigente de como estaban las cosas antes del 30 de mayo de 1961; que para obtener algo de la ciudadania, utilizan los métodos represivos que caracterizaron a la dictadura trujillista.

 ¿Por qué, teniendo los controles y mecanismos a mano para estimular de manera civilizada al ciudadano, no los utilizaban? 

 Era fàcil expedir una orden administrativa, de que para obtener un pasaporte, una licencia de conducir o contraer matrimonio por lo civil, entre otras cosas, se debía tener la cédula al día, sin tener que hacer pasar al ciudadano por la terrible experiencia de ser apresado y llevado hacer trabajos como si fuera un esclavo, emulando lo que se hacía en una época que ya se creía superada, haciendo recordar de manera triste las plantaciones de sisal y los campos arroceros.

                    

                                                  

                                                   

 

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